En un contexto de cambios productivos y comerciales, el sistema de engorde a corral muestra señales de alerta: la ocupación del feedlot cae por segundo mes consecutivo, mientras que el consumo interno vuelve a ganar terreno frente a las exportaciones.
El informe difundido por la Cámara Argentina de Feedlot revela que la capacidad de encierre al 1 de agosto de 2025 fue de 878.950 cabezas, con una ocupación promedio del 69,66%. Esto marca una baja de 1,09 puntos porcentuales respecto de julio, cuando la ocupación había alcanzado el 70,75%. Se trata del segundo mes consecutivo en retroceso y evidencia una dinámica que pone en jaque la planificación productiva de los corrales.
El Índice de Reposición Feedlot (IRF), que indica cuántos animales ingresan por cada uno que sale, se ubicó en 0,93. Es decir, por cada animal vendido se incorporaron menos de uno, lo que sugiere una estrategia de cautela por parte de los productores, en un escenario de costos elevados e incertidumbre sobre la rentabilidad futura.
La relación entre ventas y stock también refleja cierta prudencia. A julio de 2025, el 21,45% del stock total había sido vendido. Este número habla de una rotación controlada y también de una posible falta de incentivo para ampliar el ciclo.
Diferencias por tamaño y destino
Cuando se analiza la ocupación según el tamaño de los establecimientos, se evidencian diferencias estructurales. Los feedlots más chicos, de hasta 2.000 cabezas, tienen un nivel de ocupación del 50%, mientras que los más grandes, con capacidad superior a 10.000 cabezas, trabajan al 75%. Esto sugiere que las unidades de mayor escala mantienen un ritmo de trabajo más constante, probablemente gracias a una mayor espalda financiera y contratos de hotelería o integración industrial.
En cuanto al sistema de recría, de las 211.981 cabezas en recría bovina registradas, un 20% se encuentra en sistemas a corral, mientras que apenas un 1% permanece en recría a campo. Esta distribución reafirma la tendencia hacia una intensificación de los ciclos productivos, aunque con variaciones según el perfil de cada establecimiento.
Exportaciones en baja, consumo en alza
Uno de los datos más relevantes del informe tiene que ver con la evolución del destino final de la carne producida. Al 1 de agosto de 2025, el 55% de los animales encerrados se orienta al consumo interno, mientras que el 45% restante tiene como destino la exportación. Se trata de un cambio de signo respecto al mes anterior: el consumo creció un punto porcentual y las exportaciones cayeron uno.
Por otro lado, la Cuota 481, destinada al mercado europeo con requisitos específicos de calidad y trazabilidad, muestra cifras que invitan a la reflexión. Em agosto, los establecimientos habilitados para este cupo contaban con una capacidad total de encierre de 253.845 cabezas, es decir, un 29% de la capacidad total nacional. Sin embargo, apenas el 58% de esa capacidad estaba siendo utilizada, lo que equivale a 147.135 animales encerrados y representa una caída interanual del 6,3%.
La baja en la ocupación de los feedlots destinados a Cuota 481 sugiere una retracción del interés por este tipo de exportación premium, posiblemente por factores como costos elevados, mayores exigencias de certificación y demoras en los pagos.
FUENTE: ValorAgro