La Comisión Europea ha formalizado el bloqueo a la importación de productos de origen animal provenientes de Brasil, citando incumplimientos en las normativas europeas sobre el uso de antibióticos y otras sustancias prohibidas en la producción ganadera. Esta medida impacta directamente el estatus sanitario de los productos brasileños y sus flujos comerciales con el bloque.
El proceso se inició en mayo, cuando el brazo ejecutivo de la Comisión Europea retiró a Brasil de la lista de países que cumplen con la normativa comunitaria. Tras un período de 3 meses otorgado al gobierno brasileño para adecuar sus prácticas a las leyes europeas, las autoridades comunitarias confirmaron la decisión definitiva ante la falta de acciones suficientes.
La diplomacia brasileña expresó sorpresa ante la medida, afirmando que su sistema sanitario es sólido y de calidad reconocida internacionalmente, y que se trabajaba para revertir la situación. La prohibición abarca productos bovinos, equinos, aves, huevos, acuicultura y otros derivados de origen animal.
Impacto en el acuerdo Mercosur
Esta determinación de la Comisión Europea rompe una de las bases esenciales del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, apenas 4 meses después de su entrada en vigor. Bruselas ha reiterado que no se trata de una medida proteccionista, sino de la aplicación de sus normas, las cuales prohíben el uso de ciertos medicamentos antimicrobianos para estimular el crecimiento animal o aumentar su rendimiento.
La Unión Europea no sostiene que toda la carne brasileña contenga antibióticos ilegales, sino que Brasil no puede garantizar que los productores que los utilizan no coloquen su mercancía en el mercado europeo. Para la Comisión Europea, es fundamental que Brasil asegure la trazabilidad de toda la cadena de producción de las exportaciones de origen animal.
Repercusiones económicas y sanitarias
En 2025, Brasil fue el segundo mayor exportador de carne bovina a la Unión Europea, con más de 92.000 toneladas valoradas en más de 713 millones de euros. Aunque Brasil ha tomado algunas medidas, como prohibir la importación y uso de aditivos con antimicrobianos ilegales, la Comisión Europea considera que no son suficientes sin una garantía de efectos prácticos y una trazabilidad completa. Argentina, Paraguay y Uruguay sí figuran en la lista de países autorizados, al cumplir con las normativas de la Unión Europea.
Fuentes en Bruselas sugieren que la Comisión Europea busca mostrar firmeza ante los gobiernos europeos críticos con el acuerdo Mercosur, como Francia y Polonia, asegurando el cumplimiento estricto de las exigencias sanitarias y fitosanitarias. La resistencia a los antimicrobianos es considerada por la Unión Europea como una de las mayores amenazas para la salud pública actual, aplicando los mismos requisitos a productos importados que a los producidos en su territorio.
FUENTE: Clarin Rural