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“Es el broche de oro para nuestro proceso de mejoras”
El Senasa certificó las normas GMP en la planta de Osspret, con alcance en procedimientos generales para la elaboración, acondicionamiento y depósito de productos veterinarios y la producción de soluciones de uso externo.
Las instalaciones del reconocido fabricante de cosmética dermatológica, Osspret están en constante expansión. En el medio de una ampliación de 1.000 metros cuadrados para duplicar el espacio de trabajo, la compañía del matrimonio formado por Sergio Frascarelli y Adriana Romano acaba de certificar las normas GMP en procedimientos generales para la elaboración, acondicionamiento y depósito de productos veterinarios y la certificación particular para la elaboración de soluciones de uso externo, a manos del Senasa.
Por este motivo, MOTIVAR recorrió la planta ubicada en San Martín, Buenos Aires, junto con los dueños de la firma nacional y su responsable de control de calidad, Gustavo Canci. Pasado, presente y futuro de la empresa con más de tres décadas en el mercado.
Un sello de buenas prácticas
OSSPRET AVANZA EN OTRO SEGMENTO DEL MERCADO
La pipeta Osspret se lanzó en septiembre de 2015 y, en un mercado de más de 6 millones unidades, logró colocar más de 350.000 solo en el segundo semestre. Es decir: acaparó alrededor de un 5% del rubro a nivel nacional.
“Muchas veces tuvimos la oportunidad de vender pipetas pero nunca nos interesó, hasta el año pasado”, reconoció Adriana Romano de Frascarelli. ¿Las razones? “Es un negocio diferente, donde compiten muchos colegas locales y multinacionales. Pero Damian, mi hijo, tiene otra visión e impulsó el nuevo canal”, afirmó nuestra entrevistada. La proyección de Osspret para este año es mantener el número de unidades en materia de línea de cosmética y dermatología canina, mientras que aspira a protagonizar un nuevo salto en el negocio de las pipetas, en lo que será su primer año completo dentro de esta categoría.
“En 2014 me sumé a la empresa con el objetivo de lograr la certificación GMP, momento en el cual se pusieron en marcha una serie de procesos específicos”, explicó Canci, quien previamente había consolidado parte de su experiencia tanto en el ámbito de la industria veterinaria, como en laboratorios de humana.
“Uno de los desafíos fue actualizar las inversiones y acciones que se venían realizando. Incluso, muchas de las pautas planteadas ya se realizaban en la planta, pero no estaban asentadas por escrito. Entre las premisas de este proceso están los procedimientos operativos, pensados para un diseño de planta, la cual –en este caso- se encontraba en plena expansión”, sostuvo el profesional y completó: “A su vez, otro punto clave fue generar una relación fluida con el Senasa, a fin de tener el visto bueno en cada modificación que debíamos concretar”.
Todo el proceso llevó un año, tiempo en el cual se debió capacitar y explicar a todo el personal de Osspret las razones por las cuales se veía modificada su dinámica de trabajo. “Ellos mismos pudieron observar los beneficios que produjeron esos cambios al agilizar toda la gestión”, destacó Canci.
Sobre la empresa
Osspret es un referente en el mercado a partir de la producción de shampoo para mascotas, cremas, tonalizadores y desodorante con perfume, entre otros productos (Ver recuadro). En su planta cuenta con más de 40 empleados y produce 2,5 millones de unidades por año. Sin embargo, el ganado respeto en su categoría no estuvo privado de dificultades. Para Frascarelli, su socio fundador, los inicios no fueron literalmente sobre ruedas: “En los primeros años hacíamos todo, ventas, trámites bancarios y hasta la reposición de envases”, recuerda quien hasta mediados de la década del ’80, trabajó en la cooperativa veterinaria Coprovet.
Es clave informar que si bien, según la visión de Canci, toda la planta de Osspret cumple con la normativa GMP, por el momento Senasa solo ha certificado la línea de operación y fraccionamiento de soluciones y emulsiones de belleza médica. “No es que no se puede certificar el resto, sino que Senasa aún no incluye una certificación particular para los antiparasitarios, a pesar que el manejo es exactamente el mismo. Por otro lado, las distintas áreas que conforman la empresa se fueron desarrollando y mejorando, como es el caso del departamento de calidad, para el cual incluso incorporamos un nuevo profesional”, explicó el responsable del área. Y adelantó: “Este trabajo allana el camino para avanzar con las normas ISO, una inversión que ya tenemos en carpeta”.
Un recorrido de esfuerzo y trabajo
A partir de la experiencia que Frascarelli sumó en Coprovet, logró allanar el camino comercial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para los productos Osspret en un inicio. La buena relación cosechada en esos años le abrió las puertas de numerosos comercios veterinarios para entregar los primeros shampoo para perros. “En Argentina, este mercado lo creó Sergio“, afirmó sin medias tintas su esposa. Y agregó: “Mi suegro también trabajaba en la cooperativa y atendía las zonas Norte y Oeste; los distintos contactos cosechados y la buena relación con los profesionales nos fueron abriendo puertas”.
Vale recordar que en la década del ’90, Osspret era la única línea de cosmética animal que existía en el país. O al menos eso creían sus propietarios. “A mediados de esos años, sufrimos diversos problemas personales y familiares, los cuales sin dudas repercutieron en el desempeño de nuestra empresa”, recordó Romano, alma mater de la firma en aquellos tiempos. “Sin embargo y ya en 1997, reaccionamos cuando dimensionamos que existían otras marcas en el mercado. En ese entonces, hacía seis años (1991) que habíamos puesto a punto una planta de 200 metros cuadrados”, señaló Frascarelli, quien en el medio de la hiperinflación del gobierno de Ricardo Alfonsín quedó como único titular de la empresa, tras la salida de sus socios iniciales, Carlos Cutini y Rafael Feudale, los cuales –más allá de ello- continuaron desempeñándose en la empresa durante un tiempo.
El año 2001 y una nueva crisis
A poco de haberse recuperado de los problemas internos que vivieron entre 1995 y 1997, una nueva inclemencia llevó a los titulares de Osspret a replantear su negocio tras la salida de la convertibilidad. “Cuando nadie vendía, lanzamos nuevos envases y fragancias; viajábamos por todo el país con nuestros dos hijos y una colaboradora quedaba a cargo del laboratorio”, comentó Romano.
Ya en 2003 la firma pegó un salto del 50% en su volumen de ventas con respecto al año previo y continuó con una expansión de dos dígitos hasta 2007, cuando se tomó la decisión de mudar la planta a las instalaciones actuales, las cuales en un primer momento disponían de 1.000 metros cuadrados.
Un hecho que marcó una diferencia en la historia de Osspret fue entender que no es la mascota la que elige el producto sino su dueño, quien usualmente es también el responsable de bañarlo. “Por esto es clave todo el producto, desde el envase, hasta el aroma, sin olvidar el efecto que tiene en las manos de los encargados de realizar esta tarea”, concluyó a coro la dupla Frascarelli – Romano, una de las principales razones por la que Osspret se convirtió en líder en cosmética y dermatología canina en el país.