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¿Cuántos más deben enfermar para que decidamos empezar a cambiar?

En los últimos días se han difundido algunas noticias sanitarias que no por reiteradas dejan de alarmar. Estas informaciones invitan a pensar, una vez más, en la situación de la salud pública en nuestro país y en el estancamiento desde el punto de vista de los controles y prevenciones necesarias para garantizar el bienestar de los animales y las personas, pero también para establecer normas de procedimientos y reglamentaciones que se apliquen y, principalmente, que se cumplan.
14 de julio de 2014 - 11:01

Colegio Buenos Aires En los primeros días de este mes, se detectó en Chile el primer caso del virus Chikungunya, al parecer “importado” por una mujer con antecedentes turísticos en el Caribe. Como se sabe, la epidemia caribeña del virus asiático se oficializó en diciembre de 2013 y, a poco andar, se contabilizaban más de 360.000 individuos sospechosos de haberlo contraído. Ya han sido detectados casos en casi todo Centro América, Venezuela, Brasil, Paraguay, Perú, Bolivia y Chile. Como resumen, a seis meses de ser oficializado en el continente, sólo en Nicaragua, Honduras, Guatemala, Ecuador, Argentina y Colombia no se han reportado casos.

 

También, en los últimos días, las autoridades sanitarias de Hungría (ANTSZ) han detectado y mantienen bajo vigilancia los casos de cinco personas que podrían estar infectadas de carbunclo, como consecuencia de la ingestión de carne bovina en el este del país. Según informa la agencia Reuters, la enfermedad ha sido identificada en carne de vacuno congelada, después de que dos bovinos hayan sido sacrificados ilegalmente en una granja en Tiszafured, una ciudad a unos 160 kilómetros al este de Budapest.

 

Aquí ha comenzado el invierno y con él las heladas. A estas alturas,  ya han aparecido los consabidos focos de Triquinosis (en nuestro país, esta enfermedad  se ocasiona en forma de focos estacionales) dispersos en todo el territorio provincial y nacional. Como se ha informado reiteradas veces, se adquiere por el consumo de carne de cerdo inadecuadamente cocida o chacinados sin el control bromatológico respectivo. Esta enfermedad puede resultar fatal y, en los últimos años se han registrado alrededor de 1000 casos anuales.

 

Según un reciente estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre  los riesgos de los parásitos transmitidos por los alimentos, la Hidatidosis y la Triquinosis son (aún hoy) las enfermedades más extendidas en nuestro país.

 

En lo que respecta a la Hidatidosis, nuestro país “tiene en promedio anual de 400 a 500 casos humanos notificados”. Esta enfermedad  es provocada por un parásito que se aloja en el intestino de los perros y que puede ser trasmitido al ser humano a través de su materia fecal.  También se encuentra en las ovejas, cabras, bovinos, caballos y cerdos que estén en contacto con el ambiente o por la ingesta de alimentos contaminados, como vegetales crudos.

 

El parásito, al ingresar al organismo, desarrolla quistes en distintos órganos, principalmente en hígado o pulmones, provocando, con el tiempo la destrucción del órgano afectado. Al respecto, el estudio de la FAO afirma que hay varias áreas endémicas en el país, “sobre todo en la región patagónica donde hay gran extensión de crianza de ovinos”.

 

Recientemente se ha generado una vacuna nacional contra la Hidatidosis con participación mixta de los estratos científicos oficiales y privados que augura una muy buena performance para el inmunógeno. Aun así, en las poblaciones rurales, es muy poco lo que se hace respecto de los relevamientos ecográficos, las campañas efectivas para el cambio cultural, los controles en la tenencia de perros en los establecimiento, etc. Y en consecuencia, los resultados esperados no aparecen.

 

En temas sanitarios (ya sea por zoonóticos o por el control de los alimentos, vectores o reservorios) nada parece haber cambiado en relación al papel que la profesión veterinaria debería tener en la Salud Pública. Para el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires la situación permanece igual. La participación como médicos veterinarios es pobre, la formación de grupos multidisciplinarios de estudio y trabajo de campo es casi inexistente. Los casos, los focos y los enfermos no se detectan, o lo que es peor, no se visualizan. Las estadísticas sanitarias son deficientes y, como consecuencia, siempre está todo bien.

 

Desde el Consejo Directivo del Colegio se expresó: “No somos ilusos ni mal intencionados. No queremos decir que la solución de estas situaciones sanitarias sea fácil de implementar”. El camino hacia el cambio será un proceso complejo, pero no se iniciará si se continúa haciendo lo mismo que hasta ahora: “si no convocamos y damos participación a todos los sectores implicados, si no incorporamos a las poblaciones de riesgo en la solución de los problemas, si el Estado no pone ni dispone recursos humanos y económicos para en la protección de su gente, los resultados seguirán siendo los que tenemos: escasos o inexistentes. Y así, la gente seguirá enfrentando inerme a las nuevas enfermedades que nos lleguen o a las prehistóricas  que nos afectan desde siempre”.

 

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