Según el especialista, este desequilibrio digestivo, fruto de un exceso de fermentación rápida en el rumen, no se dispara por el grano en sí mismo, sino por cómo, cuándo y en qué condiciones se lo ofrece.
“Es el cómo lo que marca la diferencia entre eficiencia y fracaso”, aseguró. Y avanzó: “Los errores en el manejo de la dieta no se corrigen con fórmulas químicas, sino con decisiones lógicas y coherentes. Porque sí, la acidosis es invisible, pero no impredecible”, indicó Colombatto, remarcando también la importancia de la recepción como etapa previa e independiente de la clásica adaptación.
“Es una adaptación social. Se trata de un momento clave en el cual los animales recién llegados, de distintos orígenes y condiciones, necesitan tiempo y un entorno adecuado para estabilizar su comportamiento antes de enfrentar el cambio de dieta”, explicó. Y agregó que ignorar esta etapa o minimizar su importancia es uno de los grandes errores del manejo actual.
La falla común
Y justamente uno de los puntos críticos que subrayó Colombatto es la distinción entre recepción y adaptación ruminal. Tradicionalmente, se ha puesto el foco en la adaptación gradual del microbioma ruminal a dietas ricas en grano. Sin embargo, esta adaptación es inútil si el animal no come.
El profesional indicó que la recepción es una fase previa de adaptación social, donde animales de diversos orígenes deben aprender a convivir, identificar el comedero y habituarse a una rutina alimenticia. De esta forma ejemplificó que un animal proveniente de la sequía del Chaco no tiene por qué saber qué es el silo de maíz.
“La falla en esta etapa inicial de manejo, donde no se enseña al animal a comer la nueva dieta y a respetar una rutina, es una de las principales causas de problemas, ya que no hay rumen que se adapte si el animal no come”, detalló.
Para esta etapa, la dieta de recepción debe ser lo más parecida posible a pasto, utilizando rollo molido o silos de alfalfa, avena o cebada, que son mucho más afines a lo que el animal está acostumbrado a comer que un silo de maíz o sorgo.
Este enfoque es crucial para asegurar que el animal empiece a comer y pueda escalar gradualmente el consumo.
Capacitaciones efectivas
Por otro lado, y respecto a errores frecuentes que desembocan en acidosis, puntualizó en dejar los silos de autoconsumo vacíos.
Frente a esto instó a que el personal debe ser capacitado para avisar con varios días de anticipación sobre la falta de alimento, dado que la logística de reposición puede ser compleja y las condiciones climáticas pueden retrasarla.
“No hay que subestimar la inteligencia de quien trabaja a campo. Hay que hablar claro, sin tecnicismos innecesarios, y aprovechar su capacidad de observación”, subrayó. Y es que esa observación —el “ojo” entrenado del personal de campo— puede ser la primera línea de defensa contra la acidosis. Hinchazón del flanco izquierdo, bostas de consistencia blanda o sin forma y cambios en el comportamiento son signos tempranos que, bien interpretados, permiten actuar antes de que el problema se instale. Pero para eso, claro, hay que capacitar.
Colombatto insistió en la necesidad de establecer umbrales visibles y comprensibles para todo el equipo de trabajo. Por ejemplo, tolerar hasta un 3%
de bostas sin forma en el corral puede considerarse normal; superar el 7 u 8% debería encender las alarmas. Lo importante, subrayó, no es reaccionar con pánico, sino entender la evolución del sistema. “Monitorear no es sólo juntar datos. Es saber qué mirar, cómo interpretar y cuándo intervenir”, dijo.
La responsabilidad de prevenir la acidosis no recae únicamente en un suplemento mineral o un concentrado proteico. Colombatto insistió en que el papel del médico veterinario es fundamental en la prevención, no como bombero que apaga incendios, sino como estratega que anticipa y evita que ocurran.
“Los veterinarios son los ojos en muchos de los lugares que trabajamos, los capacitadores del personal y los diseñadores de dietas defensivas. Es crucial el monitoreo de procesos como el orden y minutos de mezcla, horarios y cantidades de entrega de ingredientes. La lectura de comederos, entrenando al personal con los conceptos de falta, justo y sobra, es una herramienta indispensable para el manejo diario”, destacó.
La acidosis es invisible pero no impredecible La acidosis es invisible pero no impredecible
La prevención del daño hepático es cada vez más importante, ya que se anticipan encierres más largos para carnes de calidad. El principal problema del estrés térmico o del barro no es el evento en sí, sino la acidosis que le sigue. Por lo tanto, la prevención del barro y la mitigación del calor son acciones de manejo directas para evitar la acidosis.
En categorías como los toritos para servicio, se deben generar dietas defensivas con alta relación proteína-energía y almidón limitado, utilizando ingredientes como burlanda seca de maíz y cascarilla de soja, que ofrecen la misma ganancia de peso con una matriz nutricional más segura y duradera, evitando el "romper muy rápido a los animales".
En definitiva, la acidosis ruminal es un desafío que se aborda desde el manejo integral. La calidad del grano no es el problema, sino cómo se introduce, se suministra y se monitorea su consumo. Un enfoque proactivo en la recepción, la capacitación constante, el respeto por la rutina, el espacio adecuado y una visión a largo plazo, son las verdaderas herramientas para dominar a este "enemigo invisible" y asegurar la conversión y la rentabilidad del sistema.
“No busquemos recetas mágicas. La solución está en lo simple: observar, entender, capacitar y manejar con lógica”, concluyó Darío Colombatto.
MOTIVAR en acción
En el marco de las II Jornadas de Actualización en Sanidad Bovina y dentro del espacio de sponsor, MOTIVAR tuvo una participación central con un doble stand, sumado a la cobertura total del evento.
Por un lado, el equipo periodístico realizó entrevistas en vivo (que próximamente serán compartidas en nuestro Canal de YouTube) con distintas personalidades de las jornadas, desde los organizadores hasta disertantes y personalidades destacadas. Allí se trataron temáticas variadas con el objetivo de conocer a cada uno de los entrevistados de una forma más profunda y distendida.
En la otra cara del Stand de MOTIVAR, los veterinarios pudieron participar de una acción en la que debían simular realizar un tacto a una vaca de la que sacaban unas esferas con distintos premios. “Preñada o Vacía”, fue la acción que motivó a muchos de los veterinarios a hacerse de distintos premios, entre ellos órdenes de compra y cupones de distintos en BullSynch, producto de Agropharma.
En ese marco y hacia el final del primer día, Luciano Aba junto a Florencia Martiren, fueron los encargados de realizar los sorteos generales y en particular
de aquellas empresas que se sumaron a MOTIVAR en una acción conjunta. Ellas fueron: Laboratorio CDV, Chinfield, OVER, Biogénesis Bagó, Brouwer, MSD Salud Animal, Boehringer Ingelheim, Calier, Ceva Salud Animal y Agropharma, a través de BullSynch.