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Estrategias

El manejo reproductivo, una oportunidad para diagnosticar fallas en la preñez

Los MV José Giraudo y Julieta Tuninetti muestran cómo aprovechar el manejo reproductivo para diagnosticar causas infecciosas que afectan la preñez bovina.

19 de septiembre de 2026 - 09:00

El manejo sanitario y reproductivo del rodeo es clave para detectar a tiempo las causas que afectan la preñez y evitar pérdidas que comprometan la eficiencia productiva. Identificar enfermedades, interpretar los registros y aprovechar cada instancia de control permite anticiparse a los problemas y tomar mejores decisiones.

Si bien las causas de las fallas reproductivas en bovinos pueden ser multifactoriales (nutricionales, genéticas, tóxicas, ambientales, inmunológicas u hormonales), se estima que más del 60% se debe a enfermedades infecciosas.

La bibliografía señala una reducción de entre el 10% y el 35% en el porcentaje de preñez de muchos rodeos a causa de estas pérdidas, que pueden dividirse en muertes embrionarias tempranas (muy variables, estimadas entre el 4% y el 12%), muertes por aborto (2% a 4%), muertes perinatales (2% a 4%) y muertes neonatales (2% a 4%).

En los rodeos de cría es frecuente alcanzar tasas de fertilización del 80% al 95%. Sin embargo, hacia los 30 días de la concepción se producen pérdidas embrionarias que representan entre el 50% y el 60% del total de las pérdidas reproductivas: de los aproximadamente 40 puntos porcentuales que separan la tasa ovulatoria de la tasa de parición, la mayor proporción corresponde a la muerte embrionaria temprana (entre el día 0 y el día 25 de gestación) y, en segundo lugar, a la muerte embrionaria tardía (entre los días 26 y 45).

Muchas de las causas que originan estas pérdidas son enfermedades infecciosas que afectan la reproducción; las restantes son de origen no infeccioso y resultan más difíciles de diagnosticar con certeza. Para identificar las posibles causas de las pérdidas reproductivas se recurre a los registros productivos y a la observación a campo.

El estudio de la vaca vacía

Además del aspecto sanitario, conocer el manejo y la calidad de la alimentación, la condición corporal de los animales y el ambiente en el que se desarrollaron el servicio y la gestación son parámetros fundamentales a tener en cuenta cuando los indicadores reproductivos están alterados.

El estudio de la vaca vacía nos permite conocer la presencia de enfermedades reproductivas en el rodeo. Sin embargo, esta categoría generalmente se elimina apenas se la detecta, sin aprovechar su potencial como indicador de enfermedades de la reproducción.

Si bien existen diferentes manejos y tiempos en los programas de reproducción aplicados en los rodeos, en la mayoría de los casos se realiza un diagnóstico de preñez temprano a los 35-45 días, posterior a la aplicación de alguna biotecnología como la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), y luego un tacto final al culminar la temporada de servicio.

Estrategias de manejo y diagnóstico en toros

Ajustar el momento de este control temprano permite, además, aplicar estrategias de resincronización sobre las hembras diagnosticadas vacías, mejorando la eficiencia reproductiva global del rodeo. En estas instancias, los establecimientos con manejo ordenado suelen aplicar refuerzos de vacunas para el complejo reproductivo y alguna suplementación mineral cuando los profesionales que intervienen en la actividad lo consideran necesario.

También sería recomendable aprovechar estas instancias para realizar un muestreo serológico de algunos reproductores, con el fin de identificar algún agente causal de las pérdidas reproductivas. Dependiendo del ambiente y la zona en que se desarrolla la actividad, se hará hincapié en los agentes causales más frecuentes de esa región.

Al realizar este control temprano de los resultados de la IATF, a mitad de servicio, también deberíamos prestar atención a la condición física de los toros, retirando o tratando a los que lo requieran, y realizando un chequeo adicional si hubo ingreso de animales provenientes de otros establecimientos.

Plan sanitario y muestreo

Otra instancia que permite identificar el momento en que ocurren las pérdidas gestacionales, según el sistema productivo, es el seguimiento anual del plan sanitario de vacunación.

En los establecimientos de cría, por ejemplo, esto se traduce en encierres realizados entre el 7° y el 8° mes de gestación, en los que se aplican las dosis del complejo neumoentérico y minerales para mejorar la calidad del calostro y reforzar las reservas de cobre en el feto. En esa misma instancia también pueden realizarse serologías para mantener el estatus sanitario del rodeo y reconfirmar preñeces.

Cuando en estos controles se detectan pérdidas, éstas corresponden al período comprendido entre el 4° y el 7° mes de gestación —etapa en la que agentes como Campylobacter fetus, Neospora caninum, Leptospira spp., Brucella abortus y el virus de la Diarrea Viral Bovina explican buena parte de los abortos diagnosticados en bovinos para carne en la Argentina, lo que permite sospechar de distintos agentes causales y comenzar a trabajar para evitarlos en el servicio siguiente.

Además, al combinar este diagnóstico con el muestreo serológico, evitamos mantener en el rodeo vientres que no producirán un ternero al año y que pueden comportarse como reservorios de algún agente patógeno.

Este sería el momento ideal para muestrear a las vacas que resulten vacías en este re-chequeo de preñez, tomando entre 5 y 10 de estos animales y extrayéndoles mucus cérvico-vaginal y sangre. Con el mucus, el laboratorio puede diagnosticar la presencia de Trichomoniasis, Campylobacteriosis, Brucella, Ureoplasma e Histophilus somni.

Con el suero sanguíneo se pueden investigar títulos de anticuerpos contra Brucella, Leptospira, Diarrea Viral Bovina (DVB), Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR) y Neospora, que son, precisamente, los agentes de mayor incidencia detectados por los laboratorios de diagnóstico veterinario en los rodeos de cría argentinos.

Si bien estos estudios no permitirán atribuir con certeza la o las causas de las fallas reproductivas, sí nos darán un panorama de las enfermedades endémicas del rodeo, lo que permitirá tomar medidas para mitigar sus efectos en los animales sanos y prevenir problemas en los próximos ciclos reproductivos.

Sobre los autores

El MV José A. Giraudo es Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Río Cuarto y Director del Laboratorio de Salud Animal (LASA) de Río Cuarto, Córdoba.

La MV Julieta Tuninetti es Docente Auxiliar de la Universidad Nacional de Río Cuarto y ejerce su actividad profesional en forma privada.

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