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Biodiversidad

La producción ganadera como llave para sanar los paisajes

El INTA impulsa estrategias de producción ganadera que regeneran ecosistemas, recuperan biodiversidad y aseguran rentabilidad en el largo plazo.

27 de enero de 2026 - 08:00

La producción ganadera se posiciona como una herramienta clave para restaurar ambientes degradados. Desde el INTA, junto a investigadores internacionales, se promueve el pastoreo planificado como una estrategia que permite recuperar funciones ecológicas, mejorar la salud del suelo y sostener la productividad, aun en contextos de sequía o presión ambiental.

La recuperación de la biodiversidad en los sistemas productivos se consolidó como uno de los ejes estratégicos para sostener la productividad en el mediano y largo plazo.

En este escenario, distintas líneas de investigación, desarrolladas en el marco de CurveBend, un proyecto internacional impulsado por especialistas de la Argentina, Países Bajos, Kenia y Tanzania, destacan el rol central de la ganadería y particularmente del pastoreo planificado, como herramienta para recomponer funciones ecológicas degradadas en los paisajes rurales.

Beneficios del manejo

Rodrigo Tizón, investigador del INTA Bordenave e integrante de la iniciativa internacional, señaló que “el manejo racional del pastoreo, los descansos estacionales y la asignación variable de carga animal en los pastizales naturales permitiría recuperar biodiversidad en los territorios ganaderos y sostener la rentabilidad de los sistemas”.

Entre los beneficios, se destacan la mejora en la infiltración del agua, el aumento de la materia orgánica del suelo y una mayor presencia de plantas nativas —incluidas gramíneas perennes de raíces profundas— que contribuyen a la estabilidad del sistema y reducen la vulnerabilidad frente a sequías.

“El pastoreo bien planificado puede funcionar como un proceso regenerativo: estimula brotes, redistribuye nutrientes y promueve la cooperación entre especies”, explicó Tizón.

En paralelo, se avanza en el diseño de indicadores para evaluar la salud de los pastizales y orientar decisiones de manejo. Estos incluyen mediciones de riqueza florística, estructura de la vegetación, cobertura verde y parámetros fisicoquímicos y biológicos del suelo. Los resultados permitirán ajustar la estrategia de pastoreo y evitar la sobrecarga o el uso excesivo de sectores sensibles.

Iniciativa global

La iniciativa CurveBend —financiada por la Dutch Research Council (NWO) como parte de la Agenda Nacional de Ciencia, cuya duración será de siete años 2025–2032— se propone identificar y promover prácticas ganaderas capaces de mejorar la biodiversidad sin comprometer los niveles productivos.

De acuerdo con Manuela Fernández, investigadora de la EEA Bariloche y participante en el proyecto, entre las estrategias evaluadas se destaca el manejo ganadero regenerativo, basado en una planificación adaptativa del pastoreo para favorecer la recuperación de pastizales y la regeneración de vegetación nativa.

Por otro lado, trabajan en la conservación de árboles maduros en bosques nativos, clave para sostener hábitats, sombra, regulación microclimática y diversidad de aves e insectos.

El proyecto avanza en la identificación de soluciones para compatibilizar la ganadería con la restauración de ecosistemas nativos. “La meta de mediano plazo es consolidar sistemas ganaderos que integren producción y conservación, reduciendo la velocidad de pérdida de especies y, eventualmente, revirtiendo la tendencia”, expresó Fernández.

En la región abarcada por el proyecto en Argentina, los sistemas productivos ganaderos se encuentran asentados sobre bosques y pastizales nativos. “En Entre Ríos, por ejemplo, predominan planicies con bosques xerófilos del Espinal —desde cerrados hasta abiertos y sabanas— intercalados con áreas agrícolas”, describió Noelia Calamari, investigadora de la EEA Paraná del INTA y participante en el proyecto, quien indicó que esos bosques cuentan con especies como ñandubay, algarrobo negro y espinillo, cuya estructura depende del suelo y del manejo ganadero.

“En el sudoeste bonaerense, en cambio, el paisaje original estuvo dominado por pastizales abiertos con escasa presencia arbórea”, señaló Calamari, quien aseguró que en la actualidad estos ambientes ocupan apenas una fracción de su extensión histórica debido al avance agrícola y a la intensificación del uso ganadero.

Encuentros e intercambios

En los últimos meses, productores, técnicos y referentes de distintas Estaciones Experimentales del INTA impulsaron encuentros, talleres y actividades de intercambio junto con organizaciones locales de productores y de conservación, con quienes comparten el objetivo de fortalecer los sistemas ganaderos en armonía con la conservación de la biodiversidad.

En la Argentina participan especialistas del INTA en Entre Ríos (EEA Paraná, Concordia, Concepción del Uruguay), Buenos Aires (EEA Bordenave) y Río Negro (EEA Bariloche), junto con investigadores del CONICET y universidades nacionales. El proyecto incorpora becas doctorales y posdoctorales en co-tutela con la Universidad de Groningen, Países Bajos.

FUENTE: INTA

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