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Prevención

¿De dónde surge el "oportunismo" de la queratoconjuntivitis?

Un estudio del INTA revela que la queratoconjuntivitis bovina surge de la interacción entre la bacteria, el animal y factores ambientales.

Por Daniela Mattiussi 29 de agosto de 2026 - 08:00

La queratoconjuntivitis infecciosa bovina es un problema histórico en los rodeos que, aunque no provoca una alta mortalidad, genera importantes pérdidas productivas y económicas. Para comprender mejor su dinámica, la Dra. M. Virginia Zbrun, del INTA Rafaela y del IdICaL (INTA-Conicet), presentó en Todo Láctea 2026 los resultados de un estudio a campo.

El punto más disruptivo de la investigación del INTA, que durante todo un año tomó muestras en 9 tambos, radica en el comportamiento de la bacteria.

Históricamente, el foco y las vacunas estuvieron centrados en Moraxella bovis. Sin embargo, los aislamientos a campo demostraron una predominancia de la especie Moraxella bovoculi (60%) por sobre M. bovis (40%). Pero el hallazgo central, y el eje para volver a pensar la gestión de la queratoconjuntivitis bovina, fue su alta presencia en animales asintomáticos.

“En el 90% de los ojos sanos teníamos aislamientos de estas bacterias, lo cual quiere decir que estamos realmente frente a lo que podríamos llamar un patógeno oportunista”, sentenció Zbrun, confirmando que la simple presencia de la bacteria no alcanza para desencadenar el brote; la afección responde a una tríada epidemiológica que involucra al agente, al huésped y al ambiente.

El ambiente como detonante

Si el patógeno está en los ojos sanos, ¿por qué la enfermedad estalla en ciertos meses? El estudio demostró que la presencia de Moraxella es muy alta en invierno, pero los casos clínicos aumentan bruscamente en primavera-verano.

Al cruzar los datos clínicos con registros meteorológicos, lograron una asociación clave: “Pudimos relacionar que cuando aumenta la temperatura y cuando hay mayor radiación ultravioleta tenemos más signología clínica”, detalló.

A estos estresores ambientales se suma el confinamiento y, fundamentalmente, las moscas. Los insectos "a través de sus patas podría generar erosión de la córnea", abriéndole la vía de ingreso a la Moraxella para que desarrolle la enfermedad.

Comprender la anatomía del ojo bovino resulta vital para entender por qué en determinados casos las vacunas parecen fallar en evitar la infección inicial. Zbrun remarcó un desafío insalvable: la córnea es un tejido completamente avascular.

“Estamos inoculando vacunas por vía subcutánea e intramuscular y tenemos el problema principalmente en el ojo”, indicó.

Al no haber irrigación sanguínea en la córnea sana, los anticuerpos sistémicos generados por la vacuna algunas veces no llegan a frenar el daño inicial.

La importancia de la vacunación

Entonces, ¿cuál es el beneficio de cumplir el plan sanitario? La diferencia es abismal en la etapa de curación. Frente a la agresión profunda, el organismo reacciona enviando vasos sanguíneos hacia la córnea. “En un rodeo que está vacunado, una vez que hay neovascularización ya la enfermedad empieza a resolverse. Y muchas veces se podría resolver sola, sin tratamiento antibiótico debido a que tengo esos anticuerpos”, destacó Zbrun.

En contrapartida, en los rodeos que no se vacunan, “es probable que la lesión avance y que el animal pierda el ojo y quede ciego”.

En este contexto, la investigadora concluyó que el control exitoso requiere un enfoque integral.

La vacunación actúa como una red de seguridad inmunológica para garantizar y acelerar la cura de la córnea, pero la reducción del estrés ambiental y un estricto control de moscas son las herramientas profilácticas reales para evitar que este patógeno oportunista dispare el brote.

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