La influenza aviar dejó de ser una amenaza aislada para convertirse en un desafío global. Su avance sobre aves, mamíferos y ecosistemas genera preocupación en organismos internacionales, gobiernos y empresas. Ante este panorama, se realizó en Brasil el primer diálogo multisectorial mundial para enfrentar la creciente amenaza que representa esta enfermedad.
En un hecho sin precedentes, la FAO —en conjunto con el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil— organizó el encuentro “Abordando juntos la influenza aviar de alta patogenicidad: diálogo global entre ciencia, políticas y el sector privado”. Más de 500 referentes de distintos continentes se dieron cita para construir una respuesta coordinada frente al avance del virus.
La influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), causada por cepas del virus tipo A, ha mostrado una capacidad alarmante para mutar y cruzar especies. Desde 2020, la panzootia se extendió a lo largo de varios continentes, afectando a aves de corral, vida silvestre y más de 80 especies de mamíferos, incluidos ganado lechero y carnívoros silvestres. El impacto económico es severo: pérdida de producción, restricciones comerciales, riesgo para la biodiversidad y una creciente alarma por su potencial pandémico en humanos.
“La gripe aviar ya no es una amenaza esporádica; se está convirtiendo en un desafío mundial”, aseguró Beth Bechdol, directora general adjunta de la FAO. “Fracasar no es una opción. Necesitamos una colaboración práctica y basada en la ciencia para proteger la salud pública, los medios de vida y nuestros sistemas agroalimentarios”, remarcó.
Estrategias contra la influenza aviar
Entre los principales ejes del evento se destacó el impulso a la Estrategia Mundial para la Prevención y el Control de la IAAP, desarrollada por la FAO junto a la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH). Esta hoja de ruta busca guiar la implementación de planes de acción nacionales y regionales para reducir riesgos transfronterizos y fortalecer la preparación ante una eventual pandemia.
Los objetivos principales de esta estrategia incluyen:
- Mejorar los sistemas de alerta temprana y vigilancia epidemiológica.
- Promover la vacunación estratégica.
- Reforzar la bioseguridad, especialmente en sistemas de producción informal y en países de bajos ingresos.
- Fomentar un enfoque integral “Una Salud”, que vincule la sanidad animal, la salud humana y el medio ambiente.
También se puso en valor el aporte del sector privado, representado por asociaciones avícolas y empresas de sanidad animal, que por primera vez participaron en un diálogo global de esta magnitud. “Se trata de una oportunidad para reconocer el esfuerzo del sector productivo y sumar sus capacidades al diseño de soluciones prácticas”, señalaron desde la organización.
Vigilancia, bioseguridad y vacunación
Thanawat Tiensin, veterinario jefe de la FAO, fue claro: “La clave está en combinar vigilancia, bioseguridad, vacunación y control rápido de brotes. Pero también debemos avanzar en una transformación sostenible de la producción avícola, que permita reducir los riesgos a futuro”.
Desde Brasil, el ministro Carlos Favaro destacó la respuesta nacional ante el brote registrado en una granja comercial: “Actuamos con rapidez y eficacia, mostrando la fortaleza de nuestro sistema sanitario. Solo con transparencia y cooperación se puede construir confianza y garantizar la seguridad alimentaria”.
Por su parte, Ricardo Santin —presidente del Consejo Avícola Internacional— advirtió que la influenza aviar no solo pone en jaque la sanidad, sino también el comercio global: “Este es un tema con impacto directo en la inflación y la disponibilidad de alimentos. Necesitamos revisar paradigmas, actuar con base científica y reforzar la cooperación internacional”.
El consenso fue unánime: ante una amenaza que evoluciona rápidamente, ningún país ni sector puede actuar en soledad. La influenza aviar exige un compromiso global, sostenido y basado en la ciencia para preservar la salud pública, la producción animal y el equilibrio ambiental.