La industria avícola enfrenta desafíos como el estrés térmico y la reaparición de enfermedades, que comprometen el rendimiento y la calidad del producto. En este contexto, la Nutrición animal emerge como estrategia clave. Investigaciones recientes destacan el potencial de los compuestos bioactivos derivados de la oliva para mejorar la resiliencia de las aves y la calidad de sus productos.
Las temperaturas globales en aumento y las olas de calor más intensas dificultan el mantenimiento de condiciones óptimas para las aves, especialmente en regiones como Europa Central. Simultáneamente, enfermedades como la de Newcastle reaparecen con impacto significativo en países como España y Polonia, exigiendo una reevaluación de las estrategias de bioseguridad. Bajo estas presiones, el tracto gastrointestinal es uno de los órganos más vulnerables, haciendo esencial la protección de la salud intestinal.
España, principal productor mundial de aceite de oliva, genera grandes volúmenes de subproductos como hojas, orujo y alpechín. Estos materiales, antes considerados residuos, han demostrado ser ricos en compuestos biológicamente activos. Sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes ofrecen un potencial considerable en la producción animal, representando un enfoque nutricional innovador y un ejemplo de economía circular.
Estudios en avicultura confirman beneficios
Estudios recientes realizados en la Kasetsart University de Tailandia evaluaron los efectos de los bioactivos de oliva en pollos de engorde bajo condiciones de estrés térmico. La investigación analizó el rendimiento productivo, la respuesta inmune, la integridad intestinal y los indicadores de bienestar. Uno de los hallazgos más relevantes fue la capacidad de estos compuestos para reducir la relación heterófilo-linfocito (H/L), un indicador de estrés fisiológico en las aves. Las aves suplementadas mostraron relaciones H/L significativamente más bajas (2,28 frente a 2,63), indicando una menor respuesta al estrés. Además, se observaron puntuaciones más bajas de dermatitis plantar, un indicador fiable de Bienestar animal en la producción de Avicultura, sugiriendo una mejora en la salud intestinal y el bienestar general.
Mejora en la calidad de la carne de ave
La calidad de la Carne de ave también mostró mejoras significativas. Las mediciones de TBARS (sustancias reactivas al ácido tiobarbitúrico), que cuantifican la oxidación lipídica, fueron menores en las aves suplementadas, indicando una mayor estabilidad oxidativa. Asimismo, se registró una menor pérdida por goteo, un parámetro crucial que refleja la capacidad de retención de agua y la calidad general de la Carne. Estos efectos beneficiosos se observaron independientemente de la inclusión de salinomicina en la dieta. Desde una perspectiva comercial, estos resultados sugieren una mayor vida útil para la carne fresca de ave. Adicionalmente, el estudio demostró un aumento en los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados en las aves que recibieron los bioactivos de oliva.
El uso de compuestos bioactivos derivados de subproductos de oliva abre oportunidades prometedoras para mejorar el Bienestar animal y la calidad de los productos avícolas. Al mismo tiempo, agrega valor a materiales que antes se consideraban residuos agrícolas, lo que representa un excelente ejemplo de Sustentabilidad y economía circular en la producción avícola moderna.
FUENTE: Poultry World