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Eficiencia productiva

Producción ganadera: claves para sumar kilos sin resignar eficiencia

INTA reveló estrategias para optimizar la producción ganadera, como ciclos de invernada cortos y suplementación, sin aumentar el número de terneros.

18 de julio de 2026 - 08:00

La Argentina cuenta con diferentes alternativas para incrementar los kilos de carne obtenidos por animal y superficie. Especialistas del INTA destacaron la importancia de la planificación nutricional, una recría adecuada y el uso estratégico de suplementos para elevar la Producción ganadera sin aumentar la cantidad de terneros, según informó Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Aníbal Pordomingo, referente en producción ganadera del INTA, explicó que los sistemas nacionales fueron rediseñados para alcanzar mayores niveles de productividad en las etapas de recría bovina y engorde. En este contexto, afirmó que es posible aumentar sustancialmente la producción de carne por unidad de superficie con la misma cantidad de terneros, siempre que se considere un manejo eficiente de los recursos pastoriles. Para una alta eficiencia productiva y económica, Gabriel Zurbriggen, investigador del INTA Marcos Juárez, recomendó implementar ciclos de invernada que no superen el año, evitando que los animales atraviesen dos inviernos sobre las pasturas. También aconsejó la venta de ejemplares jóvenes, ya que los mayores de 24 meses comienzan a perder terneza basal. Para ello, es necesario asegurar ganancias medias anuales no menores de 650 gramos por día.

Los planteos pastoriles puros tienen un techo estimado de 500 kilos de carne por hectárea. Sin embargo, con suplementación pueden alcanzar entre 1.000 y 1.100 kilos por hectárea de pastura, o alrededor de 800 kilos cuando se ajusta la superficie destinada a producir el alimento adicional. Durante el otoño, las pasturas presentan altos niveles de proteína bruta, pero bajos contenidos de materia seca y carbohidratos solubles. La incorporación de granos permite sostener la carga invernal y mantener los ritmos de crecimiento necesarios para completar la terminación dentro del año.

Suplementación y nutrición animal

Con una suplementación energética equivalente al 0,5% del peso vivo se obtuvieron conversiones cercanas a 5,5 kilos de alimento por cada kilo ganado. Al elevar ese suministro al 1%, la relación empeoró hasta aproximadamente 9 a 1. Para aportes de hasta el 1%, el suplemento puede entregarse una vez por día. Cuando se supera ese nivel, la recomendación es dividir la ración en dos suministros diarios para disminuir el riesgo de acidosis. Esta estrategia puede interrumpirse durante la primavera, anticipando la venta a fin de año con ejemplares de entre 400 y 450 kilos, de acuerdo con el biotipo y el mercado de destino.

Otra alternativa es utilizar cruzamientos con razas continentales. Bajo un mismo manejo, estos animales pueden alcanzar pesos de faena de entre 450 y 470 kilos, frente a los 400 o 420 kilos obtenidos con ejemplares de razas británicas. En biotipos con mayor potencial de crecimiento, como las cruzas continentales y el Holando Argentino, los niveles aconsejados de suplementación oscilan entre el 0,7% y el 1% del peso vivo. En estos casos no debería suspenderse el aporte durante la primavera y las ganancias medias tendrían que superar los 750 gramos diarios para garantizar un engrasamiento adecuado. Una buena recría resulta determinante para desarrollar masa muscular, y en caso de que esa fase sea insuficiente, el bovino puede acumular grasa sin formar la cantidad de músculo deseada. Para asegurar la palatabilidad, el bife debería presentar al menos entre un 3% y un 4% de grasa intramuscular, mientras que una cobertura subcutánea cercana a 8 milímetros ayuda a evitar el endurecimiento posterior a la faena.

Genética bovina y machos enteros

El INTA también planteó el uso del macho entero joven para llegar a la industria con animales de entre 18 y 24 meses y pesos de 420 a 450 kilos. Esta categoría registró una ganancia diaria un 8,7% superior y una eficiencia de conversión 4,1% mayor que la de los castrados, además de generar reses más pesadas, magras y con mayor proporción de músculo. Sin embargo, su implementación requiere considerar un temperamento más agresivo y adoptar recaudos específicos durante el manejo. Los resultados muestran que elevar el kilaje final no depende de una única herramienta, sino que exige coordinar genética, alimentación, duración de la invernada y calidad del producto para transformar los recursos disponibles en más carne sin comprometer la eficiencia del sistema.

FUENTE: Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)

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