El mercado regional de la carne bovina ha logrado sortear con éxito nuevas medidas proteccionistas implementadas por Estados Unidos, lo que permite un respiro en un contexto global por demás turbulento. Esta situación se dio en dos instancias clave, donde la carne quedó exenta de gravámenes que sí afectaron a otros sectores, demostrando su importancia estratégica.
En primer lugar, Estados Unidos aplicó un arancel del 25% a diversos productos de origen brasileño, incluyendo calzado, indumentaria y maquinaria, pero la carne bovina fue explícitamente exceptuada de esta medida. Posteriormente, comenzó a regir un arancel adicional del 10% instrumentado por el presidente Donald Trump contra 60 países, entre ellos Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, bajo el argumento de supuesta incapacidad para frenar el comercio de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
A pesar de la amplitud de esta última disposición, la carne bovina también quedó exenta. Esta reiterada excepción subraya la necesidad de Estados Unidos de mantener un flujo constante de este alimento básico para controlar sus precios internos, dada la baja oferta doméstica de proteínas rojas en relación con el volumen consumido en el país.
Mientras el Mercosur celebra estas exenciones, otros frentes comerciales presentan desafíos. Brasil, por ejemplo, agotó su cupo anual de carne concedido por China para este año, y las operaciones podrían retomarse recién en noviembre próximo para envíos correspondientes al año 2027. Esta situación ha llevado a una significativa redirección de la oferta brasileña que originalmente se destinaba a China hacia el mercado estadounidense.
Adicionalmente, la Unión Europea ha indicado que a partir del 3 de septiembre, Brasil no podrá exportar carne bovina, aviar o miel, entre otros productos de origen animal, al mercado de la UE-27. El bloque comunitario argumenta que Brasil no cumple con las normativas adecuadas para controlar el uso de antimicrobianos, lo que representa un bloqueo de facto para estas exportaciones.
Panorama para los bovinos regionales
La dinámica actual del mercado global de bovinos muestra una compleja interacción de factores. En Estados Unidos, el lobby cárnico local ha intensificado sus esfuerzos para bloquear el ingreso de cortes vacunos brasileños. Sin embargo, la administración de Donald Trump ha priorizado la importación de carne para evitar una presión inflacionaria elevada en este segmento, lo que beneficia a los productores del Mercosur.
Esta coyuntura resalta la importancia estratégica de la carne bovina en la balanza comercial y la política interna de grandes consumidores como Estados Unidos. Para los países del Mercosur, la capacidad de mantener abiertos estos mercados clave es fundamental para la estabilidad y el crecimiento del sector ganadero.
FUENTE: Bichos de Campo