Crecida

El cierre de las represas trae alivio provisorio a la ganadería afectada

El "freno de mano" a las represas permitiría que la situación de la ganadería no empeore drásticamente en breve. Cómo evoluciona el rescate de los bovinos.

Por Redacción de MOTIVAR 26 de octubre de 2026 - 14:45

La represa binacional de Itaipú cerró sus compuertas tras 26 días consecutivos de verter agua, en una maniobra de los equipos técnicos de Brasil y Paraguay destinada a contener la histórica crecida del río Iguazú. Esta medida busca almacenar de manera temporal el caudal excedente en el embalse, el cual se prevé que aumente más de 70 centímetros, para amortiguar el severo impacto hídrico sobre las poblaciones ribereñas y la actividad productiva aguas abajo en el río Paraná.

A pesar de este cierre estratégico, la región de la Triple Frontera se prepara para incrementos de hasta 2.5 metros en los niveles del agua debido al masivo caudal remanente. Las inundaciones asociadas al fenómeno climático de El Niño ya provocaron emergencias severas en el Litoral argentino, donde las autoridades provinciales y el Senasa coordinan un masivo e inédito operativo contra reloj para poner a resguardo las existencias ganaderas de las islas.

Resguardo histórico de bovinos en Santa Fe

En la provincia de Santa Fe, epicentro de la emergencia hídrica isleña, el operativo de evacuación alcanzó niveles históricos al registrarse el traslado de más del 70% del ganado en riesgo. Los últimos informes oficiales detallan que el stock expuesto en zonas bajas se redujo drásticamente de 709.300 cabezas en agosto a menos de 182.000 a finales de octubre, priorizando el resguardo de la hacienda en los departamentos de Garay y San Javier.

Para agilizar estos movimientos masivos hacia tierras continentales altas de provincias vecinas como Córdoba y Santiago del Estero, el Senasa implementó excepciones normativas como la flexibilización de los Documentos de Tránsito Electrónico. Asimismo, se habilitaron puertos fluviales específicos para barcazas y aperturas reguladas en los albardones de defensa que permiten el paso seguro de los rodeos sin comprometer la infraestructura civil.

Logística al límite en la ganadería de Entre Ríos y Corrientes

La provincia de Entre Ríos avanza sostenidamente con la evacuación de sus zonas bajas en el Delta y Victoria, donde aún permanecen unas 192.000 cabezas de ganado. Los productores locales enfrentan severas complejidades logísticas y concentran sus mayores esfuerzos en el retiro de las categorías más vulnerables, como las vacas con ternero al pie, ante la inminente llegada del pico de la creciente a sus costas.

Más al norte, la situación en la provincia de Corrientes se torna sumamente crítica con unas 60.000 cabezas de ganado bajo riesgo directo en áreas como la Isla Apipé, Empedrado y Goya. La falta de infraestructura y la escasez de barcazas obligaron a los peones rurales a realizar arreos a nado forzado en condiciones extremas, una desesperada metodología que ya se cobró la vida de dos trabajadores rurales durante las maniobras de rescate.

El panorama en Chaco y Misiones

Por su parte, en las costas de Chaco los productores trabajan sin descanso para retirar la hacienda de los bañados cercanos a la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná. El territorio chaqueño no solo desplaza su propio ganado hacia los albardones continentales, sino que también funciona activamente como receptor de los animales evacuados de las islas santafesinas que cruzan las fronteras interprovinciales.

Finalmente, en Misiones, las zonas costeras del alto Paraná sufren las consecuencias directas de las descargas fluviales aguas arriba. Aunque la topografía misionera presenta mayores elevaciones generales, baqueanos y peones apuran las tareas operativas para evacuar los rodeos ubicados en malezales e islas pastoriles bajas antes de que el avance del agua dicte el aislamiento completo de los campos.

Un alivio logístico que no frena la emergencia

El cierre del vertedero de Itaipú funciona como un freno provisorio que otorga horas críticas a los productores, pero no representa un alivio definitivo ni detiene la emergencia. Al tratarse de un efecto amortiguador para contener el golpe de agua del Iguazú, la masa hídrica acumulada continuará su viaje hacia el sur de la cuenca, lo que provocará que el Paraná siga subiendo e inunde inevitablemente los campos bajos de las islas. De este modo, la maniobra técnica en la represa solo ofrece un margen de tiempo extra para ganar la carrera logística, mientras la orden de evacuación total de la hacienda se mantiene urgente e inevitable ante las alertas del Instituto Nacional del Agua.

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