Las especies exóticas en el Bajo Delta del río Paraná dejaron de ser una amenaza lejana para transformarse en un problema tangible que afecta de forma directa a la producción agropecuaria. Así lo demuestra el trabajo que viene realizando el grupo de Gestión de Recursos Naturales del INTA Delta del Paraná, en el marco del proyecto de investigación liderado por el becario postdoctoral Juan Tellarini y cofinanciado por INTA y CONICET.
Especies exóticas avanzan y ponen en jaque al Delta productivo
INTA y CONICET cofinancian una investigación sobre el avance las especies exóticas en el Bajo Delta del Paraná: un drama para el productor agropecuario.
Mediante el uso de cámaras trampa distribuidas a lo largo de gran parte del Delta bonaerense —a no menos de dos kilómetros entre sí—, el equipo logró registrar no sólo la presencia, sino también el alarmante crecimiento poblacional de tres grandes mamíferos exóticos invasores: el ciervo axis (Axis axis), el cerdo silvestre o jabalí (Sus scrofa) y el búfalo de agua (Bubalus arnee bubalis).
Una amenaza concreta para el productor agropecuario
El avance de estas especies representa un impacto directo y creciente sobre las actividades productivas de la región. En diálogo con MOTIVAR, desde el INTA señalaron que son numerosos los reportes de productores ganaderos y forestales que dan cuenta de daños severos. Entre ellos (ver galería):
- El ciervo axis consume brotes y quiebra árboles jóvenes, afectando especialmente a forestaciones y monte natural.
- El jabalí, con su comportamiento hozador, destruye pasturas y plantaciones jóvenes, generando pérdidas económicas difíciles de controlar.
- El búfalo de agua, por su gran porte y fuerza, quiebra y voltea árboles enteros, generando impactos significativos sobre el arbolado y los sistemas productivos.
A esto se suma el riesgo sanitario y ecológico que representa la dispersión de estas especies en ambientes que no son los suyos, desplazando fauna nativa, alterando el equilibrio ecosistémico y generando nuevos desafíos sanitarios para la producción animal extensiva.
Una invasión en expansión
Desde el punto de vista biogeográfico, se trata de un proceso de invasión exitoso: las especies introducidas han formado poblaciones autosustentables, se han dispersado por el territorio y han logrado establecerse con fuerza. En el caso del búfalo, si bien su expansión no alcanza aún los niveles del axis o el jabalí, su presencia ya está plenamente confirmada y en crecimiento.
Este fenómeno —en constante monitoreo por parte del INTA— se observa también en otras regiones del país, pero el Delta presenta condiciones particulares que facilitan la proliferación: baja densidad humana, abundancia de recursos hídricos y zonas poco intervenidas.
Investigación para la acción
El objetivo central del proyecto de Tellarini es conocer el estado actual de estas poblaciones, su distribución, su interacción con otras especies y su relación con los distintos ambientes del Delta. Además, se está relevando activamente la percepción de los productores respecto al impacto de estos animales en sus sistemas productivos, con vistas a desarrollar estrategias de mitigación y control.
La investigación, dirigida por los doctores Natalia Fracassi y Javier Pereira, forma parte de una agenda científica que busca dar respuestas a un problema creciente para el sector agropecuario. Desde el INTA anticipan que seguirán profundizando el estudio de estos procesos de invasión biológica y su impacto económico y ecológico.