El girasol, con su potencial estratégico para la agricultura argentina, demanda una planificación ajustada a cada ambiente. Desde INTA, se destaca la importancia de un manejo sanitario integral, donde la elección del híbrido, la siembra, el monitoreo y la rotación son piezas clave para optimizar rinde y sanidad.
En el marco del Congreso Aapresid, las especialistas del INTA Marina Montoya –referente grupo Patología Vegetal IPADS del INTA Balcarce– y Carolina Troglia –jefa de la Agencia de Extensión Rural INTA Balcarce y coordinadora de la Red Sur del INTA – ASAGIR–participaron del panel “Diseñando el rinde: Estrategias integrales para potenciar el girasol”, en el que propusieron una mirada integral para el diseño del rinde, en consideración con la sanidad como variable clave para sostener la productividad.
Montoya adelantó que “uno de los aspectos clave es la correcta caracterización del ambiente productivo, que incluye conocer la historia del lote, las rotaciones previas, la presencia de malezas (incluyendo girasoles guachos) hospedantes de patógenos que afectan al cultivo y las fechas óptimas de siembra”. A partir de allí, es posible definir la elección del híbrido y la estrategia de manejo, priorizando combinaciones que maximicen la eficiencia sin favorecer condiciones predisponentes.
Herramientas de manejo
En este sentido, las herramientas de manejo sanitario deben ser implementadas de forma preventiva, especialmente una de las principales para este cultivo: la selección de híbridos con resistencia genética parcial o total y adaptados específicamente a los ambientes objetivo.
“A esto deben sumarse tratamientos de semillas, siembras tempranas, rotaciones planificadas, monitoreo permanente y control de malezas hospedantes. La interacción entre genética, ambiente y manejo agronómico definirá la expresión del potencial de rendimiento y la sanidad del cultivo”, agregó Montoya.
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Desde el INTA propusieron una mirada integral, en consideración con la sanidad como variable clave.
INTA
La elección de un hibrido adaptado al ambiente objetivo es uno de los pilares fundamentales para la producción de girasol. Entre las herramientas que brinda el INTA en cada campaña a los productores, está la información generada por la Red Nacional de Híbridos de Girasol en diferentes sitios de la región productora, como parte del convenio con la Asociación Argentina de Girasol –ASAGIR–.
De cara a la próxima campaña
“Gracias a esta red se cuenta con información productiva, sanitaria y de calidad de los híbridos comerciales disponibles en el mercado. Desde diferentes grupos de investigación del INTA, junto con otras instituciones, asociaciones y empresas, se acompaña esta herramienta con avances en diversos aspectos como el conocimiento de la fertilidad de suelos, la fertilización, el mejoramiento genético –tradicional y asistido con herramientas moleculares–, el monitoreo de problemáticas sanitarias y desarrollo de pautas de manejo –genético, químico, biológico–. Asimismo, la difusión permanente al productor de las herramientas disponibles y en desarrollo”, detalló Troglia.
En función de los datos meteorológicos de la campaña 2024/25, el cultivo de girasol atravesó escenarios contrastantes según la región. En cada una (norte, centro, sudoeste y sudeste) se registraron acumulados de precipitaciones y temperaturas medias durante los periodos vegetativo y reproductivo que explican las enfermedades reportadas, aunque en ningún caso alcanzaron niveles de incidencia o severidad preocupantes.
De cara a la campaña 2025/26, los pronósticos indican una continuidad de escenarios con alta variabilidad térmica y humedad relativa elevada en etapas críticas del cultivo en cada región productiva. Troglia puntualizó que “estas condiciones pueden representar riesgo de enfermedades foliares de fin de ciclo y/o podredumbres de tallo y capítulo, por lo que será clave anticiparse con estrategias de manejo ajustadas”.
FUENTE: INTA