La caprinocultura es una actividad productiva fundamental en Argentina, con casi 4 millones de cabezas distribuidas en todas las provincias. Esta actividad es sustentada en un 88% por pequeños productores familiares. Tal como lo describe el MV Tomás Aníbal Vera, quien trabaja en el INTA desde hace 28 años y se especializa en caprinos, el aborto es "una problemática muy sentida por los productores".
El aborto, "malogro" o "malparto" tiene un impacto significativo en la eficiencia de la majada, ya que "una cabra que mal parió o que abortó, le va a llevar mucho tiempo para volver a su función reproductiva y a volver a quedar preñada", señaló el profesional.
Causas del aborto en caprinos
Las causas de aborto se dividen en dos grandes categorías:
- No infecciosas: Incluyen deficiencias nutricionales, ya sea por mala alimentación o por la baja calidad y cantidad del forraje natural, especialmente en invierno y buena parte de la primavera. También se mencionan la ingesta de plantas tóxicas, como el quiebrarado, y alteraciones genéticas fetales o aquellas inducidas por sustancias presentes en ciertas plantas que producen malformaciones en el embrión.
- Infecciosas: Son provocadas por bacterias, parásitos y virus. Entre las más conocidas se encuentran brucelosis, leptospirosis, salmonelosis, clamidiasis, toxoplasmosis, neosporosis, campilobacteriosis y micoplasmosis. Vera subraya que "todas estas enfermedades son zoonóticas, es decir, que son contagiosas de los animales al hombre, salvo los abortos producidos por Herpes Caprino tipo 1, cuyo contagio no está demostrado".
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas del aborto en caprinos varían según la edad de gestación. En etapas tempranas (hasta los 40 días), pueden ser inadvertidos, manifestándose solo como una pequeña expulsión de mucosidad rojiza por la vulva. Si el aborto ocurre cerca del término, se observan cabritos bien formados, incluso con pelo y pezuñas.
Algunas de estas enfermedades pueden resultar en nacimientos a término, pero con crías débiles que mueren en las primeras 48 horas. Cuanto más avanzada es la gestación, mayor es el riesgo de retención de placenta, lo que puede derivar en metritis o placentitis, alargando el período de infertilidad de la cabra.
Para el diagnóstico, se toman muestras de la madre (sangre, hisopado nasal y vaginal, materia fecal) y del feto. Es crucial remitir el feto rápidamente refrigerado al laboratorio para análisis de tejidos y fluidos. Todas las muestras deben ir acompañadas de una planilla de registros de aborto.
Control y bioseguridad
Las medidas de control y prevención son esenciales:
- No ingresar reproductores a las majadas sin su respectivo certificado sanitario.
- Frente a casos sospechosos o cabras que hayan abortado, separarlas para evaluación y tratamiento veterinario.
- Desinfectar el lugar donde se produjo el aborto para evitar la contaminación del corral.
- Asegurar instalaciones adecuadas que permitan a los animales alojarse cómodamente y evitar disputas.
- Realizar un control periódico de la condición corporal y suplementar, especialmente a las cabras preñadas, en épocas críticas como invierno y primavera.
Protección personal
Debido al riesgo zoonótico de muchas de estas enfermedades, la protección personal es crucial. Se debe evitar el contacto directo de mucosas (ojos, nariz, boca) o piel lastimada con el aborto, los líquidos que expulsa, la leche, la sangre, la orina y otros fluidos de las cabras posiblemente enfermas.
Para ello, "es indispensable utilizar gafas de protección, barbijo y guantes adecuados. No se debe utilizar la leche de la cabra que abortó. Luego de realizar tareas en el corral, es vital lavarse las manos con jabón y desinfectarlas. Ante cualquier duda, se recomienda consultar al veterinario de confianza", aconsejó Vera.
FUENTE: INTA