Una investigación reciente en el campo de la nutrición veterinaria ha demostrado que la incorporación de triglicéridos de cadena media C8 en la dieta de gatos con enfermedad renal crónica ofrece beneficios significativos. Este alimento experimental incrementa la energía disponible a partir de cetonas y disminuye los lípidos asociados a procesos inflamatorios en estos animales.
El estudio evaluó los efectos de los triglicéridos de cadena media C8 sobre marcadores energéticos e inflamatorios. La enfermedad renal crónica se caracteriza por la inflamación y el daño irreversible en la estructura y función de los riñones, alterando su metabolismo energético. Participaron 16 gatos con enfermedad renal crónica de aparición natural, clasificados como mínimo en el estadio 1 de la International Renal Interest Society (IRIS) y con valores de dimetilarginina simétrica (SDMA) iguales o superiores a 14,0 g/dL durante al menos 3 meses.
La investigación, realizada en un centro de nutrición de mascotas, siguió un diseño cruzado. Los felinos fueron asignados a recibir un alimento de control (un alimento seco para el manejo de la enfermedad renal) o un alimento experimental. Este último, un tipo de alimento balanceado, contenía un 8% de triglicéridos de cadena media C8, con una reducción de la grasa de cerdo del 12,3% en el alimento de control al 4,3% en el experimental. Tras 8 semanas con cada dieta, se recolectaron muestras de sangre y orina en ayunas para análisis metabolómicos y bioquímicos.
Los triglicéridos de cadena media C8 se hidrolizan en ácidos grasos que se digieren y transportan al hígado de forma más eficiente que los ácidos grasos intermedios o de cadena larga. Asimismo, generan mayores niveles de cuerpos cetónicos como el beta-hidroxibutirato (BHB), una fuente de energía preferente para los riñones. Los resultados mostraron un aumento estadísticamente significativo (p 0,05) de los niveles circulantes de BHB en ayunas con el alimento experimental respecto al de control.
Además, se observaron descensos estadísticamente significativos (p 0,05) en mediadores lipídicos inflamatorios, entre ellos las dihidroceramidas, las hexosilceramidas, los lisofosfolípidos y las fosfatidilcolinas. Estas reducciones sugieren una disminución de las señales inflamatorias, lo que respalda el papel beneficioso de estos compuestos en el manejo nutricional de la enfermedad renal crónica.
La evidencia obtenida subraya la importancia de la nutrición veterinaria especializada para abordar las complejidades metabólicas de la enfermedad renal crónica en gatos, abriendo nuevas vías para el desarrollo de alimentos balanceados terapéuticos.
FUENTE: Animal's Health