Una encuesta global realizada por Boehringer Ingelheim a más de 6.500 tutores de animales de compañía vuelve a encender una alerta para la práctica veterinaria: existe una marcada distancia entre la exposición real a parásitos y la percepción del riesgo por parte de los propietarios.
Según los datos publicados, el 43% de los tutores aseguró que sus perros o gatos ya padecieron infecciones parasitarias, mientras que el 75% reconoce necesitar información más clara sobre cómo prevenirlas. Además, el 27% admite tener escaso o nulo conocimiento sobre los riesgos asociados.
En un contexto donde las parasitosis siguen siendo una de las principales amenazas sanitarias para perros y gatos, estos resultados evidencian una brecha crítica entre experiencia y comprensión, con impacto directo en la adherencia a las medidas preventivas.
Un problema vigente a nivel global
A nivel global, el problema mantiene su vigencia. En Estados Unidos se estima que más de 1,2 millones de perros son positivos a dirofilariosis, mientras que en Europa la enfermedad amplía su distribución. En paralelo, estudios recientes muestran que más del 47% de los perros en Italia y hasta el 67% en el sudeste asiático presentan garrapatas.
El impacto sanitario no es menor. Estos parásitos pueden transmitir enfermedades como Lyme, babesiosis o ehrlichiosis, con consecuencias clínicas relevantes y, en algunos casos, riesgo de vida. A esto se suma el componente zoonótico, que refuerza la necesidad de abordajes preventivos sostenidos.
El escenario epidemiológico también evoluciona. El cambio climático y la mayor movilidad de personas y animales favorecen la expansión de parásitos hacia nuevas regiones, incrementando la presión de infección.
Más riesgo, más necesidad de concientización
En este marco, cada 20 de marzo se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre los Parásitos, una iniciativa global impulsada desde 2025 por más de 30 organizaciones internacionales —entre ellas AnimalhealthEurope y la WSAVA— para alertar sobre el creciente riesgo parasitario.
En este contexto, el rol del veterinario se consolida como central. El 70% de los tutores lo identifica como su principal fuente de información, aunque la demanda de asesoramiento más claro marca una oportunidad concreta para fortalecer la comunicación y la educación sanitaria.
Veterinarios y el desafío de transformar información en acción
La prevención, en este marco, deja de ser una recomendación general para convertirse en una estrategia clave. Evaluación de riesgo, planes personalizados y seguimiento periódico son pilares para mejorar la adherencia.
Los datos también muestran que la motivación del tutor es determinante: cuando comprende los riesgos y recibe indicaciones claras, la prevención se sostiene en el tiempo.
Así, la lucha contra los parásitos se confirma como una responsabilidad compartida entre el conocimiento científico, el criterio profesional y la tenencia responsable. Para el veterinario, el desafío es claro: transformar la información en acción.
FUENTE: Boehringer Ingelheim