El uso de antimicrobianos en ganadería y la medicina de pequeños animales fue el eje de la jornada sobre resistencia antimicrobiana organizada por la Asociación Argentina de Veterinarios e Laboratorios de Diagnóstico (AAVLD) y la FCV-UBA. Con disertación del Dr. Marcelo Galas de la OPS/OMS, especialistas analizaron el rol estratégico de los veterinarios en la vigilancia integrada.
El 70% de los antibióticos globales se destina a la ganadería
La AAVLD y la OPS/OMS advierten sobre el impacto de la resistencia antimicrobiana en la salud animal y la urgencia de regular los promotores de crecimiento.
Durante la conferencia organizada por la Comisión Científica de Resistencia a los Antimicrobianos de la AAVLD, el Dr. Marcelo Galas, especialista de la OPS/OMS, expuso métricas alarmantes sobre el uso de fármacos en sanidad animal. Globalmente, cerca del 70% de los antimicrobianos producidos se destinan a la producción de proteína animal, alcanzando un promedio de 118 miligramos por kilo de biomasa ganadera.
“La mayor parte de los antibióticos en la producción animal no se aplican con fines terapéuticos, sino como profilácticos o metafilácticos, lo que genera una presión de selección constante sobre bacterias que luego se diseminan por la cadena alimentaria”, advirtió Galas. Ante esto, la Cuatripartita (FAO, OMSA, OMS y PENUMA) impulsa la eliminación gradual de los antibióticos como promotores de crecimiento para resguardar las moléculas de mayor valor clínico.
La Cuatripartita ha publicado una nueva guía para la vigilancia integrada, que recomienda a los países combinar información de al menos 2 sectores (salud humana, animal, vegetal, ambiente). El objetivo es pasar de una vigilancia sectorial a un enfoque de Una Salud, que permita detectar la transmisión de microorganismos, evaluar el impacto de las intervenciones y apoyar políticas nacionales.
Regulaciones exitosas y el antecedente del colistín
El especialista resaltó cómo las intervenciones regulatorias en el ámbito veterinario logran impactos epidemiológicos inmediatos. UUn ejemplo exitoso de vigilancia integrada proviene de Canadá, donde la detección de resistencia a los antimicrobianos a cefalosporinas de tercera generación en Salmonella Heidelberg en humanos se correlacionó con el aumento de resistencia en pollos. Esto llevó a los productores a frenar el uso de ceftiofur, resultando en una disminución de la resistencia tanto en animales como en humanos.
Asimismo, tras el descubrimiento del gen MCR-1 que confiere resistencia a la colistina, Argentina y más de 10 países latinoamericanos prohibieron el uso del colistín en la producción animal. “Argentina también prohibió el uso de fosfomicina en animales para resguardar la droga en medicina humana, demostrando cómo la regulación veterinaria protege el arsenal terapéutico global”, enfatizó Galas.
La prohibición del uso de colistín en la producción de alimentos en varios países de la región, y más recientemente de fosfomicina en Argentina, son ejemplos de medidas legislativas impulsadas por la vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos.
Sin embargo, el Dr. Galas enfatizó que la situación en la región es heterogénea, con avances significativos en la vigilancia en salud humana y sanidad animal, pero con el sector ambiental aún rezagado. La necesidad de una mayor rendición de cuentas y financiación para la implementación efectiva de los planes de acción es crucial para controlar esta pandemia silenciosa.
El enfoque de Una Salud
La jornada, presentada por la Dra. Valeria Rumi, dedicó un espacio central a la preocupación creciente por el aislamiento de enterobacterias multirresistentes (productoras de carbapenemasas NDM y KPC) en perros y gatos domésticos, debido al contacto estrecho en el entorno familiar.
“Necesitamos pasar de la vigilancia sectorial a un sistema de Una Salud en tiempo real, donde los laboratorios de diagnóstico veterinario jueguen un rol central en la detección precoz y la notificación”, concluyó Galas.
Por su parte, la Dra. Rumi remarcó la importancia de aplicar puntos de corte epidemiológicos (ECOFF / ESB) desarrollados por comités como CLSI y EUCAST para diferenciar poblaciones salvajes de aquellas con mecanismos adquiridos, promoviendo el uso responsable y prudente de los antibióticos en la práctica veterinaria diaria.
En este sentido, la convergencia intersectorial entre médicos, veterinarios, bioquímicos y ambientalistas resulta indispensable bajo el paradigma de Una Salud, entendiendo que la salud humana, la sanidad animal y el equilibrio de los ecosistemas forman un único engranaje indivisible para resguardar la eficacia de los antimicrobianos hacia las futuras generaciones.
FUENTE: AAVLD
