En la Cuenca del Salado, el invierno limita el crecimiento de pasturas por bajas temperaturas y menor disponibilidad de nutrientes. Sin embargo, la aplicación estratégica de fertilizantes puede anticipar el crecimiento de forraje. Un ensayo de tres años en Rauch evaluó la respuesta de festuca a dosis de fósforo y nitrógeno, logrando importantes incrementos en la producción de materia seca.
Fertilizantes anticipan el crecimiento de forraje en invierno bonaerense
Un ensayo de tres años en Rauch demostró que los fertilizantes de nitrógeno y fósforo aumentan la producción de forrajes hasta 205% en invierno.
Las bajas temperaturas invernales y la menor disponibilidad de nutrientes limitan el crecimiento de las pasturas, generando un período de restricción en la oferta de forraje. En los suelos ganaderos de la Cuenca del Salado, el nitrógeno y el fósforo son los principales nutrientes que pueden limitar el crecimiento. El nitrógeno, soluble y móvil, requiere planificación en su aplicación para evitar pérdidas, mientras que el fósforo presenta baja movilidad y su disponibilidad es lenta. La Cuenca del Salado se caracteriza por suelos con baja disponibilidad de fósforo, con valores menores a 8 ppm de P-Bray.
El estudio se realizó sobre un lote de festuca en un suelo típico de Rauch, con una disponibilidad inicial de fósforo de 5,5 ppm de P-Bray, pH de 8,3 y 3,8% de materia orgánica. Se aplicaron dosis de 0, 50 y 100 kg/ha de fósforo, y 0, 50, 100, 200, 400 y 600 kg/ha de nitrógeno, tanto por separado como en combinación, a principios de agosto. El forraje producido en el primer rebrote fue cosechado durante 60 días a la salida del invierno, repitiéndose la experiencia durante tres campañas.
Los resultados mostraron que la aplicación de fósforo incrementó el crecimiento de festuca en 38%, pero el aumento fue mucho mayor con nitrógeno (122%). La combinación de ambos nutrientes alcanzó las máximas producciones de forrajes, con un incremento de 205%. Esto indica que el nitrógeno es el principal factor limitante, seguido por el fósforo, potenciando la respuesta cuando se aplican en conjunto en suelos con bajo fósforo disponible. La combinación P50-N50 produjo un incremento del 120% y la mayor eficiencia en el uso de nutrientes.
Optimización del pastoreo con fertilizantes
Una de las principales implicancias del ensayo es la vinculación de los resultados de fertilización con el manejo del pastoreo. En lugar de una aplicación uniforme de fertilizantes, una distribución en diferentes dosis permite generar franjas con distinta velocidad de rebrote y cantidades de forraje disponible. Esta estrategia facilita ordenar la rotación de los animales, ingresando primero en las franjas con mayores dosis y, por ende, mayor acumulación de forraje, para luego avanzar hacia las de menores dosis.
Un ejemplo práctico sugiere distribuir 50 kg/ha de nitrógeno (equivalente a 100 kg/ha de urea) en seis franjas delimitadas con alambrado eléctrico, aplicando dosis decrecientes (200, 100 y 0 kg/ha de urea). Esta metodología crea una secuencia de pastoreo que aprovecha las diferencias en la velocidad de crecimiento, ajustando la permanencia de los animales en cada sector según el volumen de forraje disponible. La fertilización se integra así con la planificación del pastoreo para maximizar el aprovechamiento del forraje.
Diagnóstico del suelo y planificación
Los hallazgos en Rauch subrayan la importancia de determinar las condiciones iniciales del suelo. En el lote evaluado, la baja disponibilidad de fósforo (5,5 ppm) fue un factor limitante, y su corrección potenció la respuesta al nitrógeno. Por ello, una decisión inicial crucial es realizar un análisis de suelo para identificar deficiencias de fósforo y corregirlas. A partir de este diagnóstico, la aplicación de nitrógeno puede planificarse considerando la cantidad de forraje necesaria y la capacidad del sistema para aprovecharlo.
La experiencia también destaca que las aplicaciones graduales de nutrientes pueden mejorar la eficiencia de utilización del forraje. Al construir una oferta escalonada, se acompaña la rotación de los animales, optimizando la producción ganadera. Acortar el invierno implica utilizar el conocimiento sobre las limitantes nutricionales para anticipar la producción de forraje y organizar su aprovechamiento, integrando el análisis de suelo, la elección del nutriente, la dosis y el momento de aplicación con la planificación del pastoreo.
FUENTE: Visión Rural (ganadería)