La implementación de inhibidores SGLT2 en el tratamiento de la diabetes felina genera interrogantes sobre las recomendaciones dietéticas complementarias. Según informó DVM360, la Dra. Ellen Behrend, VMD, PhD, MS, DACVIM (SAIM), abordó este tema durante la Convención AVMA de 2026 en Anaheim, California, destacando la importancia de considerar las particularidades fisiológicas de los felinos.
Actualmente, no existe un consenso definitivo sobre la dieta óptima para gatos que reciben inhibidores SGLT2. La Dra. Behrend enfatizó que, a diferencia de los humanos, donde una dieta alta en grasas y proteínas puede aumentar el riesgo de cetoacidosis diabética (CAD) con estos fármacos, los gatos metabolizan los carbohidratos de manera diferente. Por ello, la especialista continúa recomendando las dietas típicas para gatos diabéticos, caracterizadas por su alto contenido de grasas y proteínas, hasta que la evidencia científica demuestre lo contrario.
Un aspecto crucial en la nutrición veterinaria es el momento de introducir cambios en la dieta. La Dra. Behrend aconseja no modificar la alimentación del gato hasta aproximadamente 2 semanas después de iniciar la terapia con inhibidores SGLT2. Esta precaución se debe a que los inhibidores SGLT2 pueden causar efectos secundarios gastrointestinales como vómitos y diarrea, independientemente de la CAD. Si se realiza un cambio de dieta simultáneamente, estos síntomas podrían atribuirse erróneamente a la alimentación, complicando el monitoreo de la respuesta al fármaco y sus posibles efectos adversos.
La Dra. Behrend sugiere estabilizar al paciente con el medicamento durante 2 semanas antes de considerar cualquier ajuste dietético. Esta estrategia permite discernir claramente la causa de cualquier síntoma gastrointestinal y asegurar un manejo más efectivo de la medicina felina en estos casos. La comprensión de la farmacología veterinaria y la fisiología específica de los felinos es fundamental para optimizar los resultados terapéuticos y minimizar los riesgos asociados.