El sector ganadero argentino atraviesa un momento particular, caracterizado por la confluencia de tres factores determinantes que impactan en los mercados ganaderos. Un análisis de Ignacio Iriarte destaca la escasez de carne, una relación favorable entre el precio del ganado y el costo de los alimentos, y una significativa transferencia de valor hacia la cría bovina.
La faena de vacas proyectada para 2026 se estima en un 10,9%, apenas una décima por debajo del nivel de equilibrio del 11% considerado para el período 2011-2025. Sin embargo, durante el año pasado, con una faena de 2,6 millones de cabezas y una existencia inicial de 22 millones de vacas, el stock de esta categoría experimentó un retroceso de unos 520 mil animales. Esta situación sugiere que el desafío principal no reside en la faena de vacas, sino en una reposición insuficiente de vaquillonas dentro del rodeo de cría.
La faena de vaquillonas, que registró niveles elevados en 2023 y 2024, mostró una leve disminución del 1% el año pasado y se proyecta una caída adicional del 10% para el corriente año. Esto llevaría la tasa de extracción en 2026 a un 47,9%, un nivel que se considera todavía muy alto. En los últimos dieciocho años, la extracción de vaquillonas promedió el 39%, con un pico del 55% en 2009, durante un período de liquidación, y un mínimo del 25,7% en 2011, en un contexto de retención vigorosa. La extracción actual, por lo tanto, se mantiene por encima del promedio de las últimas dos décadas.
Escenario de escasez de carne
Uno de los aspectos más sobresalientes del actual momento ganadero es la marcada escasez de carne. Este déficit, influenciado por el acotado destete de 2026, podría extenderse al menos hasta 2028. Si el rodeo nacional ingresara en una fase de retención más pronunciada, la situación de escasez podría acentuarse aún más, impactando directamente en la oferta disponible para el consumo interno y las exportaciones. La participación de las hembras en la faena estadounidense, por ejemplo, fue del 47,1% en junio, la más baja para ese mes en los últimos cuatro años, aunque todavía por encima del promedio de 45,8% registrado entre 2002 y 2025. En Argentina, el último año de retención franca del rodeo, en 2016, la participación de las hembras en la faena de junio fue del 41%.
Relación favorable en la alimentación animal
Otro factor destacado es la relación excepcionalmente favorable entre el precio del ganado y el costo de los alimentos, ya sea grano, pradera, silaje, verdeo o campo natural. En el caso específico del maíz, actualmente con un kilogramo de novillo es posible adquirir 16 kilos de grano. Este poder adquisitivo supera significativamente el promedio de los últimos diez años para el mes de junio, que se ubicó en 10,4 kilos. La relación más alta entre novillo y maíz de los últimos veinticinco años se registró en agosto de 2015, alcanzando un cociente de 20 a 1, aunque esta relación se redujo a la mitad seis meses después de aquel récord.
Valorización de la cría bovina
Finalmente, se observa una relación de compra/venta extremadamente beneficiosa para la cría, lo que implica una transferencia de valor de magnitud desde toda la cadena de la carne hacia el sector criador. En junio último, la relación ternero/novillo fue de 1,53 a 1. Este valor contrasta con el 1,33 a 1 registrado hace un año y el 1,23 a 1 de 2023. Cuanto más accesible es el alimento y más conveniente resulta transformar grano en carne, mayor es la presión de los feedloteros, invernadores y recriadores sobre la limitada oferta de terneros, lo que impulsa al alza esta relación de compra/venta y beneficia directamente a la cría bovina.
Estos tres pilares —la escasez estructural de carne, la ventajosa relación entre el precio del ganado y los insumos de alimentación animal, y la valorización de la cría bovina— delinean un panorama de oportunidades y desafíos para la ganadería argentina. La gestión estratégica de estos elementos será crucial para el desarrollo sostenible del sector en los próximos años, con implicaciones directas en los precios y la rentabilidad de los productores en los mercados ganaderos.
FUENTE: Clarin Rural