Cada 28 de septiembre, el sector de la sanidad animal se detiene a evaluar uno de los desafíos epidemiológicos más persistentes de la salud pública global. El Día Mundial contra la Rabia, instaurado en homenaje a Louis Pasteur, encuentra este año a la comunidad veterinaria argentina —comprendida por organismos oficiales, colegios profesionales, laboratorios y profesionales privados— bajo un lineamiento unificado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA): "Juntos somos más fuertes".
La rabia no da margen para bajar la guardia
El Día Mundial contra la Rabia vuelve a poner a la sanidad animal frente al desafío de prevenir, vacunar y actuar de manera coordinada.
Este lema no es un mero enunciado conceptual; representa la necesidad crítica de coordinar de manera efectiva a los sectores público y privado para erradicar una enfermedad que, pese a ser 100% prevenible mediante la vacunación, mantiene una tasa de letalidad cercana al 100% una vez iniciados los síntomas clínicos.
Estrategia "Rabia Cero para 2030"
Se trata de un plan conjunto de la OMSA, la OMS, la FAO y la Alianza Global para el Control de la Rabia (GARC) que busca eliminar las muertes humanas por rabia transmitida por perros para el año 2030.
Basado en el enfoque de "Una Sola Salud", el programa establece que la erradicación del virus en las personas depende del control en su reservorio animal, fijando como estándar técnico la necesidad de mantener coberturas de vacunación sostenidas en al menos el 70% de la población canina en las áreas de riesgo.
El llamado global de la OMSA y el contexto local
El comunicado oficial emitido por la OMSA enfatiza la eliminación de las brechas en la cooperación intersectorial. El organismo señala que el control de la rabia no depende exclusivamente de las respuestas de emergencia ante incidentes de mordeduras, sino de la sostenibilidad de los programas de inmunización masiva y de la vigilancia epidemiológica activa.
En Argentina, el escenario presenta una doble complejidad. Por un lado, la persistencia de la rabia paresiante en el norte y centro del territorio nacional, bajo la órbita de control del Senasa, que afecta a la producción ganadera y es transmitida por el vampiro común (Desmodus rotundus).
Por el otro, el ciclo urbano, donde los murciélagos insectívoros representan el principal reservorio y vector hacia animales de compañía (perros y gatos), lo que eleva el riesgo de transmisión accidental a los seres humanos. Casos de público conocimiento registrados en los últimos años en diversas jurisdicciones del país reafirman que la frontera entre el ciclo silvestre y el urbano es sumamente delgada, obligando a mantener coberturas vacunales por encima del 70% u 80% de la población de mascotas para asegurar la inmunidad de rebaño.
Colegios veterinarios: actualización y visibilización
La respuesta del sector profesional matriculado se traduce en jornadas de formación y concientización masiva.
Por ejemplo, el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) lidera las iniciativas bonaerenses a través de la convocatoria a su Jornada de Actualización y Visibilización de la Rabia, el próximo 8 de octubre. El encuentro reunirá a especialistas del Senasa, referentes del Ministerio de Salud provincial (Zoonosis Urbanas) y asesores técnicos de la industria biológica, con el propósito de actualizar los protocolos de denuncia obligatoria, manejo de focos y uso de vacunas de alta calidad.
Paralelamente, otros Colegios provinciales como el de Entre Ríos (CMVER) y sus pares de las regiones del NOA y Cuyo, han emitido comunicaciones técnicas orientadas a los profesionales. Estas entidades subrayan el rol del médico veterinario de la clínica privada como el primer sensor del sistema de vigilancia epidemiológica y el principal promotor de la obligatoriedad de la vacunación anual a partir de los tres meses de vida de los animales.
Articulación público-privada: laboratorios y clínicas en el territorio
La industria de laboratorios veterinarios provee el soporte biológico indispensable para el sostenimiento de estas políticas. Empresas nacionales y multinacionales no solo concentran esfuerzos en garantizar el abastecimiento de vacunas monovalentes y polivalentes en las distribuidoras, sino que participan activamente financiando e impulsando material de difusión científica para las salas de espera de las veterinarias.
Un fenómeno creciente en esta fecha es la consolidación de alianzas estratégicas a nivel local. En diversos municipios, como el caso de Zárate en la provincia de Buenos Aires, se han articulado redes donde las clínicas veterinarias privadas abren sus puertas para actuar como centros de vacunación oficial y gratuita en colaboración con las direcciones de zoonosis municipales.
Esta sinergia amplía la capacidad operativa de los estados locales, descentraliza el servicio y permite acceder a estratos de la población de mascotas que habitualmente no concurren a los operativos públicos en plazas.
Operativos municipales y provinciales
Las Direcciones de Zoonosis y los ministerios de salud provinciales ejecutan durante esta semana campañas intensivas de inmunización y castración, entendiendo el control poblacional como un factor directo de mitigación de riesgos de transmisión.
- Provincia de Buenos Aires: Distritos de alta densidad poblacional como Merlo y General San Martín despliegan unidades móviles y postas sanitarias itinerantes en barrios periféricos y plazas centrales, facilitando el acceso gratuito a la inmunización antirrábica.
- Región Centro: En la provincia de Santa Fe, localidades como Venado Tuerto consolidan el trabajo conjunto entre los municipios y los círculos de veterinarios locales, reforzando la campaña bajo la consigna de la responsabilidad ciudadana en el cuidado de los animales de compañía.
- Región NOA: En San Miguel de Tucumán, la División Zoonosis provincial intensifica las actividades en sus centros fijos, sumando la entrega de antiparasitarios y brindando charlas informativas sobre el manejo seguro ante el hallazgo de murciélagos caídos o con comportamiento errático.
El rol del médico veterinario
Más allá de los operativos masivos de carácter público, el eslabón más constante en la cadena de prevención de la rabia es la consulta diaria en la clínica veterinaria privada. El profesional independiente ejerce una pedagogía sanitaria continua: explicar al tutor que el gato de departamento también debe vacunarse debido al ingreso potencial de murciélagos, registrar debidamente las dosis en los certificados oficiales y actuar de forma inmediata ante la sospecha clínica son acciones cotidianas que sostienen el estatus sanitario de la región.
El ecosistema de la sanidad animal en Argentina responde este 28 de septiembre con una estructura integrada. La articulación de la experiencia científica de los laboratorios, el respaldo gremial de los colegios y la capilaridad de los operativos municipales demuestran que, ante una enfermedad de la gravedad de la rabia, la única estrategia viable es la que se ejecuta en conjunto.