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Producción

En lechería no siempre un litro más significa más renta

La lechería avanza con foco en eficiencia y medicina veterinaria preventiva, priorizando el bienestar y el rol clave del veterinario en cada tambo.

Motivar | Daniela Mattiussi
Por Daniela Mattiussi 24 de julio de 2025 - 08:00

La lechería experimenta una notable evolución en los últimos 24 meses, superando un período crítico de entre 5 y 10 años de retraso tecnológico y estructural. Los tambos priorizan hoy la eficiencia, la prevención de enfermedades y el trabajo veterinario integral, transformando cada litro de leche en un resultado económico más previsible y sostenible, sin depender sólo del aumento productivo.

El MV Claudio Sarramone, con 3 décadas de experiencia como asesor en tambos y productor lechero en la zona de Bolívar, describe mano a mano con MOTIVAR esta transformación como el “relanzamiento” de un sector que supo aprovechar un año 2023 extraordinario.

Este hito fue resultado de una “alineación de planetas” que combinó un buen clima con una relación grano-leche altamente favorable, impulsada por commodities bajos y un precio de la leche en dólar con récord histórico.

Esta coyuntura permitió una reinversión significativa en infraestructura y tecnología, incluyendo la compra de galpones, camas, la renovación de mixers y tractores, y la adopción de tecnologías de punta como collares.

La buena "racha" continúa este año, aunque no con la misma intensidad que el anterior. “Sigue siendo muy bueno y positivo, contribuyendo a reducir el estrés negativo que históricamente afectaba al sector, desde el ámbito empresarial hasta las propias vacas”, destacó el MV.

Crecimiento con eficiencia

Sarramone subrayó un cambio fundamental en la mentalidad de los productores. “Si hace apenas 2 años muchos consideraban incluso decrecer, hoy se observa una nueva etapa de planificación y crecimiento”, indicó.

Sin embargo, resaltó que este crecimiento ya no se mide sólo por el aumento de animales o litros, sino por la mejora de la eficiencia.

Claudio Sarramone
El MV Claudio Sarramone, asesor en tambos y productor lechero en la zona de Bolívar, Buenos Aires.

El MV Claudio Sarramone, asesor en tambos y productor lechero en la zona de Bolívar, Buenos Aires.

“La búsqueda se centra en reducir la mortandad en guacheras, disminuir el número de animales enfermos, optimizar la ganancia de peso en la recría y lograr la edad óptima al parto de las vaquillonas. En definitiva, medidas que tienen un impacto económico muy alto en la empresa. La genética también ha evolucionado, con el uso de genomas y semen sexado, lo que implica decisiones más pensantes y con un alto impacto. No siempre un litro más es una renta más alta”, agregó el profesional.

En este nuevo enfoque, la medicina veterinaria preventiva se posiciona como un eje estratégico. Su implementación permite anticipar patologías, mejorar el bienestar animal y actuar de manera integral sobre el sistema productivo.

El clima, variable impredecible

Por otro lado, el cambio climático emerge como la variable más desafiante e impredecible para la lechería que, en un año como el actual, tuvo situaciones extremas que impidieron el retiro de la leche por 2 meses.

Ante esta realidad, Sarramone manifestó que “la preparación se basa en no trabajar al límite de los sistemas y tener un resguardo frente a condiciones extremas que se repiten aleatoriamente”.

Además, agregó que las condiciones climáticas extremas conducen a patologías en los animales. Un claro ejemplo es la exposición prolongada al barro, especialmente en sistemas intensificados con pisos deficientes, el cual genera un estrés significativo que se traduce en problemas podales y metabólicos.

Es clave disminuir las mortandades en las guacheras y reducir el número de animales enfermos en los tambos Es clave disminuir las mortandades en las guacheras y reducir el número de animales enfermos en los tambos

“La vaca no es un búfalo, y, si se la saca de su normalidad sin cumplir con sus funciones vitales básicas de estar parada, echada, comiendo, rumeando o descansando, es inevitable que sufra. Este disconfort permanente no solo causa pérdidas productivas, sino que puede llevar a mortandad. Incluso el crecimiento del feto en el útero se ve afectado por las horas de descanso de la madre, impactando a la futura cría”, explicó el MV.

Otro punto importante que destacó es el estrés calórico en verano como un factor crítico ya que, a pesar de los esfuerzos por mitigarlo con media sombra, ventiladores y el mojado de las vacas, las consecuencias se extienden más allá de la temporada cálida, afectando la curva de producción y la lactancia durante meses posteriores.

“Todo lo bueno o lo malo que se haga en el verano, va a tener consecuencia en el invierno”, sentenció Sarramone.

Medicina del futuro = preventiva

La mastitis sigue siendo uno de los principales problemas, generando pérdidas subclínicas enormes. En ese sentido, Sarramone explicó que, más allá de los síntomas clínicos visibles, la gran magnitud del problema reside en lo subclínico, donde la vaca produce significativamente menos leche sin que la enfermedad sea evidente.

Las causas son multifactoriales: diseños deficientes de tambos, sobrecarga de animales, personal poco capacitado o con alta rotación, problemas climáticos y la falta de estructura para el descanso de las vacas.

El rol del veterinario

Por otro lado, Sarramone observa que hay cada vez menos veterinarios de grandes animales y de tambo, siendo una profesión que exige una constante actualización. Sin embargo, la lechería ha logrado una buena profesionalización, con muchos especialistas en áreas como mastitis, reproducción o problemas podales.

Por otro lado, indicó que la tecnología, a través de collares, caravanas o bolos que brindan información, representa un nuevo desafío: aprender a leer y actuar sobre los datos que estos sistemas proporcionan.

Todo lo bueno o lo malo que se haga en el tambo durante el verano, va a tener consecuencia en el invierno Todo lo bueno o lo malo que se haga en el tambo durante el verano, va a tener consecuencia en el invierno

“La realidad es que, aunque son productos excelentes, sus algoritmos a menudo necesitan ser adaptados a los sistemas semipastoriles argentinos. Por eso es que el objetivo es lograr una simbiosis entre la experiencia clínica tradicional y estas nuevas herramientas de diagnóstico, permitiendo a los veterinarios adelantarse a los problemas, identificando enfermedades antes de que presenten síntomas claros”, manifestó.

Por lo tanto, resaltó una preocupación actual como es la de no perder la perspectiva del veterinario generalista o de "ojo clínico" que comprende el sistema productivo en su totalidad.

Sarramone enfatizó que, si bien el especialista es valioso, en tambos pequeños y medianos, que representan el 70% en total, el mismo veterinario debe cubrir todas las áreas. “Perder esa visión sería catastrófico para la atención de estos productores”, especificó.

Tendencias actuales

Más que un “boom”, las tendencias se enfocan en mejoras a nivel macro. Sarramone destacó el intenso trabajo que se debe seguir realizando en el bienestar del personal: mejoras en internet, viviendas, baños, caminos en los campos. “La calidad de vida del personal impacta directamente en la calidad del trabajo y el cuidado de los animales”, añadió.

Paralelamente, explicó que se invierte en el bienestar de las vacas, como es el caso de más sombra, mejores callejones, puntos de bebida, entre otras cuestiones.

La medicina del futuro debe ser preventiva La medicina del futuro debe ser preventiva

Por otro lado, indicó que la parte forrajera y la alimentación han mejorado notablemente, con pasturas de mejor calidad, fertilizaciones, silos y una mayor precisión en la entrega de la comida, gracias al uso de mixers con balanzas y sistemas en la nube. “El objetivo es que la dieta planificada por el nutricionista sea exactamente lo que la vaca come y eso es clave en el resultado final”, destacó.

Por último, Sarramone promueve un mejor trabajo en equipo entre dueños, mandos medios, trabajadores y asesores.

En definitiva, la lechería argentina está evolucionando hacia un modelo más resiliente y consciente. La clave del éxito, según Sarramone, reside en mirar el sistema de forma integral, donde el bienestar animal y humano, la eficiencia y una sólida gestión frente a la impredecibilidad climática, son tan importantes como el propio litro de leche.

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