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INTERNACIONALES

Chile: producción, ambiente y sanidad en el gigante del salmón

Motivar | Facundo Sonatti
Por Facundo Sonatti 1 de marzo de 2023 - 00:09

En términos prácticos, las exportaciones de salmón representan para Chile lo que la carne vacuna para la Argentina, algo así como 4% de las exportaciones totales. Sin embargo, en términos absolutos, la cifra en dólares es bien superior si se trata de salmones chilenos.

En el acumulado a septiembre de 2022 los envíos alcanzaron los US$ 4.770 millones, con una variación de 31% con respecto al año anterior. Mientras tanto, en todo 2022 los ingresos generados por la carne vacuna despachada al
¿Y en salmones? Cero. De hecho, compramos a Chile todo lo que consume el mercado local desde que se prohibió lo que hasta entonces era una incipiente actividad a este lado de la Cordillera.
Chile cuenta con 4.300 km de costa lineal y 83.000 km de costa efectiva, con un mar de gran biodiversidad que permite que, en la zona sur, desde La Araucanía a Magallanes, existan condiciones privilegiadas para la salmonicultura, las que son resaltadas a nivel global.
Estas condiciones incluyen: temperatura del agua entre los 10° y 12° grados, corrientes marinas y mares interiores que protegen a los cultivos y aguas puras con niveles de oxígeno apropiados para la producción.
El economista argentino Jorge Katz, radicado en Chile desde hace más de tres décadas, es experto en la industria salmonera y en diálogo con MOTIVAR repasa sus características, el papel de la sanidad y los desencantos ambientales y sociales que trae aparejado su desarrollo.

La Septicemia Rickettsial Salmonídea explica el 95% del uso de antibióticos en la industria.

“En la UBA lo que me atraía era la industria metalmecánica vinculada al negocio automotor. Jamás había pensado en recursos naturales. Cuando vine a Chile, investigué la metalmecánica de este país, me involucré en el tema y uno de los primeros temas que abordé fue la salmonicultura”, nos pone en autos Katz.

MOTIVAR: ¿Cuál fue el INICIO de la industria salmonera en Chile?
Jorge Katz: La industria salmonera no creció por una decisión chilena sino japonesa, porque cuando Japón se quedó sin abastecimiento propio, encontró en Chile un lugar con buenas aguas para su desarrollo. Si bien la Fundación Chile sostiene que fueron los primeros en darle impulso, lo cierto es que fue a través de firmas japonesas que comenzó a desarrollarse la industria en la zona de Coyhaique con un primer intento de liberar especies en la zona ya que el salmón tiene un comportamiento que no se aleja de los 1.500 kilómetros. Sin embargo, no le fue bien, porque pocos volvían, no dio resultados.

¿Qué siguió?
JK: En otra etapa, los japoneses contactaron a productores agropecuarios que sembraban el suelo y pasaron a “sembrar el mar”. Muchos de los que participaron también eran biólogos o científicos con un perfil académico que buscaban desarrollar fuentes de crecimiento de la industria en Chile. En los inicios, eran más de 200 pequeños productores con producciones que no superan los 5.000 kilos anuales.
En aquellos años, hacían alevines (cría) en los lagos de agua dulce, algo que hoy está prohibido. El vínculo de la industria con el medio ambiente siempre fue complejo y lo sigue siendo aún porque no contaban y no cuentan con avances tecnológicos en materia medio ambiental.

Jorge Katz es argentino, está radicado en Chile, y analizó la actualidad de un sector que, en 2022, exportó por más de US$ 5.000 millones.

Sin embargo, sus estándares están muy por encima de la estructura argentina, en ese sentido.

¿El problema medioambiental llegó con las jaulas?
JK: La jaula aparece tiempo más tarde, y a lo largo de las últimas cuatro décadas hubo un enorme proceso de concentración que se puede coronar con la venta de AquaChile de Víctor Hugo Puchi y los hermanos Claudio y Humberto Fischer a Agrosuper, que terminó cediendo la firma hace más de cuatro años. Hoy el grueso de los capitales en la industria son noruegos y japoneses.
La crítica se recrudece cuando aparece la marea roja que si bien se sabe que no tiene que ver sólo con la industria salmonera sino por efectos climáticos que generan un fenómeno que tapa las redes, termina impactando en el sector. La mortandad de salmones también tiene efectos nocivos sobre la comunicación, pero en realidad hay falta de infraestructura pública, porque no hay puertos suficientes para poder sacar la mortandad y termina en las costas cercanas a las poblaciones.

¿Cómo se mitigan los efectos nocivos sobre el ambiente?
JK: La sofisticación de la producción mitigó los efectos de la industria sobre la naturaleza. Solo por citar un ejemplo, entre los años 2015 y 2020 el índice de consumo de antibióticos disminuyó en un 44%. Esta trayectoria de disminución se enmarca en el esfuerzo de la industria en conjunto con Monterey Bay Aquarium de disminuir el uso de antibióticos en un 50% para el año 2025.

Entre los años 2015 y 2020 el índice de consumo de antibióticos disminuyó en un 44%.

Mientras tanto, el mercado castiga al salmón chileno con un menor precio que el que provee su inmediato competidor: Noruega.

¿Los avances en tecnología en la industria del salmón?
JK: Se generaron muchas capacidades tecnológicas y sus avances se acercan a los niveles más altos de las principales firmas internacionales del mundo.
Sin embargo, en Chile las empresas no tienen grandes gastos de investigación y desarrollo. Mientras que en el exterior se invierte 3% de los recursos en I+D, en Chile eso no ocurre.

Desde la industria se destaca el cuidado en materia de bienestar animal en las distintas etapas de la producción y el procesamiento.

Es más, hay tres ámbitos que aún las dejan fuera del estándar internacional: la inversión en I+D, el medio ambiente y el vínculo con la comunidad. Asimismo, hay que señalar que mientras que Noruega tiene las plantas repartidas en distintos fiordos, en cambio, Chile concentra todo en Puerto Montt y eso genera un fenómeno muy particular que es la proximidad de las jaulas lo que evita prevenir la trasmisión horizontal de gérmenes y patógenos.
No se puede impedir que el piojo de mar se desplace si estás tan cerca de tu vecino productor. La razón de esa concentración tiene que ver con la infraestructura para acceder a los centros de producción, incluida la educación, postas sanitarias, comunicación y eso se expresa en la oferta de personal (o no). Hay que contar con bienes públicos para desarrollar la industria.

¿Cuánto invierte la industria del salmón en sanidad?

El “movimiento telúrico” que significó para la industria del salmón de Chile la proliferación y patogenicidad del virus ISA a mediados de 2007, llevó a que tanto productores como trabajadores pidieran a las autoridades rigurosas medidas que evitaran la nueva ocurrencia de este tipo de fenómenos.
Esas medidas, según estimaciones del sector llegaron a representar hasta US$ 1,3 por cada kilo producido hasta hace solo un par de años donde los costos sanitarios en su conjunto se llevaban el grueso de esa inversión. En efecto, según SalmónChile los montos destinados a la inversión sanitaria en su conjunto alcanzaron los US$ 1.000 millones cuando la industria superó los US$ 4.000 millones en exportaciones en 2017, es decir, un 25% de los ingresos del sector se destinaron a ese punto.
Con esto en mente, sumamos a nuestro diálogo con Jorge Katz otra pregunta clave: ¿Qué papel juega en todo esto la prevención considerando que el mercado de vacunas en Chile apenas ronda los US$ 100 millones al año?

Jorge Katz: En Chile, la enfermedad denominada SRS o Septicemia Rickettsial Salmonídea es la causa de más del 95% del uso de antibióticos.
SalmónChile, la asociación que agrupa a los principales jugadores, asegura que todos sus socios productores tienen prácticas de producción enfocadas a la prevención de enfermedades, lo que se ve representado en una baja mortalidad promedio en los últimos cinco años (3,7%).
Desde el punto de vista de la producción, la tecnología se modificó, pero algunas cosas siguen sucediendo a lo largo de la producción del salmón. Chile comenzó importando las ovas y hoy tiene su propia producción, hay que tener un alto manejo de lo biológico, genético y técnico para evitar su mortandad. Los alevines, en la siguiente etapa, cuando tiene entre 100 y 200 gramos ya no se produce en lagos y después al comenzar a respirar en agua salada pasa a la siguiente fase que es el engorde en el mar. Si esa etapa dura entre 8 y 14 meses, engordarlos puede demandar hasta 18 meses dependiendo la región y la especie. Una vez que los salmones han alcanzado el peso deseado, son cosechados.
Esta labor es realizada por unos barcos de transportes llamados “wellboats”, que están apropiadamente equipados para trasladar a los peces vivos – es decir, en estanques de agua a bordo hacia las plantas de proceso. Los peces se descargan en lugares cercanos a las plantas, donde posteriormente son procesados. En todas las fases de su vida y en el procesamiento, la industria asegura que los salmones reciben todos los cuidados necesarios, asegurando condiciones óptimas de bienestar animal.

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