Los parásitos gastrointestinales de los bovinos generan pérdidas económicas directas e indirectas relevantes en las áreas de producción ganadera más importantes de Argentina. Frente al fenómeno de El Niño, el control eficiente se ha convertido en un gran desafío para productores y profesionales. La resistencia a los antihelmínticos y las variaciones climáticas condicionan los programas de control.
El desarrollo de las infecciones por nematodos gastrointestinales en los sistemas de producción se apoya en dos pilares principales. Primero, animales susceptibles -pobre desarrollo de la inmunidad a los parásitos- conformado usualmente por la categoría de recría de machos y hembras. Segundo, condiciones ambientales -temperatura y humedad- que permitan el desarrollo completo -huevos a larvas infectivas- de la fase de vida libre en las deposiciones y su traslado/permanencia en el forraje. Con estas referencias, usualmente se conforma la tendencia epidemiológica anual, pudiendo proyectar - en años sin eventos climáticos extremos – la importancia de cada estación en el curso epidemiológico de la infección parasitaria en animales y pasturas.
Otoño: contaminación de las pasturas con huevos de nematodos. Responsable principal (60-70%) del total de la infectividad (larvas L3) de las pasturas.
Invierno: alta infectividad de las pasturas y aporte complementario a la contaminación con huevos. Alta carga de parásitos en cuajo e intestinos. Responsable principal de las mayores pérdidas de peso en los animales de recría.
Primavera: Bajos niveles de contaminación (huevos) -por inmunidad de los animales- e infectividad de las pasturas -dilución por mayor oferta forrajera-. Período en el que O. ostertagi inhibe su desarrollo (L4i) en la mucosa del abomaso.
Verano: Bajos niveles de infectividad de las pasturas como consecuencia de las altas temperaturas y sequedad del ambiente. Las larvas infectivas que logran sobrevivir constituyen el pie de infección para la recría en el otoño.
Sin dudas, la secuencia epidemiológica descripta es flexible y dinámica, dependiendo principalmente de las condiciones climáticas. Por esto, eventos extremos esperables, como el pronosticado fenómeno de El Niño con especial desarrollo en varias regiones ganaderas de Argentina, alienta al ejercicio de proyectar sus eventuales impactos sobre el curso epidemiológico de la infección parasitaria en animales y pasturas para incluir las previsiones en el programa de control.
El fenómeno de El Niño
Los modelos dinámicos y estadísticos fundamentan la alta probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño (SMN, 2026). Básicamente, una disminución de la intensidad de los vientos alisios que proyectan una anomalía en la temperatura – calentamiento > 3°C- de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
El fenómeno climático se expresa a través de un periodo de precipitaciones frecuentes. En esta oportunidad, se esperan los registros de lluvias (primavera-verano) más intensos de las últimas décadas.
El área de impacto del fenómeno en Argentina es amplia y suele incluir el NEA, Litoral y este de la Pampa Húmeda, comprendiendo las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. Se debe agregar también, que en algunas de estas provincias (ej. Buenos Aires, MIySP-PBA, 2026) ya existen grandes superficies del territorio con una elevada acumulación de agua en los suelos. No se mencionan anormalidades de relevancia en los registros de temperaturas (min-máx.-prom) eventualmente asociadas al fenómeno.
El Niño y los parásitos gastrointestinales de los bovinos
Como se mencionó anteriormente, la temperatura ambiental condiciona la evolución de huevo a larva infectiva (L3) en las deposiciones fecales y las lluvias, el traslado de las L3 a las pasturas para continuar el ciclo parasitario en los animales que las ingieren. Con estas referencias, el aumento de las precipitaciones que asegura El Niño es la variable principal que puede modificar las tendencias epidemiológicas -descriptas arriba- usualmente observadas en las áreas afectadas por el fenómeno. Se describen algunos comentarios y sugerencias para tener en cuenta en el control de las infecciones por nematodos gastrointestinales durante el periodo (primavera 2026 – verano 2027) en que El Niño impactará en Argentina.
► Primavera
- En los sistemas de producción de carne, la contaminación de las pasturas con huevos de nematodos para las recrías se habrá completado hacia el comienzo del fenómeno.
- Las lluvias intensas de primavera generarán una traslación -casi- total de las larvas infectivas (L3) que se han acumulado en las deposiciones fecales. También, un crecimiento importante del forraje.
- En las pasturas de porte importante -alta disponibilidad/> 30cm altura- la ingestión de larvas (L3) es limitada, disminuyendo el riesgo de infección parasitaria en los animales.
- En las pasturas de menor porte – baja disponibilidad/< 20cm altura- la traslación masiva de larvas (L3) puede generar cuadros clínicos -atípicos para la estación- de parasitosis. El diagnóstico copro-parasitológico (HPG) puede confirmar el caso, en esta estación, donde normalmente se disminuyen/abandonan los análisis de materia fecal (HPG).
- El tratamiento antiparasitario debe contemplar principios activos que han demostrado alta eficacia en el sistema de producción. Si no se ha realizado la prueba de reducción de conteo de huevos (TRCH) es importante realizar un muestreo de materia fecal (10 muestras) a las 2 semanas p.t. para determinar HPG y confirmar -o no- la eficacia.
- Una gran proporción de las larvas L3 de Ostertagia ostertagi que ingieren los animales inhiben su desarrollo en el abomaso (L4i-Ostertagiosis pre-Tipo 2).
- Es necesario aplicar el tratamiento preventivo de la Ostertagiosis Tipo 2 -mediados a fin de verano- durante la segunda semana de noviembre. Derivados de Avermectinas (Ivermectina, Abamectina, Doramectina), Milbemicina (Moxidectina), Benzimidazoles (Fenbendazole, Albendazole, Ricobendazole) pueden administrarse ajustando las dosis a esa situación (Ostertagiosis pre-Tipo2) de acuerdo con el principio activo que se seleccione.
- Si los animales van a encierre -feedlot/corrales de campo- para terminación, se sugiere el tratamiento antiparasitario con eficacia comprobada para el establecimiento. Se debe considerar también la presencia de ectoparásitos (sarna/piojos). *- A los rodeos de cría -en general- el fenómeno los encuentra finalizando la parición/con terneros al pie. Usualmente, los sistemas de cría presentan moderados/bajos niveles de infectividad de las pasturas.
- Si las áreas anegadas son importantes obligando a concentrar madres/terneros en superficies acotadas, considerar que las vacas pueden presentar cuadros de parasitosis clínica (Ostertagiosis Tipo 2) por el estrés de la situación de manejo y los terneros, casos de coccidiosis entre otros problemas sanitarios no parasitarios. Esta situación puede presentarse también durante el verano.
- Se indica la aplicación de los tratamientos que correspondan (antiparasitarios/coccidicidas).
► Verano
- Si las recrías continúan sobre pasturas, se sugiere el monitoreo parasitológico (HPG) hasta que finalice el fenómeno.
- En los sistemas de cría puede repetirse la situación descripta para la primavera. Se suma, que los terneros al pie han progresado en el hábito de pastoreo, pudiendo en algunas situaciones, generarse cuadros atípicos de parasitosis clínicas antes de llegar al destete. Se sugiere el monitoreo parasitológico (HPG) hasta el destete.