El volumen de carne certificada en Argentina ha experimentado un crecimiento significativo. La Asociación Argentina de Angus informó haber certificado 12.000 toneladas en los primeros seis meses de 2026, superando las 8.000 toneladas de 2025. La proyección para el año en curso es superar las 20.000 toneladas en las exportaciones agroindustriales, impulsadas por un escenario internacional favorable.
Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, destacó el escenario internacional favorable para la ganadería argentina. Existe un consumo creciente de carnes rojas a nivel mundial, mientras que la oferta de algunos países productores tradicionales se encuentra restringida. Esto genera una oportunidad para que Argentina mejore el precio promedio de las toneladas exportadas y profundice su posicionamiento en los segmentos premium.
Estados Unidos se ha consolidado como el segundo destino de la carne Angus certificada argentina, solo superado por China y por delante de la Comunidad Europea. El país logró completar en nueve meses la cuota ampliada de 100.000 toneladas para exportar carne vacuna a Estados Unidos. Actualmente, 28 frigoríficos y exportadores trabajan con esta certificación. Amadeo Derito también indicó una recuperación del stock bovino argentino, con mayor retención de animales, aunque subrayó la importancia de mejorar la eficiencia productiva.
Oportunidades en los mercados ganaderos internacionales
El escenario internacional presenta oportunidades adicionales debido a las restricciones que enfrentan algunos competidores. Derito mencionó las dificultades de Brasil para colocar carne en determinados mercados, lo que puede generar espacios para Argentina, especialmente en Europa con la cuota Hilton y en segmentos de mayor valor. El acuerdo Mercosur-Unión Europea también ha impactado positivamente en el costo de ingreso de la carne argentina al bloque. En China, el canal Horeca (hoteles, restaurantes y catering) representa un segmento de alto valor que puede incrementar la facturación argentina con las mismas toneladas exportadas.
La oportunidad exportadora se extiende a la genética bovina argentina. Por primera vez, se comercializa semen de toros con genética producida en el país en Estados Unidos, destacando la adaptabilidad y calidad de estos animales. A nivel local, Derito observó señales favorables para la inversión en genética, considerándola de alto retorno. Para acompañar este proceso, mencionó herramientas como el RIMI para semovientes y las líneas de crédito del BICE para la adquisición de vientres. La transformación de granos en carne también se presenta como una forma de agregar valor a la producción agrícola.
El desafío para Argentina no radica en competir en volumen con potencias como Brasil, sino en aprovechar la demanda internacional para mejorar la calidad, acceder a segmentos que pagan más y elevar el valor promedio de sus exportaciones. La disminución del consumo interno de carne vacuna, que ha cedido participación a otras proteínas como el pollo y el cerdo, libera producción para el mercado externo, consolidando la estrategia exportadora.
FUENTE: La Nacion Campo