La diarrea viral bovina (DVB) continúa siendo una de las enfermedades de mayor impacto para la ganadería argentina. Además de afectar la eficiencia reproductiva y productiva de los rodeos, especialistas estiman que las pérdidas económicas asociadas a esta infección alcanzan los 200 millones de dólares, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención.
La diarrea viral bovina provoca pérdidas por US$ 200 millones
La diarrea viral bovina compromete la reproducción y la producción. Las buenas prácticas ganaderas son claves para reducir su impacto.
Para conocer en profundidad el impacto de esta enfermedad, MOTIVAR dialogó con el Dr. Anselmo C. Odeón, de la Unidad Integrada Balcarce (IPADS INTA / Facultad de Ciencias Agrarias, UNMdP), quien explicó que la enfermedad no solo compromete la eficiencia reproductiva y productiva de los rodeos, sino que también genera pérdidas económicas estimadas en unos 200 millones de dólares anuales.
"El control de la enfermedad depende, en primer lugar, de identificar y eliminar los animales PI", sostiene el Dr. Anselmo C. Odeón. Según datos del Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE), entre el 1% y el 3% de los bovinos de rodeos con circulación viral son persistentemente infectados, porcentaje suficiente para sostener la infección en un establecimiento.
Otro aspecto que preocupa es el efecto inmunosupresor del virus. Esta condición favorece la aparición de enfermedades respiratorias, especialmente en animales de destete y feedlot, donde suele asociarse con otros agentes sanitarios que agravan los cuadros clínicos.
Además, la enfermedad puede propagarse a través del semen de toros infectados, incluso en programas de inseminación artificial, ya que el virus resiste los procesos de congelación. Por ese motivo, el diagnóstico mediante técnicas moleculares como la PCR también resulta fundamental para controlar el material reproductivo antes de su utilización.
Tres pilares para reducir el impacto
De acuerdo con el especialista, el control de la diarrea viral bovina debe sustentarse sobre tres ejes complementarios:
1. Detección y eliminación de animales PI. Es la medida más importante, ya que la permanencia de animales PI en el rodeo compromete la eficacia de cualquier otra intervención. La detección se realiza actualmente mediante técnicas moleculares (PCR). Aunque su costo inicial puede parecer elevado, debe considerarse que el análisis se realiza una sola vez en la vida del animal y que su implementación ha demostrado beneficios económicos a largo plazo.
2. Manejo sanitario. Incluye medidas destinadas a evitar el ingreso y la diseminación del virus, como el control de animales de reposición, el manejo adecuado del semen y la reducción de contactos de riesgo.
3. Vacunación estratégica. El objetivo principal es prevenir la infección fetal, responsable de infertilidad, abortos y el nacimiento de animales PI. Se recomienda la vacunación de hembras en edad reproductiva, especialmente vaquillonas antes del servicio. Las vacunas son herramientas eficaces siempre que se integren dentro de un plan sanitario sostenido en el tiempo.
Desafío de la diarrea viral bovina
Aunque la vacunación constituye una herramienta indispensable, Odeón advierte que no reemplaza al diagnóstico ni a la eliminación de animales PI. Por el contrario, solo la integración de todas estas medidas permite disminuir de manera sostenida las pérdidas reproductivas y productivas.
Con amplia distribución en Argentina y el mundo, la diarrea viral bovina representa un desafío sanitario permanente. La combinación de diagnóstico temprano, manejo sanitario y vacunación estratégica aparece hoy como el camino más efectivo para mejorar la rentabilidad de los rodeos y reducir el impacto de una enfermedad que, muchas veces, avanza de manera silenciosa.