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Sistemas

Cultivos de servicio amplían la integración agrícola-ganadera

La evolución de los cultivos de servicio impulsa la integración agrícola-ganadera, con rendimientos de 100 a 300 kg de carne por hectárea, según el INTA.

5 de octubre de 2026 - 15:15

La evolución de los sistemas productivos está redefiniendo el rol de los cultivos de servicio, que ahora se integran cada vez más con la producción ganadera. Esta transformación amplía sus beneficios agronómicos y económicos, consolidando la integración agrícola-ganadera como una estrategia clave. El ingeniero agrónomo Francisco Soria Raimondetto analiza esta tendencia.

Tradicionalmente, los cultivos de servicio se enfocaron en generar volumen de materia seca, cobertura, manejo de malezas, mejora de las condiciones físicas del suelo y reciclaje de nutrientes. En el caso de las leguminosas, también aportaban nitrógeno mediante fijación biológica. Estos objetivos continúan siendo fundamentales, pero la novedad radica en la posibilidad de sumar un aprovechamiento ganadero.

La incorporación del pastoreo permite obtener un ingreso concreto durante el ciclo del cultivo, transformando la manera de analizar su valor. Si la producción de ganadería forma parte de los objetivos, esta debe considerarse desde la elección de especies, la fecha de siembra y el manejo. El cultivo deja de ser solo cobertura para integrarse en una estrategia productiva más amplia.

Beneficios de los forrajes en sistemas mixtos

Los sistemas mixtos, que ya cuentan con ganadería en el establecimiento, fueron los primeros en adoptar este doble propósito. El pastoreo de una parte del crecimiento del cultivo suma producción adicional, mientras el resto continúa generando biomasa para la cobertura. "La clave reside en planificar el aprovechamiento, eligiendo el momento y la intensidad adecuados, y considerando la capacidad de recuperación del cultivo", comenta Soria. Este enfoque complementa las funciones agronómicas y ganaderas.

Esta dimensión económica es relevante. Los beneficios a largo plazo de los cultivos de servicio están cuantificados. La incorporación del pastoreo añade una producción ganadera que genera un retorno más inmediato. Instituciones como el INTA, Aapresid y CREA han evaluado el aprovechamiento ganadero de estos cultivos, reportando producciones de entre 100 y 300 kg de carne por hectárea, y en algunos ensayos, incluso superiores.

Nuevas ventanas para la integración agrícola-ganadera

Otra evolución es la incorporación de cultivos de servicio estivales, especialmente en regiones del NEA y NOA. Se aprovechan ventanas en la rotación para especies de rápido crecimiento, sumando una función productiva entre dos cultivos principales. Ejemplos incluyen el período post-cosecha de girasol y previo a un verdeo de invierno, o antes de la siembra de poroto en el NOA. La velocidad de crecimiento es crucial en estas situaciones.

Entre las alternativas se encuentran Crotalaria y otras leguminosas anuales que ofrecen alta producción de biomasa. Algunas de estas especies también se utilizan como cultivo de servicio entre dos verdeos de invierno en sistemas lecheros del centro del país. Estas opciones permiten pensar los cultivos de servicio más allá de las ventanas tradicionales, adaptándose a los tiempos disponibles y condiciones de cada campaña.

La evaluación económica de los cultivos de servicio también ha evolucionado. "Limitar el análisis al costo de implantación y al resultado de la campaña siguiente ofrece una visión incompleta", sostiene Soria. Los beneficios se expresan en varias campañas, incluyendo cobertura, dinámica de nutrientes, condiciones físicas del suelo y manejo de malezas. La evaluación debe contemplar esta construcción a lo largo del tiempo.

Cuando existe integración agrícola-ganadera, el análisis se amplía. El aprovechamiento del forraje genera producción animal durante el ciclo del cultivo, sumando un retorno más cercano, mientras se mantienen los objetivos agronómicos de largo plazo. Se enfatiza la necesidad de evitar recetas estandarizadas, construyendo estrategias adaptadas a los objetivos del productor, el ambiente y el contexto productivo y económico.

FUENTE: TodoAgro

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