Trazabilidad. Un salto de calidad tecnológico con demanda de asesoramiento al productor.
El sector ganadero argentino atraviesa una etapa de transición tecnológica ineludible. La implementación obligatoria del nuevo sistema detrazabilidad, basado en el uso de caravanas electrónicas y bastones de lectura, ha generado un revuelo en el mercado. Sin embargo, surge una pregunta central en el seno de la profesión: ¿representa este cambio un nuevo servicio para los veterinarios?
Para analizar en primer lugar el impacto laboral de esta medida, es fundamental mirar lo que ocurre en las mangas y los corrales.
A pesar de las expectativas de algunos sectores que imaginaban a los profesionales de la salud animal acudiendo masivamente a los establecimientos para brindar el servicio de aplicación y lectura, la realidad demuestra un escenario muy distinto. La colocación del binomio botón-botón es un procedimiento físico sumamente similar al del botón tradicional, tarea que el propio productor o su personal de confianza están asumiendo sin necesidad de tercerizar.
Veterinarios de un lado y del otro del mostrador
Juan Pablo Siringo, médico veterinario y dueño de la distribuidora mayorista Provemix en la zona de Junín, Buenos Aires, es categórico al respecto. Analizando la situación desde su doble rol, expresó que, "como vendedor, todo esto (nuevo sistema de trazabilidad) me sirve. Pero como veterinario clínico, no me va a sumar nada".
Siringo explicó que sólo aquellos profesionales que ya se dedican a la gestión integral y al asesoramiento sanitario de campos “le sacarán provecho a la agilidad en la lectura de datos, pero no existirá una nueva demanda de mano de obra operativa”, consideró.
Desde otra geografía, en la provincia de Córdoba, la visión es coincidente. Santiago Ghisiglieri, ingeniero agrónomo que se desempeña en el área técnico-comercial de Veterinaria Rodeo, con sedes en Colonia Caroya y Jesús María, advirtió que tampoco en su zona se ha despertado una demanda de servicios veterinarios.
"Por ahora no hay nada relacionado a eso, aunque sí en cuanto al asesoramiento en base a los análisis de información que se puede obtener de la lectura de la caravana electrónica", señaló Ghisiglieri. Y reafirmó que la aplicación de la misma “la viene haciendo por ahora el productor". Constató además que los veterinarios que realizan tareas a campo no están incursionando en la compra de bastones para prestar un servicio de lectura tercerizado.
Bastón Veterinaria Rodeo 2
Veterinaria Rodeo, con sedes en Colonia Caroya y Jesús María, brinda asesoramiento a productores.
Consultas y ventas sin precedentes
Pasando al impacto comercial, el escenario cambia drásticamente. Mientras el salto laboral para el profesional clínico no se produce, los mostradores de las veterinarias experimentan un fenómeno de consultas y ventas sin precedentes, aunque con marcadas diferencias regionales asociadas a los calendarios de manejo.
Siringo explicó que en zonas de perfil agrícola como Junín, con establecimientos ganaderos más pequeños, “el productor percibe la norma fundamentalmente como un gasto impuesto. Sin embargo, la prohibición de comercializar las caravanas viejas desde fines de noviembre ha forzado a quienes venden terneros de destete a adquirir obligatoriamente la nueva tecnología, moviendo fuertemente el amperímetro de las ventas”.
Por otro lado, la comercialización de bastones de lectura avanzados se ha disparado entre los grandes productores que buscan precisión, al punto de generar faltantes de stock y demoras en las entregas de los proveedores hasta mediados de mayo.
En contraste, en la zona de influencia de Colonia Caroya, el pico comercial aún está por llegar. Las pariciones allí son más tardías, por lo que el grueso de las ventas se espera para los meses de destete, entre febrero y abril.
Tecnología y costos
El valor del binomio botón-botón ronda entre los $2.000 y $2.500, mientras que los bastones oscilan entre U$S 1.400 para los modelos básicos y hasta U$S 3.000 para los equipos más completos, que almacenan datos de alto valor sanitario y de manejo. Según Ghisiglieri, estos últimos son los más demandados.
En conclusión, la obligatoriedad de la caravana electrónica está dinamizando vertiginosamente el mercado de insumos, planteando un desafío de abastecimiento y educación frente a un productor aún desorientado sobre su implementación.
No obstante, desde la perspectiva laboral, la medida no promete ser un ingreso directo por aplicación para el veterinario tradicional, sino más bien un salto de calidad tecnológico para potenciar el asesoramiento de quienes ya lideran la gestión integral del rodeo.