En la Jornada de Lechería del Futuro, Aquiles Salinas destacó que la producción láctea debe avanzar hacia sistemas más verticales y eficientes, donde el riego cumple un rol clave para enfrentar los desafíos del clima y asegurar la generación de alimentos en menor superficie.
Durante su participación en la Meca 2025 en Villa María, Córdoba, el Ing. Agr. Aquiles Salinas subrayó que la intensificación de los sistemas de producción láctea exige mayor control sobre variables críticas como el agua. “Producir más leche con más vacas requiere menos superficie por habitante. Y ahí, el riego es fundamental para estabilizar el rendimiento forrajero, aun con variaciones climáticas”, expresó.
Herramientas para el tambo
Salinas compartió resultados de un ensayo en Manfredi que muestra cómo, pese a condiciones ideales de temperatura y radiación, la falta de régimen hídrico limita la productividad. “El riego suplementario es la herramienta que nos permite cerrar esa brecha y garantizar cultivos estables”, sostuvo.
La eficiencia hídrica no es menor. Mientras en Argentina solo el 5% del área agrícola cuenta con riego, esta técnica representa el 70% del uso de agua en el mundo y genera casi el 50% de los alimentos globales. “Regar no es tirar agua —aclara Salinas—. Es tomar decisiones inteligentes para maximizar cada gota aplicada”.
En la cuenca lechera de Villa María ya se riegan 55.000 hectáreas con sistemas de pivote, y hay casos pioneros como el de un productor en Alto Alegre que instaló riego por goteo subterráneo en 200 hectáreas. A nivel local, Córdoba se destaca con estudios de calidad de agua subterránea que orientan inversiones más seguras.
La estrategia de riego permite producir el 55% de los forrajes conservados, mejorar la eficiencia en el uso del suelo y transformar más kilos de materia seca en litros de leche, con impacto económico directo. Desde Manfredi, Salinas mostró cómo el uso de tecnología agronómica —como sensores y softwares de riego— potencia la producción de energía, proteína y fibra, y reduce riesgos por salinidad.
Sobre el proyecto
Aquiles Salinas concluye: “el plan que teníamos dentro del sistema de producción de tambo se logró ejecutar en función del balance hídrico porque permitió hacer un uso racional del agua”.
– Se produjo el 55% de los forrajes conservados y el resto se hicieron secanos
– Se logró calidad y cantidad de alimentos para la dieta
– Trabajar en tecnología de proceso buscando respuestas en fertilidad
– Pensar en el suelo más allá de la producción, para hacer un uso eficiente de los recursos
– Transformar kilogramos de materia seca en leche
– Obtener resultados económicos más competitivos gracias al impacto del riesgo en los sistemas productivos leche.
FUENTE: Todo Lechería