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BUENAS PRACTICAS DE VACUNACION VETERINARIA

“La reducción de antígenos, a sólo los necesarios, aumenta la seguridad”

Así lo sostuvo el presidente del Grupo de Guías de Vacunaciones de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA). Además, hizo referencia a coronavirus canino y giardia: «No recomendamos vacunar».

Por PATRICIO JIMENEZ 28 de febrero de 2015 - 23:08

Hacia finales del año 2014, el presidente del Comité Científico y del Grupo de Guías de Vacunaciones de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA), Michael Day, brindó una videoconferencia orientada a «derribar» mitos comunes específicamente en la vacunación de los caninos.

En ese contexto y desde Inglaterra, el también vicepresidente de la Asociación Británica de Veterinaria en Pequeños Animales, abordó una serie de temas vinculados no sólo con las buenas prácticas de vacunación en veterinaria, sino también con las principales tendencias a futuro en la materia y el reposicionamiento del rol veterinario frente a sus clientes y la sociedad en su conjunto.

Si bien los interesados podrán solicitar el acceso a la disertación completa vía e mail escribiéndonos a [email protected], reflejamos a continuación algunos de los conceptos más destacados durante el evento.

En primer lugar y tras destacar la inminente actualización de los protocolos de vacunación para caninos disponibles en wsava.org, Michael Day reforzó las principales diferencias que existen entre las vacunas «infecciosas» (vivas, atenuadas y/o modificadas) y «no infecciosas» (muertas o inactivadas, tal como sostuvo el experto).

¿QUIEN ES MICHAEL DAY? ¿LO QUERES ESCUCHAR?

Michael Day Michael Day se graduó como médico veterinario en la Universidad de Murdoch, Australia en 1982 y actualmente es el presidente Científico y del Grupo de Guías de Vacunaciones de la Asociación Mundial de Veterinaria en Pequeños Animales (WSAVA). Además, es vicepresidente de la Asociación Británica de Veterinaria en Pequeños Animales.
Aquellos interesados en escuchar su disertación denominada «Derribando mitos comunes sobre la vacunación y tendencias vacunales en el mundo», pueden solicitarnos el acceso a la misma, escribiendo a [email protected] o bien introduciendo el apellido del disertante el en Buscador disponible en el sitio Web hablandodelonuestro.com.ar.

 

Asimismo, el referente internacional difundió una nueva segmentación entre las vacunas disponibles, identificando tres categorías específicas: «vacunas esenciales» (aquellas que todos los animales deben recibir para quedar protegidos contra las enfermedades importantes); «vacunas no esenciales u opcionales» (según ubicación geográfica, estilo de vida y riesgo por exposición) y «no recomendadas» (de escasa justificación científica, aunque disponibles en el mercado, como pueden ser -según Day- las de coronavirus y giardia).

«El objetivo es vacunar a todos los animales con las vacunas esenciales y, a cada individuo con una menor frecuencia, administrando sólo las vacunas no esenciales, necesarias en cada caso», subrayó el disertante al tiempo que introducía el concepto de «Menos es más», justificándolo posteriormente: «No todos los perros necesitan todas las vacunas».

Por último, Michael Day fue contundente en cuanto a la postura de la WSAVA en un tema concreto: «No recomendamos la vacunación contra coronavirus canino debido a que actualmente se carece de evidencia concreta en cuanto al mismo como patógeno entérico importante».

Durante la citada videoconferencia, el disertante respondió a una serie de interrogantes puntuales planteados desde América Latina, entre los cuales se encontraron los siguientes.

 

¿Por qué ahora promueven una reducción en el número de antígenos y una menor frecuencia de vacunación, siendo que la tendencia en el pasado era a la inversa?

Michael Day: La reducción del número de antígenos, a sólo aquellos que son relevantes y necesarios para el animal, aumenta la seguridad y conlleva a una mejor práctica médica.

Por ese motivo, desde el GGV y otros grupos de expertos se ha llevado adelante una reclasificación de las vacunas, dividiéndolas entre esenciales y no esenciales, con el fin de hacer la distinción que todos los animales necesitan recibir las primeras, pero no siempre las segundas.

Asimismo, se concluyó que la reducción de la frecuencia de los refuerzos vacunales en animales adultos sólo es válida para las vacunas esenciales.

 

¿Interfieren las parasitosis con la respuesta a las vacunas? ¿Se debería demorar la vacunación hasta después de concretar una desparasitación apropiada?

Este es un área interesante de la inmunología y mucha de la investigación actual se está realizando en torno a cómo los parásitos internos influyen en ciertos aspectos de la respuesta inmune. Sin embargo, no existe evidencia científica en cuanto a que la presencia de parásitos internos o la administración de antiparasitarios tengan un efecto adverso sobre la capacidad de los perros para responder a las vacunas administradas parenteralmente. Idealmente, las vacunas deben ser administradas solamente a animales sanos y libres de enfermedades. Pero en el caso de los cachorros de perro y gato, es importante que las vacunas esenciales sean administradas desde las 8 – 9 semanas de edad de acuerdo a las guías de WSAVA.

 

¿Por qué a diferencia de lo que hace los laboratorios ustedes recomiendan la vacunación contra la leptospirosis a las 18 semanas?

Esto se basa en la sugerencia que las bacterinas de Leptospira son los productos con mayor probabilidad de inducir reacciones adversas del tipo hipersensibilidad tipo 1 (por citar algunos ejemplos: edema facial, prurito, vómito y diarrea) en el perro y, particularmente, en razas pequeñas.

Nuestro Grupo considera que tales eventos adversos pueden ser minimizados si las bacterinas son administradas a cachorros con un sistema inmune más maduro y luego de cierto tiempo después de haber completado la serie primaria de vacunas esenciales. Por eso recomendamos comenzar a las 18 semanas.

En contraste, las guías caninas de la Asociación Americana de Hospitales Veterinarios sugieren hacerlo sólo después de las 12 semanas de edad.

 

¿Existe alguna ventaja en relación la vacunación intramuscular por sobre la subcutánea?

Ninguna y, de hecho, probablemente exista un riesgo mayor (por ejemplo: lesión accidental de un nervio) con la vacunación intramuscular.

El GGV recomienda la administración subcutánea para las vacunas parenterales.

También es importante recordar que las vacunas intranasales nunca deben ser inyectadas ya que pueden producir reacciones severas en el sitio de inyección.

 

¿Pueden las vacunas de moquillo o parvovirus interferir con las pruebas de diagnóstico rápido?

No. Estas pruebas se basan en la detección de antígeno y no de anticuerpos. No existe evidencia que los antígenos vacunales interfieran con estas pruebas.

De hecho, un estudio reciente ha mostrado en el caso de parvovirus fecal, que el parvovirus vacunal sólo puede ser detectado utilizando la altamente sensible prueba de PCR y no será detectado por las pruebas de diagnóstico rápido.

La interferencia con las pruebas de diagnóstico se torna un problema cuando la prueba busca detectar la presencia de anticuerpos en suero.

Existen buenas guías para distinguir entre títulos de anticuerpos anti-leptospira vacunales e infecciosos.

 

¿Se puede aplicar una vacuna viva atenuada a un perro que previamente fue vacunado con una tecnología recombinante?

La única vacuna recombinante canina disponible es contra el moquillo canino. Cuando se utiliza este producto, el perro recibiría dicho virus recombinante de moquillo junto con los virus vivos atenuados de parvovirus y adenovirus. No hay razón por la cual en el siguiente refuerzo, 3 años más tarde, ese perro no pueda ser vacunado con una vacuna viva combinada que contenga virus de moquillo, parvovirus y adenovirus. En general, no hay razón por la cual no se pueda cambiar de vacuna de diferentes fabricantes durante la vida del animal. Los laboratorios no recomendarán esta práctica debido a que no han realizado estudios específicos que demuestren equivalencia, por lo tanto, la recomendación se basa en principios primariamente inmunológicos.

 

Algunas veces las vacunas intranasales contra la tos de las perreras inducen reacciones adversas (tos). ¿Aun así la recomendaría en lugar de la inyectable?

Sí, siempre recomendaríamos el producto intranasal, ya que se aplica en un sitio anatómico que es más relevante para la infección natural y, por lo tanto, más probable de inducir una inmunidad mucosa (IgA) protectora. Siempre se debe recordar que el «complejo respiratorio infeccioso canino» es un complejo que puede involucrar hasta 9 patógenos diferentes (junto con factores ambientales y de manejo) y estas vacunas sólo confieren protección contra dos o tres de estos patógenos. Por lo tanto, ninguna de las vacunas actuales contra la «tos de las perreras» prevendrá totalmente este síndrome.

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