Con el consumo interno de carne vacuna en mínimos históricos, la ganadería argentina enfrenta una paradoja: la escasez estructural de terneros y el empuje exportador proyectan dos años de alta rentabilidad para la cría, un escenario que ya impulsa inversiones en sanidad animal y genética.
"Las dos primeras cosas en las que invierte el productor son la genética y la sanidad animal"
En diálogo con MOTIVAR, el economista David Miazzo analiza el primer semestre de la ganadería argentina, con una proyección a dos años.
La clave de este escenario radica en una restricción estructural en la oferta de terneros que, combinada con el fuerte empuje de la demanda exportadora, garantiza márgenes de alta rentabilidad para el eslabón de la cría.
Esta firmeza financiera opera como un disparador inmediato para la capitalización tranqueras adentro: ante la seguridad de buenos precios, los productores vuelcan hoy sus primeras inversiones estratégicas hacia la mejora de la genética y la sanidad animal. Este es el diagnóstico central trazado por el economista David Miazzo, director de la consultora Data Miazzo, al analizar, en diálogo con MOTIVAR, el tablero de control de la actividad.
El rol clave de la sanidad animal en un contexto de inversión
Sobre cómo el escenario ganadero actual beneficia directamente a las decisiones productivas tranqueras adentro, el último tablero de control de Data Miazzo resalta la buena relación insumo-producto, lo que mejora el poder de compra del ganadero frente a herramientas, infraestructura y tecnología.
Frente a este escenario, el economista fue contundente respecto a las prioridades del sector: "Buenos precios, buenos márgenes, sobre todo en el sector de cría, que incentivan al productor a invertir y creo que las dos primeras cosas en las que invierte el productor es en genética y en sanidad animal", afirmó.
A este incentivo biológico y de mercado que pone a la sanidad animal y a la genética en un lugar preponderante, se le suman ventajas macroeconómicas e impositivas vigentes. "A esto también está ayudando el RIGI porque tenemos, por ejemplo, la inversión en hacienda de genética superior, puro controlado, de pedigrí, que se amortiza en un año. Las tasas de interés también han bajado mucho, entonces eso también incentiva la inversión", explicó el economista.
Dinámica productiva: restricción de oferta y pesos de faena
Para comprender por qué los márgenes del eslabón de cría gozan de buena salud y estimulan el gasto veterinario, hay que observar el bajo nivel de oferta de terneros. Los datos oficiales reflejan que la faena de hembras se mantiene alta, ubicándose en un 47,2%, lo que indica que aún no hay signos claros de retención de vientres.
"Esa restricción de oferta viene de dos lados. La principal fue el exceso de faena que tuvimos con la seca de hace algo más de dos años, que nos dejó con un nivel de stock menor, nos dejó con menos nacimientos de terneros y esa restricción de oferta es lo que todavía estamos viendo en el mercado", describió Miazzo a MOTIVAR, tras brindar una charla en el marco del último Congreso Veterinario Latinoamericano de Drovet en Rosario.
Frente a la escasez de esta materia prima básica y con un valor del maíz que opera estable, las decisiones ganaderas se volcaron hacia la eficiencia de los kilos logrados en el campo. "Todo este proceso de encarecimiento del ternero y un precio del maíz relativamente quieto, ha incentivado a que estemos haciendo hoy animales más pesados. Entonces los tres eslabones, cría, recría, engorde a corral, hoy están incentivados a aumentar kilos", puntualizó el director de Data Miazzo, anticipando que esta estrategia amortiguará levemente la restricción de carne disponible.
Las exportaciones y el piso del consumo interno
En el análisis de la demanda, el panorama se encuentra fuertemente escindido entre el frente externo y los mostradores locales. "Hoy la demanda externa es la vedette en este momento, yo veo que está en el centro", aseguró el economista. Este impulso foráneo se explica por la tracción compradora de China, Israel y Europa, sumado a que Estados Unidos pasó a importar un volumen gigantesco equivalente a dos veces la exportación total de Argentina.
Por el contrario, el escenario de la demanda local atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por un poder adquisitivo salarial que se desplomó un 22,6% interanual y solo permite adquirir un promedio de 100,9 kilos de carne vacuna. Ante esta profunda caída, que alejó al consumidor del asado para volcarlo a carnes sustitutas como el cerdo y el pollo, Miazzo dejó un mensaje de aliento hacia el futuro: "Lo cierto es que el mercado interno está muy débil; viendo el vaso medio lleno es que ya hizo piso. Peores salarios reales por ahora no va a haber porque también se espera que la inflación se vaya tranquilizando", concluyó.