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Perspectivas

¿Qué impacto tendrá El Niño, según la CEPAL?

Según la CEPAL, El Niño podría afectar la economía regional durante 3 años. En Argentina, abriría oportunidades para el agro y riesgos para la ganadería.

Por Redacción de MOTIVAR 19 de octubre de 2026 - 17:21

El fenómeno de El Niño vuelve a instalarse en la agenda productiva de América Latina de cara al ciclo 2026-2027. Su posible intensidad, las modificaciones en los regímenes de lluvias y las consecuencias sobre los precios internacionales de los alimentos configuran un escenario que también merece atención por parte de la ganadería argentina.

Así lo plantea la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su último Informe Especial, donde analiza los impactos del fenómeno climático sobre la economía regional, las actividades agropecuarias y el comercio internacional.

Según las estimaciones del organismo, un episodio extremo de El Niño podría provocar una pérdida acumulada del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe durante un período de tres años.

Sin embargo, las consecuencias no serían iguales para todos los países. Mientras algunas regiones enfrentarían sequías capaces de comprometer su producción agrícola y ganadera, otras podrían beneficiarse con una mayor disponibilidad de agua.

Para la Argentina, esta diferencia abre oportunidades productivas y comerciales, pero también plantea desafíos vinculados con los excesos de precipitaciones, la infraestructura rural y la planificación de los establecimientos ganaderos.

Más lluvias y oportunidades para la Argentina

Uno de los aspectos más relevantes del informe es que identifica al norte argentino, Uruguay y el sur de Brasil entre las regiones donde El Niño suele provocar precipitaciones superiores a los valores normales.

En este contexto, la CEPAL señala que la Argentina podría experimentar efectos favorables sobre la producción agrícola, con la posibilidad de mejorar las cosechas y aprovechar oportunidades de exportación hacia países afectados por condiciones climáticas adversas.

Este escenario también resulta relevante para la ganadería. Una mayor disponibilidad de agua, cuando las precipitaciones se distribuyen adecuadamente, puede favorecer el crecimiento de pasturas y la producción de forrajes utilizados en la alimentación bovina.

Sin embargo, el organismo advierte que el aumento de las lluvias no necesariamente representa un beneficio en todas las circunstancias.

Las precipitaciones excesivas pueden generar inundaciones, perjudicar los cultivos y comprometer la infraestructura necesaria para transportar y comercializar la producción.

En los establecimientos ganaderos, estos riesgos también requieren atención. Los caminos rurales, el acceso a los potreros y las condiciones de los sectores de alimentación pueden convertirse en factores relevantes cuando se registran períodos prolongados de lluvias.

¿Qué puede pasar con los costos de alimentación animal?

Otro de los aspectos destacados por la CEPAL es la posible influencia de El Niño sobre los precios internacionales de las materias primas agrícolas.

El informe señala que, según las proyecciones del Centro Común de Investigación citadas por el organismo, el trigo duro podría registrar aumentos importantes de precio, mientras que el maíz también mostraría una tendencia alcista, aunque de menor magnitud.

En contrapartida, la soja y el trigo rojo podrían experimentar reducciones en sus cotizaciones. De todas maneras, el documento aclara que estas previsiones todavía presentan incertidumbres.

Para la ganadería argentina, estas variaciones representan una cuestión a seguir de cerca.

El precio del maíz constituye una variable especialmente importante para los sistemas de engorde intensivo y para los establecimientos lecheros que utilizan alimentos concentrados.

Por lo tanto, una modificación de los valores internacionales podría repercutir sobre las decisiones de compra de insumos y la planificación de reservas, aunque su impacto efectivo dependerá también de las condiciones del mercado interno.

La CEPAL recuerda que los efectos de El Niño sobre los precios no son automáticos ni necesariamente inflacionarios. Dependen de la oferta internacional de alimentos, los flujos comerciales y las características económicas de cada país.

La ganadería frente a un escenario climático diferente

El informe también pone el foco en los efectos que la variabilidad climática puede generar sobre los pastizales, la disponibilidad de agua y la producción pecuaria.

En algunas regiones de América Latina y el Caribe, las sequías asociadas a El Niño podrían reducir la disponibilidad de forraje y afectar directamente los ingresos de los productores.

Para el caso argentino, donde las mayores precipitaciones podrían favorecer determinadas zonas productivas, el desafío será aprovechar esa disponibilidad hídrica sin perder de vista las complicaciones que pueden surgir por acumulación de agua.

Desde una perspectiva de manejo ganadero, un escenario de lluvias intensas vuelve relevante la planificación de las reservas forrajeras, el estado de los accesos y la disponibilidad de sectores adecuados para mantener a los animales.

También resulta oportuno revisar, junto con los profesionales veterinarios, las condiciones de los establecimientos y las medidas de prevención vinculadas con el manejo de los rodeos.

Si bien el documento de CEPAL no realiza un análisis específico de enfermedades animales, sus conclusiones sobre la necesidad de anticiparse a los riesgos climáticos resultan aplicables a la organización productiva y sanitaria de los establecimientos ganaderos.

La prevención como herramienta económica

Uno de los principales mensajes del informe es que la gestión del riesgo climático debe comenzar antes de que se produzcan las pérdidas.

Para ello, la CEPAL destaca la importancia de fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar las infraestructuras y planificar las actividades productivas considerando las condiciones climáticas previstas.

En el ámbito agropecuario, el organismo menciona específicamente la necesidad de ajustar las fechas de siembra, almacenar forrajes, asegurar reservas de agua y anticipar la disponibilidad de recursos destinados a la alimentación animal.

Esta mirada también tiene implicancias para la actividad veterinaria.

La planificación sanitaria, el seguimiento de las condiciones ambientales y el asesoramiento profesional forman parte de las herramientas con las que cuentan los productores para gestionar los riesgos de sus establecimientos.

No se trata de anticipar necesariamente una emergencia, sino de incorporar las previsiones climáticas a las decisiones habituales del negocio ganadero.

Un fenómeno que también puede modificar los mercados

El Niño no solamente influye sobre la cantidad de agua disponible o las posibilidades de producción.

Sus consecuencias también pueden trasladarse al comercio internacional, modificando la oferta de materias primas agrícolas y generando cambios en los precios y en las necesidades de importación de diferentes países.

En este escenario, la CEPAL reconoce que la Argentina podría encontrar oportunidades para incrementar sus exportaciones agrícolas si las condiciones de producción resultan favorables.

Sin embargo, la posibilidad de aprovecharlas dependerá de que las lluvias no terminen comprometiendo los rendimientos ni la infraestructura comercial.

Para los productores ganaderos y las empresas vinculadas con el sector, el desafío será seguir de cerca tanto las perspectivas climáticas como su impacto sobre la disponibilidad y el costo de los alimentos.

En definitiva, el próximo ciclo de El Niño plantea un escenario con oportunidades y riesgos que deberán evaluarse de acuerdo con cada región y sistema productivo.

La recomendación central de la CEPAL es clara: anticiparse a los efectos del clima permite reducir pérdidas y mejorar la capacidad de respuesta de las actividades económicas.

Una conclusión que también alcanza a la ganadería argentina, donde la planificación productiva, la gestión de los recursos y el asesoramiento veterinario pueden contribuir a aprovechar las oportunidades sin descuidar los riesgos.

Informe completo

FUENTE: CEPAL

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