La sanidad bovina emerge como un factor determinante en la productividad de la ganadería argentina, relegado frente a otros aspectos como la genética o la nutrición. Datos recientes indican que prácticas básicas, como el tacto rectal, se realizan en solo el 60% de las vacas, mientras que la revisión de toros alcanza apenas entre el 30% y el 40%.
Además, los porcentajes de vacunación para diversas enfermedades continúan siendo inferiores a los niveles de protección deseables. Esta realidad subraya la necesidad de una reevaluación integral de las estrategias sanitarias en los establecimientos ganaderos del país.
Uno de los principales desafíos radica en modificar la percepción de la sanidad, que con frecuencia se considera un gasto en lugar de una inversión productiva. La vacunación, por ejemplo, no es solo la aplicación de un producto, sino la construcción de inmunidad para reducir pérdidas y mejorar la eficiencia del rodeo. Este enfoque busca la medicina productiva, anticipando problemas en lugar de solo tratarlos.
Enfermedades y la resistencia antimicrobiana
La ganadería argentina enfrenta diversas problemáticas sanitarias que impactan directamente en la productividad. Entre ellas, la garrapata presenta un avance preocupante de multirresistencia a distintos grupos químicos, lo que exige diagnósticos precisos antes de cualquier aplicación. Una situación similar ocurre con las parasitosis gastrointestinales en la recría, donde estudios revelan pérdidas de entre 20 y 40 kg durante el primer invierno, a menudo sin signos clínicos evidentes.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se ha detectado resistencia a ivermectinas y productos afines en una proporción elevada de establecimientos. Miguel Mejía, médico veterinario y docente del Programa de Ganadería de AgroEducación, enfatiza la importancia de evaluar la eficacia de los tratamientos antes de su aplicación sistemática para evitar el desarrollo de mayor resistencia antimicrobiana.
No existe un plan sanitario universal aplicable a todos los establecimientos. Cada campo posee una realidad particular, definida por su ubicación geográfica, antecedentes sanitarios, tipo de rodeo, sistema productivo y objetivos empresariales. Sin embargo, existen lineamientos generales que deben considerarse para optimizar la sanidad bovina.
En sistemas de recría, es crucial la prevención de enfermedades clostridiales, queratoconjuntivitis y afecciones respiratorias, junto con un control parasitario adecuado y nutrición mineral. Para rodeos de cría, el foco debe estar en enfermedades reproductivas, brucelosis, abortos, revisión de toros, tacto rectal, ordenamiento del rodeo y estacionamiento del servicio. La información de estas prácticas permite una toma de decisiones temprana y eficaz.
La sanidad no puede seguir en un lugar secundario en la planificación ganadera. Es una condición indispensable para mejorar los índices reproductivos, incrementar la producción de carne y construir sistemas más eficientes. Las herramientas técnicas están disponibles; el desafío es su correcta implementación, la medición de resultados y el acompañamiento efectivo a los productores. Sin una base sanitaria sólida, la productividad sostenible no es posible.
FUENTE: AgroSitio