Prevención

Buenas prácticas ganaderas ante excesos hídricos

INTA Reconquista brinda recomendaciones para aplicar buenas prácticas ganaderas y mitigar el impacto de excesos hídricos en la ganadería del norte de Santa Fe.

1 de noviembre de 2026 - 10:00

La creciente de los ríos, el anegamiento de zonas de islas y las lluvias persistentes están condicionando la actividad ganadera en el norte de Santa Fe. Ante la reducción de superficies de pastoreo y las dificultades para acceder al alimento, resulta crucial implementar buenas prácticas ganaderas y decisiones anticipadas para proteger los rodeos y reducir pérdidas.

Esta situación demanda un seguimiento constante de las condiciones hídricas, una planificación estratégica de los movimientos de hacienda y una administración eficiente de las reservas forrajeras. Estas acciones son fundamentales para sostener la producción durante los períodos de excesos hídricos, según destacan especialistas del INTA Reconquista.

Mario Basán Nickisch, especialista en agua del INTA Reconquista, enfatizó la importancia de monitorear diariamente la evolución de los ríos y consultar los registros hidrométricos y pronósticos del Instituto Nacional del Agua (INA). Esta información permite anticipar posibles crecidas y definir con suficiente tiempo los movimientos de hacienda, identificando potreros utilizables y revisando accesos e instalaciones.

Planificación y manejo de la ganadería

En los establecimientos donde el avance del agua reduce la superficie disponible, es necesario identificar los potreros que aún pueden utilizarse, revisar los accesos y comprobar el estado de los alambrados y las instalaciones. También se deben prever sectores aptos para recibir animales, con superficies secas para el descanso y disponibilidad suficiente de agua y alimento. Otra recomendación consiste en establecer prioridades dentro del rodeo, prestando especial atención a las vacas paridas, los terneros y las vaquillonas de reposición. De acuerdo con las condiciones de cada establecimiento, pueden evaluarse alternativas como el destete precoz o la venta de animales menos eficientes, como novillitos y vaquillas, según los valores del mercado.

La alimentación animal es otro aspecto que requiere una planificación detallada. Erika Bieri, del área de ganadería del INTA Reconquista, recomendó distribuir las reservas forrajeras según su calidad y los requerimientos nutricionales de los animales. El objetivo es aprovechar el alimento disponible y asegurar una dieta adecuada para cada categoría cuando las condiciones dificultan el pastoreo. En este sentido, los pastizales diferidos y las pasturas perennes pueden destinarse a animales con menores requerimientos nutricionales. En contraste, los rollos de alfalfa y los silajes de maíz o sorgo deben reservarse para las categorías más exigentes, como terneros destetados, animales en recría, vaquillonas próximas al parto y vacas en lactancia.

Para evitar la acumulación de barro y el deterioro de los potreros, los especialistas del INTA aconsejan rotar los lugares de alimentación, ubicar los rollos en sectores elevados o con buen drenaje y evitar la concentración de animales cerca de las aguadas. Además, recomiendan controlar el estado de los rollos y silajes, descartar aquellos que presenten deterioro y ajustar la suplementación sin introducir cambios bruscos en las dietas.

Refuerzo de la sanidad animal

Las condiciones de humedad, el barro y la concentración de hacienda también exigen reforzar los controles de sanidad animal. Los especialistas recomiendan observar diariamente a los animales para detectar cambios de comportamiento, falta de apetito, debilidad o rengueras. Ante la aparición de estos signos, es importante consultar al veterinario. A su vez, se debe garantizar el acceso a agua de bebida segura, revisar el plan sanitario y comprobar que las vacunaciones estén al día. Entre las enfermedades y afecciones que requieren especial atención se encuentran los problemas podales, la leptospirosis y el carbunclo. Ante cualquier sospecha, corresponde dar aviso al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Las recomendaciones también contemplan la recuperación de los establecimientos una vez que mejoren las condiciones. Evaluar el estado corporal de los animales y permitir la recuperación de los potreros antes de retomar un uso intensivo son medidas que contribuyen a conservar la capacidad productiva a largo plazo.

FUENTE: INTA Informa

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