El Centro de Medicina Comparada (CMC), un laboratorio veterinario del sistema científico-tecnológico público argentino, se ha consolidado como actor clave para transformar el conocimiento en innovación con proyección internacional. Ubicado en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNL en Esperanza, Santa Fe, brinda servicios de alta complejidad a más de 150 empresas y 80 grupos de investigación.
Laboratorio veterinario público impulsa desarrollos biotecnológicos
El Centro de Medicina Comparada, laboratorio veterinario con aval de Senasa, impulsa innovación en productos veterinarios y salud, con proyección internacional.
Este centro, dependiente de la Universidad Nacional del Litoral y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), es el único en el sistema público que reúne certificaciones como ISO 9001, la declaración de conformidad con las Buenas Prácticas de Laboratorio (BPL-OCDE), la inscripción en RENACLAB y las habilitaciones de ANMAT y Senasa. Esta combinación es fundamental para que pymes, startups y multinacionales validen sus desarrollos.
Lejos de un esquema tradicional, la vinculación tecnológica del CMC se retroalimenta: los ingresos generados por servicios a terceros financian infraestructura, equipamiento y la formación de científicos a través de becas estudiantiles. Este modelo demuestra la capacidad de la ciencia aplicada para construir soberanía tecnológica, impacto productivo y desarrollo humano desde la región.
La llave regulatoria para la industria veterinaria
El director del CMC, Dr. Hugo Ortega, destacó que el centro no es elegido por falta de alternativas, sino por ser una de las pocas plataformas integrales del país capaces de acompañar desde ensayos básicos hasta dossiers regulatorios de alta complejidad. El Dr. Ortega añadió que aportan un conocimiento de más de 25 años en exigencias de mercado, una experiencia que pocas instituciones poseen. Esta capacidad es crucial para la validación de medicamentos y productos veterinarios, garantizando su seguridad y eficacia.
Natalia Salvetti, coordinadora del Centro y responsable del área de Gestión de la Calidad, explicó que la tarea diaria implica una evaluación constante de riesgos, auditorías internas y capacitación continua. Este esquema asegura que cada dato obtenido sea irrefutable, proporcionando un respaldo científico y regulatorio concreto a las empresas. La fiabilidad metodológica, sumada a la confidencialidad, facilita la aprobación de desarrollos sin necesidad de duplicar ensayos. En los estudios no clínicos de seguridad, el estándar BPL-OCDE es determinante gracias al sistema de Aceptación Mutua de Datos (MAD), que permite que los ensayos realizados en Esperanza sean reconocidos automáticamente en los países miembros o adherentes a la OCDE.
Sostenibilidad y visión institucional del Conicet
Lograr y mantener certificaciones de este calibre requirió una transformación estructural y cultural. Salvetti detalló que el CMC evolucionó gradualmente, utilizando las exigencias de las auditorías privadas de las empresas como palanca para profesionalizar los flujos de trabajo. La especialista sintetizó la sostenibilidad del modelo público en tres pilares: una visión institucional orientada a la vinculación, que entiende la ciencia pública como generadora de servicios complejos; la profesionalización y sinergia académica, con una base científica sólida de la UNL y el Conicet; y la gestión del riesgo y reinversión constante en infraestructura y equipamiento.
FUENTE: FCV UNL Esperanza
