Un reciente estudio realizado en la provincia de Córdoba ha demostrado que la extensión del período de engorde en novillos de raza Limousin, hasta alcanzar pesos superiores a los 600 kg, mejora significativamente la calidad de la carne. La investigación, que comparó animales faenados a distintos pesos, reveló un incremento notable en el marmoleo y una mayor rentabilidad para el productor.
El trabajo fue impulsado por el establecimiento La Madreselva, con el objetivo de evaluar el potencial de la raza Limousin para producir carne de alta calidad, desafiando la percepción de que solo genera volumen. Para ello, se asoció con el Centro de Experimentación y Nutrición Animal (CENAB), que llevó a cabo el ensayo en su feedlot experimental. La medición de la calidad de la carne se realizó con tecnología de inteligencia artificial por la startup UBI Meat en una planta frigorífica de Santa Fe.
El modelo productivo de La Madreselva, ubicado al noreste de Córdoba, contempla un ciclo completo con un rodeo 100% Limousin. Incluye cría intensiva y destete precoz a los 45 días de vida, con terneros que luego son encerrados hasta alcanzar pesos de terminación superiores a los 500 kg. Ariel Griffa, titular de La Madreselva, destacó el interés en conocer hasta qué punto prolongar el engorde para lograr un buen marmoleo.
Detalles del ensayo con novillo
Para el experimento, se trabajó con 41 terneros que ingresaron al CENAB a los 200 días de vida. El equipo de investigación, liderado por Juan Bollatti, buscaba validar si el Limousin podía mantener altas tasas de ganancia de peso a lo largo del ciclo, con recrías sin sobre engrasamiento, para terminar animales jóvenes de peso elevado con un nivel óptimo de engrasamiento intramuscular. Se compararon dos grupos: uno faenado a los 542 kg (Faena 1) tras 218 días de engorde, y otro a los 630 kg (Faena 2) después de 328 días de engorde, lo que implicó 110 días adicionales.
Los resultados productivos mostraron un consumo de materia seca bajo y estable en ambos grupos (7,5 kg MS/cab/día para Faena 1 y 7,7 kg MS/cab/día para Faena 2), con ganancias de peso total de 0,91 y 0,89 kg/día, respectivamente. Aunque la ganancia diaria durante el engorde disminuyó ligeramente (de 1,04 a 0,97 kg/día) a medida que los animales se acercaban a su techo de crecimiento, la conversión a carne se mantuvo eficiente. Para la Faena 1 se requirieron 12,8 kg de alimento por kilo de res, y para la Faena 2, 13,3 kg. Un novillo de 630 kg vivo y 21 meses de edad rindió 408 kg de res.
Calidad de la carne y rentabilidad
La diferencia más significativa se observó en la calidad de la res. El área de ojo de bife creció un 14% (de 88,1 a 100,7 cm²) en los novillos de mayor peso. La grasa intramuscular, un indicador clave del marmoleo, aumentó 54%, pasando de 6,1% a 9,4%. Esta mejora se reflejó en la tipificación estimada según la escala del USDA: mientras que en la Faena 1 solo el 15% de las reses alcanzó el grado Choice, en la Faena 2, el 68% logró Choice o superior, con la mitad de este grupo alcanzando el grado Prime, el máximo posible.
Osvaldo Luna, asesor del CREA de Córdoba Norte, analizó los resultados económicos. A pesar de que la industria aún no reconoce un plus por calidad, el margen bruto por cabeza aumentó 52% para los novillos de Faena 2, pasando de USD 229 a USD 348. Esto demuestra que producir más kilos por cabeza resulta en un negocio más conveniente. Ariel Griffa, titular de La Madreselva, destacó que la raza Limousin ofrece una oportunidad para quienes evalúan invertir en genética, permitiendo producir un animal pesado, joven y con excelente marmoleo. Es una alternativa rentable para responder a la creciente demanda de las exportaciones de carne, sin resignar la calidad que pide el consumidor del país.
FUENTE: Valor Carne