La película lagrimal, más allá de sus funciones protectoras, emerge como una prometedora fuente de biomarcadores para el diagnóstico veterinario. Investigadores de la Universidad de Murcia, España, han realizado una revisión exhaustiva sobre su potencial en la detección y seguimiento de enfermedades sistémicas y oculares en diversas especies.
Este estudio de revisión, liderado por Laura Vaquer Alcaraz, Alberto Muñoz Prieto, Luis Pardo Marín y Alejandro Bayón del Río, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, ofrece una visión general de las características fisiológicas de la película lagrimal en animales. Los autores analizan las técnicas disponibles para la recolección de lágrimas y los cambios en su composición asociados a enfermedades sistémicas y oculares.
Si bien se incluyen datos comparativos de diferentes especies, se hace especial énfasis en perros y gatos, los principales animales de compañía, debido a la mayor disponibilidad de información y su relevancia clínica. El líquido lagrimal, reconocido en medicina humana como una valiosa reserva de biomarcadores, ha comenzado a mostrar su potencial diagnóstico y traslacional en medicina veterinaria recientemente.
La composición de la película lagrimal puede verse modificada sustancialmente tanto por enfermedades oculares como sistémicas. Se han descrito varios marcadores proteómicos y bioquímicos, relevantes para la biología molecular, como posibles indicadores de estas patologías en animales de compañía. En el campo de la oftalmología veterinaria, diversos estudios han identificado alteraciones en los biomarcadores y en el proteoma de la lágrima en animales con enfermedades oftálmicas.
Entre los ejemplos expuestos, se encuentran enfermedades de la córnea, retinopatía diabética o glaucoma. Las alteraciones proteómicas indican que los cambios en la presión intraocular asociados al glaucoma se reflejan en firmas moleculares distintas, caracterizadas por respuestas inflamatorias, relacionadas con el estrés y con la proteostasis. Las lágrimas pueden ser una fuente de información sobre estos cambios.
Sobre el efecto de la queratoconjuntivitis seca (KCS) en la composición lagrimal, se demostró una disminución estadísticamente significativa en los niveles de lisozima en perros con KCS en comparación con pacientes sanos. Esta proteína es uno de los diversos factores antimicrobianos cuya deficiencia contribuye a la mayor incidencia de infecciones de la superficie ocular observada en pacientes con ojo seco.
Enfermedades sistémicas y oncología veterinaria
Además de las patologías oculares locales, existe evidencia creciente de que las enfermedades sistémicas pueden afectar profundamente la composición de la película lagrimal y la fisiología de la superficie ocular. La revisión aborda diferentes afecciones sistémicas que, según se ha informado, modifican la composición de las lágrimas, incluyendo la diabetes mellitus, el cáncer y las enfermedades de la piel.
En el caso de la diabetes, los cambios en la expresión de proteínas sugieren que esta enfermedad induce alteraciones metabólicas sistémicas y relacionadas con el estrés que se reflejan en el proteoma lagrimal. Esto refuerza el potencial de las lágrimas como fuente de biomarcadores para los cambios en la superficie ocular asociados a enfermedades sistémicas. En el ámbito de la oncología veterinaria, se ha demostrado que las enfermedades neoplásicas y sus tratamientos también influyen en la composición de las lágrimas y el equilibrio oxidativo. Tanto la presencia del tumor como la terapia antineoplásica pueden modular los componentes de las lágrimas y el estado redox, lo que respalda la idea de que el análisis de las lágrimas puede proporcionar información sobre los procesos oncológicos sistémicos y las alteraciones de la superficie ocular relacionadas con el tratamiento.
El líquido lagrimal se perfila como una prometedora matriz no invasiva que integra señales biológicas oculares y sistémicas locales. La evidencia actual, especialmente en perros y gatos, demuestra que la composición lagrimal refleja procesos inflamatorios, metabólicos, oxidativos y neoplásicos, lo que resalta su potencial como herramienta de diagnóstico veterinario y monitorización. El progreso futuro dependerá de la estandarización metodológica y la validación en cohortes más amplias para permitir la integración de los biomarcadores lagrimales en la medicina veterinaria y traslacional de rutina.
FUENTE: Diario Veterinario