El Senasa implementa acciones sanitarias en la Patagonia argentina para proteger su producción agrícola y pecuaria. Estas iniciativas buscan consolidar el Estatus sanitario diferenciado de la región, facilitando el acceso a mercados internacionales con altas exigencias. La Patagonia se distingue por su particular geografía y sistemas productivos.
Sanidad protegida en la Patagonia
En materia de Sanidad animal, la Patagonia mantiene un reconocimiento oficial de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) desde 2002 como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. A esto se suma una zona libre de enfermedades de los salmónidos, autodeclarada ante el organismo internacional, que abarca los cuerpos de agua de la cuenca alta y media del río Limay hasta el embalse Piedra del Águila. La región también se mantiene exenta de otras patologías presentes a nivel nacional, como la anemia infecciosa equina, la brucelosis caprina y, en el caso de Tierra del Fuego, la tuberculosis y la brucelosis bovina.
La particularidad de su producción ha permitido que la Patagonia logre un estatus diferenciado en comparación con el resto del país, reconocido como zona libre de plagas como las Moscas de la Fruta y Lobesia botrana. La ausencia de estas plagas y enfermedades posibilita el acceso de su producción a mercados con altas exigencias. Para ello, el Senasa implementa un sistema cuarentenario de prevención que incluye medidas zoofitosanitarias para evitar el ingreso de patógenos ausentes en la región.
Este sistema se compone por los controles en la barrera zoofitosanitaria patagónica, que comprende doce puestos terrestres fijos y tres móviles, puertos y aeropuertos, además de tratamientos y medidas de disminución de riesgos en cámaras de tratamiento de fruta y otras mercaderías. Para conservar estos estatus sanitarios, el Senasa trabaja junto con los gobiernos provinciales y la Fundación Barrera Patagónica (FUNBAPA), conformada por todas las provincias de la Patagonia y la de Buenos Aires, y el sector privado. La colaboración de la ciudadanía resulta clave para sostener los estatus de la región.
La región patagónica se caracteriza por la producción de peras, manzanas, cerezas, cebolla, explotación acuícola de salmónidos, pesquería marítima y cría de ovinos y bovinos. En 2025, el Senasa certificó exportaciones de 337.835 t de peras y 91.547 t de manzanas, y envíos al exterior de 5295 t de cerezas. La producción ovina cuenta con más de 6,5 millones de cabezas, con una certificación total de carne ovina que ronda las 9.609,7 t, cuya mitad se destina a la exportación (4766,70 t). La certificación de lana alcanza las 28.000 t anuales, donde la exportación ocupa un rol fundamental.
En el sur bonaerense, Patagones cuenta con aproximadamente 270.000 cabezas destinadas a la producción bovina. La actividad pesquera marítima certificó 380.000 t en 2025, incluyendo langostino, calamar y merluza hubbsi, entre otras especies destinadas a la exportación y consumo nacional. La protección de este Estatus sanitario diferenciado es fundamental para el desarrollo económico regional.
FUENTE: Senasa