El proyecto presentado por la diputada bonaerense Lucía Klug (UxP) para gravar las emisiones de metano de los bovinos generó un revuelo inmediato. Entidades rurales, expertos y hasta funcionarios del gobierno nacional calificaron la iniciativa como “insólita”, “perjudicial” y “sin sustento técnico”. El malestar cruzó sectores y niveles de gobierno.
La propuesta legislativa busca crear la Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires (TAMBA), un nuevo tributo provincial orientado a gravar las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la actividad ganadera. Según lo trascendido, el cálculo se haría en base a los kilogramos de CO equivalente emitidos por cada establecimiento, en relación con el número de cabezas y otros parámetros productivos. La norma prevé también la creación de un fondo fiduciario que destinaría lo recaudado a acciones de gestión ambiental, como el tratamiento de residuos urbanos.
La reacción del campo no se hizo esperar. Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) definieron al proyecto como “una muestra de la capacidad de daño de dirigentes que vuelven a atacar al sector que sostiene al país”, y advirtieron que “imponer una tasa al metano no reduce emisiones, reduce producción”.
En la misma línea, CARBAP —a través de su presidente Ignacio Kovarsky— sentenció: “Cobrar por respirar a las vacas no reduce emisiones, reduce producción”. Y la Cámara Argentina de Feedlot (CAF) expresó su “contundente rechazo” ante un proyecto que, aseguran, “no tiene sustento técnico” y equivale a “un impuesto encubierto”.
Especialistas técnicos también se manifestaron. Andrés Costamagna (SRA) recordó que el metano bovino es parte de un ciclo biogénico y no debería compararse con las emisiones de origen fósil. Ernesto Viglizzo fue más allá: “Se ha mezclado la ignorancia y la ideología”, señaló el académico.
El Gobierno de Milei también rechazó la iniciativa
Desde el oficialismo nacional, las críticas fueron igual de contundentes. El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, calificó al proyecto como “tirarse un tiro en el pie”. Y agregó: “Argentina es carbono neutral. En lugar de inventar impuestos, deberíamos emitir bonos de carbono”.
El Ministerio de Economía también deslizó su desaprobación, al considerar que la medida agregaría incertidumbre y presión fiscal sobre un sector que ya enfrenta fuertes cargas tributarias.
¿Y ahora qué?
Por ahora, el proyecto no tiene fecha de tratamiento confirmada en la Legislatura bonaerense. En tanto, La diputada Klug, cercana a Juan Grabois y militante de Patria Grande, termina o terminó su mandato por estos días, y este habría sido uno de sus últimos proyectos en la Legislatura. Según trascendió, no tendría apoyo dentro de la Cámara y algunos aseguran que lo presentó “como despedida”.
Sin embargo, el eco que generó ya excede lo provincial. La combinación de rechazo rural, cuestionamientos técnicos y oposición gubernamental sugiere que su camino será cuesta arriba.
Mientras tanto, el sector ganadero –ya golpeado por la presión fiscal y la incertidumbre macroeconómica– se mantiene en alerta. El mensaje es claro: gravar el metano, para muchos, no sería una solución ecológica, sino un nuevo conflicto productivo.