En el marco de la reciente edición de Expoagro 2026, la "Manzana Ganadera" fue el escenario de un profundo debate sobre uno de los pilares de la sanidad animal en Argentina: la fiebre aftosa. Organizada por el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA), la jornada contó con la moderación de su presidente, el MV Osvaldo Rinaldi, y una disertación central a cargo del MV Jorge Dillon.
Ante un auditorio compuesto por profesionales y productores, se plantearon las exigencias que enfrenta el país para sostener su estatus de libre de la enfermedad y el camino hacia la modernización del sector.
La charla comenzó contextualizando el escenario actual. El debate sobre la fiebre aftosa ha cobrado urgencia frente a la importación y el costo de las vacunas, y los cambios de estatus sanitario en países vecinos como Bolivia, Paraguay y Brasil.
En este marco, Osvaldo Rinaldi aprovechó el espacio para realizar un anuncio institucional clave sobre el posicionamiento de los profesionales: "Ese fue el disparador para que el Colegio de la provincia comenzara a debatir estos temas”, dijo, y anunció la difusión de un documento conjunto de toda la profesión a nivel nacional, emitido por las federaciones FeVA y Fecovet, “donde se plasma la mirada que tiene la profesión veterinaria sobre esta enfermedad hacia el futuro".
Este documento, difundido esta semana por MOTIVAR, establece que cualquier transición hacia el estatus de "libre sin vacunación" debe ser ordenada, con plazos definidos y respaldada por un fondo de emergencia, bancos de vacunas y una fuerte vigilancia epidemiológica, subrayando que actualmente se invierten U$S 200 millones anuales en vacunar al stock ganadero.
La amenaza global y los límites de la vacunación
El MV Jorge Dillon, orador principal, advirtió que si bien casi toda Sudamérica es libre de aftosa, la enfermedad sigue circulando en más de 90 países. Aunque Argentina lleva 20 años sin focos, Dillon hizo hincapié en la necesidad de no bajar la guardia.
El disertante elogió la industria nacional, pero lanzó una fuerte advertencia sobre la vulnerabilidad ante nuevas cepas: "Los laboratorios nacionales elaboran hoy una vacuna excelente y reconocida a nivel mundial, que actúa en muchos lugares controlando focos y evitando la enfermedad. Sin embargo, debemos tener cuidado: aunque nuestra vacuna es muy buena, no incluye los serotipos que actualmente están circulando en otras partes del mundo".
Dillon recordó que “nuestra vacuna protege contra los subtipos A y O, pero deja al rodeo vulnerable frente a los virus SAT 1, 2, 3 y Asia 1”.
El nuevo esquema de vacunación y la vigilancia pasiva
Respecto a los recientes cambios en la estrategia sanitaria, que buscan disminuir los costos del productor eliminando ciertas campañas, Dillon analizó los riesgos del nuevo bache de cobertura para los animales más jóvenes: "Resulta riesgoso dejar a los terneros sin vacunar desde junio hasta febrero, ya que los exponemos a un posible virus agazapado que aún no hemos detectado. Llevamos muchos años sin encontrar el virus, es cierto, pero debemos estar preparados para actuar ante cualquier problema y tener claro el rol que cumple cada actor del sistema sanitario".
Para mitigar este riesgo, la "vigilancia pasiva" y el compromiso moral del productor de denunciar casos sospechosos son vitales. Mostrando imágenes cedidas por el INTA Balcarce de enfermedades confundibles con la aftosa (como la DVB o la estomatitis papular), el especialista instó a no temer a la intervención del Senasa.
Sobre el miedo a las pérdidas económicas ante una denuncia, Dillon fue categórico: "Existe el temor de denunciar por miedo a perder el capital. Pero el productor debe reaccionar y notificar rápidamente, porque esa acción temprana disminuye muchísimo los costos operativos necesarios para contener un eventual foco. Además, si hubiera que sacrificar animales o revacunar, se requiere garantizar una asistencia económica para que no se vea perjudicado".
El salto tecnológico: trazabilidad y receta electrónica
Consultado por Rinaldi sobre las resistencias actuales hacia herramientas tecnológicas como la identificación electrónica y la receta veterinaria electrónica, Dillon recordó cuando le tocó implementar la caravana alfanumérica obligatoria en 2006 en medio de fuertes críticas.
El especialista defendió firmemente la digitalización como un paso inevitable para competir en los mercados internacionales: "El mundo avanza a pasos agigantados en la gestión de datos e información. No nos podemos permitir perder este tren nuevamente. Tenemos que estar a la altura y el camino de la trazabilidad electrónica es algo muy importante que debemos aplicar".
Para concluir, desde las entidades veterinarias el mensaje es contundente. Tal como lo plasma el documento conjunto elaborado por FeVA y Fecovet, el futuro de la sanidad nacional requiere de un esfuerzo sistémico: "La clave reside en trabajar de manera articulada entre los actores involucrados: el veterinario privado, el productor y el Senasa".
En esta misma sintonía, las palabras finales de Dillon resumieron a la perfección la postura de los profesionales frente a los desafíos que vienen: "Somos libres de aftosa, pero con vacunar no alcanza. Todos tenemos que estar comprometidos. Estoy seguro de que si hacemos las cosas bien, vamos a ser grandes protagonistas del comercio mundial de carnes".