Día Mundial

Una Salud y el desafío de prevenir nuevas amenazas sanitarias

En el marco del Día Mundial de Una Salud, OMSA destacó los avances en la prevención de zoonosis, la vigilancia epidemiológica y la cooperación entre sectores.

Por Redacción de MOTIVAR 3 de noviembre de 2026 - 13:23

Cada 3 de noviembre se conmemora el Día Mundial de Una Salud, una iniciativa que busca visibilizar la estrecha relación entre la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente, así como la necesidad de trabajar de manera conjunta para prevenir y enfrentar las amenazas sanitarias.

En este contexto, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) publicó un informe sobre los avances alcanzados en los países y territorios insulares del Pacífico desde 2024, donde el enfoque Una Salud (One Health) comienza a traducirse en programas de vigilancia, prevención y control de enfermedades.

El documento pone especial énfasis en el fortalecimiento de los servicios veterinarios, la coordinación entre organismos públicos y la integración de los sectores ambientales en las estrategias sanitarias.

Además, advierte sobre los desafíos que representan el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, las enfermedades zoonóticas emergentes y la resistencia a los antimicrobianos (RAM).

Las zoonosis, entre las principales preocupaciones

Uno de los aspectos destacados por la OMSA es la persistencia de enfermedades que afectan tanto a los animales como a las personas.

Entre ellas se encuentran la leptospirosis, la tuberculosis bovina, la brucelosis, la triquinelosis y la toxoplasmosis, además de otras zoonosis parasitarias transmitidas por los alimentos.

Estas enfermedades continúan generando riesgos para la salud pública y consecuencias sobre las actividades productivas y los medios de subsistencia de las comunidades.

A este escenario se suma la influencia de los fenómenos climáticos extremos, como inundaciones, ciclones y sequías, que pueden modificar las condiciones de circulación de determinados agentes infecciosos.

La influenza aviar de alta patogenicidad H5N1 también ocupa un lugar importante entre las preocupaciones regionales, reforzando la necesidad de contar con sistemas de vigilancia epidemiológica, mecanismos de alerta temprana y capacidades de respuesta coordinadas.

Frente a este panorama, la OMSA insiste en que las estrategias sanitarias no pueden desarrollarse de manera aislada, sino que requieren la participación activa de los sectores vinculados con la salud humana, animal y ambiental.

Más de 52.000 pruebas para controlar tuberculosis y brucelosis bovina

Entre las experiencias concretas presentadas, la OMSA destacó el programa de erradicación y control de tuberculosis y brucelosis bovina que se desarrolla en Fiyi.

La iniciativa combina vigilancia veterinaria, diagnósticos de laboratorio, inspección de carnes, intervenciones en establecimientos ganaderos y colaboración con las autoridades de salud pública.

Solo durante 2025 se realizaron más de 31.000 pruebas de tuberculosis bovina y más de 21.000 de brucelosis, reflejando la magnitud del trabajo sanitario implementado.

El organismo internacional considera que esta experiencia constituye un ejemplo de aplicación práctica del enfoque Una Salud, al integrar herramientas de sanidad animal con medidas destinadas a proteger a las personas y fortalecer la inocuidad de los alimentos.

También se avanzó en la capacitación de laboratorios y en el desarrollo de herramientas para priorizar enfermedades zoonóticas, evaluar riesgos y mejorar las capacidades de respuesta.

Resistencia antimicrobiana: un desafío compartido

Otro de los ejes centrales del informe es la resistencia a los antimicrobianos (RAM), considerada una amenaza creciente para la salud humana y animal.

En este campo, Fiyi avanzó mediante la implementación de un Plan Nacional de Acción Una Salud sobre resistencia a los antimicrobianos y la conformación de un comité multisectorial.

Estas herramientas buscan fortalecer los sistemas de vigilancia, mejorar las capacidades de los laboratorios y promover una gestión responsable del uso de antimicrobianos en los sectores humano, animal y ambiental.

Sin embargo, la OMSA reconoce que todavía existen limitaciones relacionadas con los recursos disponibles, la capacitación del personal y la necesidad de garantizar financiamiento sostenido.

En este sentido, uno de los objetivos es ampliar la vigilancia integrada de la RAM y consolidar mecanismos permanentes de coordinación entre los diferentes sectores.

Del compromiso a la acción: los avances desde 2024

La articulación regional también registró progresos durante los últimos dos años.

En agosto de 2024 se realizó en Fiyi el primer Taller Cuatripartito del Pacífico sobre Una Salud, con participación de la OMSA, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), junto con otros socios regionales.

El encuentro permitió identificar necesidades vinculadas con la coordinación institucional, la vigilancia epidemiológica y la preparación frente a emergencias sanitarias.

Posteriormente, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 2026, se desarrolló un segundo taller regional, donde se destacaron avances en la incorporación del sector ambiental, la aplicación de herramientas de evaluación de riesgos y la movilización de nuevas oportunidades de financiamiento.

A nivel nacional, Vanuatu estableció un Comité Técnico de Una Salud que integra representantes de salud, ganadería, pesca, medio ambiente y cambio climático.

Por su parte, Tonga incorporó a las autoridades ambientales en sus mecanismos de coordinación sanitaria y desarrolló acciones conjuntas frente al dengue y la influenza aviar.

En Samoa, una evaluación realizada durante 2026 permitió identificar debilidades en el sistema de control de alimentos y avanzar en la elaboración de un plan nacional de respuesta ante emergencias de inocuidad alimentaria.

¿Qué desafíos quedan pendientes?

A pesar de los progresos, la OMSA señala que todavía es necesario consolidar mecanismos formales de coordinación, fortalecer las capacidades técnicas y asegurar recursos que permitan sostener las iniciativas en el tiempo.

El organismo también destaca la importancia de integrar la conservación de la biodiversidad, la salud de la fauna silvestre y la resiliencia climática en las políticas de prevención sanitaria.

En definitiva, el desafío es pasar de los compromisos institucionales a resultados sanitarios medibles y sostenibles.

En este Día Mundial de Una Salud, las experiencias del Pacífico permiten dimensionar el papel estratégico que tienen los servicios veterinarios en la prevención de enfermedades, la protección de la salud pública y el fortalecimiento de los sistemas alimentarios.

Y dejan una conclusión relevante para el sector: la sanidad animal no constituye un componente aislado, sino una pieza fundamental de las estrategias destinadas a proteger la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.

FUENTE: OMSA

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