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Sanidad

Un gato de cada tres puede sufrir enfermedad renal

La biología del gato explica su mayor predisposición a problemas renales. Veterinarios advierten que el origen evolutivo influye en cómo funcionan sus riñones.

15 de marzo de 2026 - 08:30

El gato doméstico presenta una mayor predisposición a sufrir enfermedades renales, una de las afecciones más diagnosticadas por veterinarios en felinos adultos y mayores. Investigaciones científicas indican que esta tendencia está vinculada con características evolutivas y biológicas propias de la especie.

Las enfermedades renales figuran entre los problemas de salud más comunes en los gatos, especialmente a medida que envejecen. La insuficiencia renal crónica, en particular, es una de las patologías que con mayor frecuencia detectan los veterinarios en consultas clínicas de felinos adultos.

Según explican especialistas, esta predisposición no es casual. Está asociada a la evolución de la especie y al funcionamiento particular de sus riñones, que se desarrollaron para adaptarse a condiciones ambientales muy específicas.

Uno de los factores clave tiene que ver con el origen desértico de los antepasados del gato. En ambientes donde el acceso al agua era escaso, los felinos desarrollaron la capacidad de concentrar fuertemente la orina para aprovechar al máximo los líquidos ingeridos.

Este mecanismo les permitió sobrevivir en regiones áridas, pero también implica que sus riñones trabajan con una carga de filtrado elevada. Con el paso del tiempo, esa exigencia puede favorecer el deterioro progresivo de la función renal y aumentar el riesgo de enfermedad.

Una enfermedad silenciosa en el gato

La enfermedad renal crónica suele avanzar de forma lenta y muchas veces sin síntomas evidentes en las primeras etapas. Por ese motivo, el diagnóstico temprano resulta complejo y en muchos casos se detecta cuando el daño ya está avanzado.

Entre los signos que pueden alertar a los tutores se encuentran el aumento en el consumo de agua, una mayor frecuencia al orinar, pérdida de peso, disminución del apetito y cambios en el comportamiento habitual.

Debido a esta evolución silenciosa, los veterinarios recomiendan realizar controles de salud periódicos, sobre todo en gatos mayores, para detectar posibles alteraciones antes de que la enfermedad avance.

Prevención y controles

Aunque no siempre es posible evitar la aparición de enfermedades renales, existen medidas que ayudan a cuidar la salud de los gatos. Mantener una alimentación equilibrada, estimular una adecuada hidratación y realizar chequeos veterinarios regulares son claves para detectar problemas a tiempo.

El control temprano del funcionamiento renal puede marcar una gran diferencia en la calidad y expectativa de vida de los felinos domésticos.

FUENTE: Fundación Vida Animal

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