La amenaza de un evento de El Niño de intensidad fuerte a muy fuerte ha impulsado a productores ganaderos de las islas del Delta entrerriano a movilizar sus rodeos de manera preventiva. Ante la posibilidad de crecidas y el riesgo de aislamiento, muchos establecimientos comenzaron el retiro de hacienda anticipándose a la manifestación plena del fenómeno climático.
Ganaderos del Delta anticipan traslado por El Niño
Ante el pronóstico de un fuerte El Niño, productores de Entre Ríos movilizan su ganadería bovina. Advierten por la falta de infraestructura y logística.
La preocupación se centra en la falta de infraestructura adecuada para movilizar miles de cabezas de ganado en poco tiempo, una situación que ya generó pérdidas significativas en inundaciones previas, como la de 2007. Productores de Villa Paranacito, en Entre Ríos, reclaman a los gobiernos municipales y provincial mejoras urgentes en caminos rurales y logística.
José Luis Peter, ganadero de Villa Paranacito, describió que el escenario ya presenta cambios. El río Uruguay ha crecido en los últimos 15 a 20 días, afectando los campos al impedir la salida del agua. Su familia, con actividad en la zona desde 1929, ya prepara un campo alternativo a 350 kilómetros para el traslado de la hacienda, priorizando la vaca con cría.
Desafíos logísticos en la ganadería
El traslado de animales implica costos elevados y la búsqueda de campos alternativos presenta desafíos adicionales, como la presencia de garrapata o mío mío, enfermedades a las que la hacienda isleña no está habituada. Peter señaló que, con apenas 50 o 70 centímetros más de agua, los caminos a los embarcaderos quedan cortados, haciendo casi imposible la evacuación por Villa Paranacito. Además, estimó que ya comenzó la salida de parte de las casi 500.000 cabezas que habría en las islas entrerrianas y cuestionó la falta de respuestas oficiales a sus reiterados pedidos de levantar apenas 1.000 metros de camino.
Raúl Sobrero, también productor de Villa Paranacito, ya retiró alrededor de 500 novillos de un establecimiento costero debido a una sudestada en el Río de la Plata. Aunque este evento no es directamente El Niño, anticipa la necesidad de acción. Sobrero monitorea la evolución del Pacífico y las precipitaciones, preocupado por la temperatura del océano, superior a la de 2007.
Impacto del clima en la producción
Sobrero enfatizó que el mayor problema no es solo el agua, sino la falta de infraestructura para mover la hacienda con rapidez. La dificultad se extiende más allá de la isla, ya que los caminos de acceso a los campos altos también pueden quedar cortados, impidiendo el ingreso de alimento. Para asegurar un lugar, tuvo que reservar un campo particular a unos 250 kilómetros el 27 de julio. Recordó la inundación de 2007, donde 635 milímetros de lluvia en dos días generaron una situación crítica.
Juan Citovich, con más de 30 años de experiencia en las islas del Delta, ya comenzó a movilizar su hacienda por la crecida del río Uruguay. Su campo está cubierto en un 80%, y la incertidumbre sobre la evolución del río Paraná agrava la situación. Citovich utiliza un establecimiento de un amigo para clasificar los rodeos y buscar destinos, destacando la desesperación por encontrar campos disponibles.
La prevención es la estrategia principal de los ganaderos, quienes buscan evitar pérdidas totales. La falta de inversión en infraestructura vial y fluvial en la región del Delta se presenta como un factor crítico que amplifica los riesgos asociados a eventos climáticos extremos como El Niño, dejando a los productores en una situación de vulnerabilidad ante la inminente llegada de un fenómeno de gran magnitud.
FUENTE: CARBAP