El mercado de la producción ovina en Argentina enfrenta desafíos significativos para su expansión y popularización. A pesar de un consumo general de 115 kg de carnes por habitante al año, la carne ovina no ha logrado el crecimiento observado en otras proteínas animales durante las últimas dos décadas.
El ingeniero agrónomo Marcelo Bettinotti, especialista en ovinos y ex profesor de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Universidad de Belgrano (UB), ha señalado que la baja oferta y la falta de un volumen homogéneo son los principales factores que restringen el desarrollo de este sector en el país. Estas limitaciones impiden que la carne ovina alcance una mayor presencia en los canales de comercialización masivos, como los supermercados.
Para que la actividad sea comercialmente viable, se requiere que las majadas superen las 150 ovejas. Este umbral es fundamental para generar la escala necesaria que permita una oferta constante y predecible, un requisito indispensable para abastecer a los grandes distribuidores y satisfacer la demanda de los consumidores.
Desafíos y estrategias para la producción ovina
Bettinotti enfatiza que un cambio cultural hacia el consumo de carne ovina dependerá de la disponibilidad de precios accesibles y de cortes prácticos, una transformación similar a la experimentada por el pollo y el cerdo en el mercado argentino. La facilidad de preparación y la relación costo-beneficio son determinantes para la adopción por parte del público general.
Además, el especialista subraya la importancia de la innovación en razas y en el manejo de los rodeos para incrementar la productividad y la calidad de la carne. La mejora genética y las prácticas de manejo eficientes son cruciales para optimizar los rendimientos y asegurar un producto que cumpla con las expectativas del consumidor moderno. La innovación en razas y manejo no solo busca aumentar la cantidad, sino también mejorar la uniformidad y las características organolépticas de la carne, aspectos fundamentales para su aceptación en el mercado. La integración de los productores en cadenas de valor más estructuradas también podría fortalecer la posición de los ovinos en los mercados ganaderos.
El desarrollo de una estrategia integral que aborde tanto la producción primaria como la comercialización y el marketing es esencial para que la producción ovina pueda consolidarse y expandir su participación en la dieta de los argentinos.
FUENTE: AgroSitio