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SUSCRIBITEHoy tenemos entre 8 mil y 9 mil expedientes en formato papel que son dinámicos, que sufren proceso de modificación, que necesitan ser actualizados y evaluados. La digitalización de este archivo es un anhelo de todas las partes involucradas”. Con esta frase el director nacional de Productos Veterinarios del Senasa, Federico Luna, puso sobre el tapete uno de los grandes desafíos del organismo sanitario en su vinculación con la industria veterinaria.
Esto ocurrió en el marco de la Cumbre de la Industria Veterinaria Argentina, en un Panel del que también participaron Patricia Millares, directora técnica de Caprove y Jorge Dale, de la Comisión Directiva de Clamevet. El mismo puede verse completo, en video, escaneando el código QR que complementa este artículo.
Más allá de esto, el referente del Senasa explicó que en el marco de la pandemia, la Dirección buscó lograr un funcionamiento acorde para poder dar el servicio que demanda la industria. “Gracias a la colaboración del CAMEVET y de Cancillería -a través de la coordinación de Relaciones Internacionales del Senasa, se logró agregar a los certificados de libre venta la firma electrónica”, aseguró. Y reforzó: “Queremos terminar de digitalizar este tipo de trámites, particularmente las autorizaciones de importación y exportación, que puedan ser por autogestión y se elimine el papel. Este es otro pedido de la industria. Esperamos el año que viene poder avanzar en ese sentido”.
Desde Caprove, Patricia Millares subrayó la comunicación entre las cámaras y el Senasa. “Destacamos cómo se adaptaron los procesos a los controles de vacunas de aftosa de forma urgente, que era muy necesario”. Y completó: “Entendemos que es una situación difícil, pero como aspecto negativo hoy vemos la falta de técnicos que hay en esta Dirección del Senasa. Desde Caprove se han mantenido reuniones con las autoridades del organismo, así como también del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, buscando solucionar este tema y notificarlos del impacto que provoca en la industria”.
Por su parte y en representación de Clamevet, Jorge Dale sostuvo que, si bien a fines de 2019 se intentó buscar mecanismos para digitalizar los expedientes con los que el Senasa cuenta en formato de papel, esa situación se detuvo una vez iniciada la pandemia.
“Las medidas que se tomaron en la Dirección de Productos Veterinarios para hacer frente a la cuarentena han sido buenas, surtieron efecto. Hoy hay 2.000 a 3.000 expedientes electrónicos que funcionan perfectamente, no así los de papel que provocaron demoras”.
Otro de los temas relevantes para el sector tiene que ver con saber qué pasará con la renovación de certificados vencidos después de 10 años del registro del producto. “Hoy el estándar se ha elevado y creo que eso es un valor agregado que tiene el producto veterinario argentino: son registros logrados con un estándar que permite exportar. Entendemos que al momento de registrarse ciertos productos la legislación era otra, pero al momento de volver a ser evaluados deberán cumplir con la normativa vigente. Más allá de esto, sabemos que debemos considerar algún tipo de herramienta para aquellas formulaciones que podríamos llamar “conocidas” o “estándar”, explicó Federico Luna.
Y agregó: “En conjunto con Caprove y Clamevet se presentó una propuesta para la formación de un grupo de trabajo que tiene por objetivo una guía que establezca los parámetros a evaluar en un producto que está en proceso de renovación o que se presenta para registro pero que es una molécula conocida de la cual se cuenta con información. A partir de eso se puede hacer un análisis de riesgo del producto a registrar o en proceso de renovación y así determinar el criterio que debe aplicarse. A partir de ahí, ver si requiere o no una prueba, y qué tipo de prueba”.
¿El objetivo? Por un lado, agilizar el registro y tener en consideración que muchas de las pruebas exigidas son costosas, aunque sin perder de vista la objetividad en el análisis para garantizar todos los cuidados necesarios.
“Hablamos de moléculas muy conocidas, con más de 10 años en el mercado, que están siendo comercializadas en forma segura, con amplia bibliografía que las respalda”, aseguró Jorge Dale, quien también destacó que la iniciativa se inició a través de un grupo de trabajo que formó Clamevet, donde se estudió el tema y se lo presentó tanto a Caprove, como también al Senasa.
“Lo que se pide es que si cumple con todos los requisitos, se pueda aprobar por bibliografía o determinar alguna prueba quizás de punto final. Dependerá del caso, pero no solamente para renovaciones sino también para productos nuevos que cumplan con todos los requisitos. El tiempo de retiro que se fije será el que corresponda al producto innovador, o si quiere un tiempo menor para el registro en particular”.
“Este fue uno de los desarrollos que innovamos en la pandemia, luego del convenio que se firmó con la empresa Mercado Libre SRL porque encontrábamos que esa plataforma de venta online era prácticamente una gran distribuidora de productos veterinarios, donde cualquiera podía comprar todo. Necesitábamos regular ese mercado y en 2019 logramos consolidar la normativa”.
Y agregó: “Considerando la sensibilidad que tiene este tipo de productos, no solamente para la sanidad animal sino también para la salud de todos los consumidores, en el artículo 35 de esta Resolución se prohíbe la venta por medios electrónicos de productos veterinarios distinto de la categoría de venta libre. Asimismo, se crea la categoría de venta libre que antes no existía, que incluye cosméticos, pintura para detectar la monta y otros productos inocuos y seguros”.
¿Se puede publicitar?
“Si”, aseguró Federico Luna.
Y avanzó: “Pero no se puede agregar un ecommerce donde yo pueda sumar al carrito y mediante una transacción muy sencilla se pueda vender. Justamente para esto se creó el programa de fiscalización del Senasa, que ya tiene firmados convenios con Facebook, Instagram y otras plataformas del medio virtual. Hoy estamos cerca de las 100.000 publicaciones que dimos de baja en estas plataformas y en .com.ar”.
Desde Caprove, Patricia Millares destacó la relevancia que tiene para el sector poder avanzar en la digitalización de expedientes de productos veterinarios, tanto como avanzar en achicar la brecha tecnológica que existe entre el Senasa y los laboratorios en muchos casos. “Queremos seguir trabajando en el área de biológicos en un proyecto de Resolución que estamos trabajando DILACOT de Martínez sobre el control de las series comerciales. Asimismo, avanzar en una modificación de la Resolución 1.538/2000 que va a optimizar el punto específico del vencimiento de los biológicos”, aseguró Millares.
Desde Clamevet, Jorge Dale llamó a repensar la Dirección de Farmacovigilancia del organismo sanitario para avanzar en quitar del mercado productos ilegales, en especial en el rubro de equinos. “Además, sería para nosotros relevante volver a retomar las reuniones técnicas con Senasa y Caprove, así como resolver cuestiones ligadas a las pruebas de residuos, por ejemplo”, agregó Dale.
Finalmente y destacando el próximo arribo de un Vademécum oficial de productos veterinarios, Federico Luna hizo alusión a una serie de agresiones que vienen sufriendo los referentes del área que comanda.
“Uno de los desafíos que lamentablemente debemos afrontar cada año es la violencia, los embates judiciales, las amenazas constantes, los escraches en Casa Rosada, la intimidación que recibimos diariamente, por parte de alguna persona o mano jurídica del sector que entiende que “los requisitos del marco regulatorio son ridículos”, concluyó el referente de Senasa visualizando un tema con ya varios meses sin una resolución específica.

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