Quienes recorren las rutas de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires son testigos de un cambio de paradigma: los sistemas pastoriles tradicionales ceden terreno ante los imponentes galpones lecheros.
¿Es negocio invertir en un tambo estabulado?
Tomás Gortari detalla el plan de U$S 16 millones que impulsa su empresa familiar para confinar 3.000 vacas, lograr eficiencia tecnológica y asegurar el recambio generacional.
El modelo de tambo estabulado crece en Argentina, buscando blindar la producción de los vaivenes climáticos y maximizar la rentabilidad.
Para analizar a fondo este fenómeno y responder si realmente es un buen negocio, Facundo Sonatti dialogó con Tomás Gortari, de Gortari Agropecuaria, en una nueva edición de MOTIVAR en Foco.
Con 30 años de historia lechera, siete hermanos accionistas y una estructura de 105 empleados, esta empresa familiar sintió la necesidad de dar un salto cualitativo. "Sentíamos que la empresa se nos estaba poniendo vieja", confesó Gortari.
Tras un profundo trabajo de profesionalización, que incluyó la conformación de un directorio con cuatro miembros de la familia y un externo, y el análisis de distintos escenarios políticos, decidieron ir por todo. El ambicioso proyecto consiste en invertir U$S 16 millones para estabular su rodeo bajo el sistema freestall.
Inversión y bienestar animal
Actualmente, la firma ordeña 2.700 vacas con un promedio de 33 a 34 litros diarios por animal. El objetivo para julio de 2026 es llegar a las 3.000 vacas en ordeñe y elevar el promedio a 40 litros diarios.
"A nivel de hectáreas y de producción de comida no podemos crecer mucho más; la única manera que nos quedaba era que la unidad, es decir la vaca, sea más productiva", explicó Tomás, quien combinó la pasión familiar con la experiencia corporativa adquirida trabajando en Adecoagro y Nueva Zelanda.
La obra se estructuró en 3 etapas para mitigar riesgos.
La primera fase implica el encierre de 1.500 vacas y la instalación de una moderna calesita de ordeñe de 80 bajadas. En la segunda, se confinará el resto del rodeo, logrando un salto que llevará a la empresa de los 92.000 litros diarios actuales a unos 120.000 litros.
El modelo pone un foco absoluto en el bienestar animal: "Encerrar significa ponerlas bajo un galpón con sombra, donde literalmente le hacés la cama de arena a la vaca día por medio. Además, instalamos 160 ventiladores por galpón y aspersores para refrescarlas", detalló el empresario. A futuro, se contempla transformar los 160.000 litros diarios de efluentes en biogás, sumando la producción de energía.
“La escala te permite licuar los costos”
A la hora de hablar de números, Gortari calcula un ingreso adicional de unos U$S 1.000 por vaca al año. La clave no solo radica en el aumento de la producción, sino en la drástica reducción de costos operativos y desperdicios. "Nos vamos a ahorrar un 15% en cantidad de comida y achicamos significativamente la estructura de maquinaria: de 15 tractores pasamos a seis; de seis mixers a cuatro, y de seis palas a sólo tres", argumentó destacando la eficiencia de concentrar la operación.
Sin embargo, advierte que la estabulación total no es una receta mágica.
Ante la pregunta clave realizada por Facundo Sonatti respecto de si es verdaderamente un buen negocio invertir en un tambo estabulado, Gortari es tajante: "Va de acuerdo a la escala. Si sos un tambero de 200 a 500 vacas, yo no haría un tambo estabulado con freestall; la escala es lo que te permite licuar los costos".
Semejante nivel de inversión requiere de una ingeniería financiera ágil, un desafío enorme frente al sistema bancario que, según Gortari, asfixia con requisitos iniciales.
Como alternativa, diseñaron un modelo de financiamiento privado (mutuo): inversores aportan capital y compran litros de leche, por los cuales la empresa les otorga un 9% de interés anual, pagado mensualmente en el equivalente a litros. Es una tasa superior a la rentabilidad inmobiliaria tradicional.
Asegurar el interés futuro
El salto hacia el tambo confinado es una apuesta a la trascendencia. Con una facturación apoyada en un 85% por la lechería y apuntando a rentabilidades promedio del 20% en ciclos largos, la meta es asegurar el interés de la cuarta generación familiar. "Para un chico joven, venir a trabajar hoy a un lugar con esta tecnología y nivel de confort es sumamente agradable. Esto simplifica todo y prepara a la empresa para el futuro", concluyó Gortari durante MOTIVAR en Foco.