Entre 2023 y agosto de 2026, las Américas notificaron 62 casos humanos de rabia, de los cuales 32 estuvieron asociados a la transmisión por perros. Frente a este escenario, una nueva herramienta regional apunta a mejorar las estimaciones de las poblaciones caninas y felinas para fortalecer la prevención de esta y otras zoonosis.
El Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA) de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó la Metodología para la estimación de la población canina y felina en América Latina y el Caribe.
La propuesta busca que los países puedan generar información más precisa sobre la cantidad, distribución y características de sus poblaciones de perros y gatos. Estos datos resultan estratégicos para planificar campañas de vacunación, fortalecer la vigilancia epidemiológica y definir otras intervenciones de salud pública y salud animal.
“Comprender el tamaño, la distribución y las características de las poblaciones de perros y gatos es fundamental para orientar las acciones de salud pública y salud animal”, explicó Manuel Sánchez Vázquez, director de PANAFTOSA.
Según el referente, la metodología ofrece una herramienta práctica para generar información confiable, fortalecer la prevención de las zoonosis y respaldar la toma de decisiones desde una perspectiva de Una Salud.
Rabia y zoonosis bajo vigilancia
La estrecha convivencia de las personas con perros y gatos genera numerosos beneficios, pero también plantea desafíos sanitarios cuando existen situaciones de abandono, tenencia irresponsable o reproducción no controlada.
La proximidad entre animales y personas puede favorecer la transmisión de distintas zoonosis. Además de la rabia, la OPS menciona enfermedades como la esporotricosis, las dermatofitosis, la infección por Bartonella henselae, la leishmaniasis visceral y la equinococosis.
En el caso específico de la rabia transmitida por perros, las Américas lograron avances importantes durante las últimas décadas. Sin embargo, la enfermedad todavía provoca muertes y obliga a mantener las estrategias de prevención.
En este sentido, cada año se vacunan al menos 50 millones de perros en la región mediante campañas públicas destinadas a prevenir la transmisión de la rabia y proteger tanto la salud humana como la animal.
Para sostener esos resultados, las autoridades sanitarias necesitan conocer con mayor precisión cuántos animales existen y, principalmente, dónde se concentran los mayores riesgos.
¿Cómo funcionará la nueva metodología?
Uno de los desafíos es que las poblaciones caninas y felinas no presentan las mismas características en todos los territorios. En las ciudades, por ejemplo, pueden convivir animales domiciliados, semidomiciliados, comunitarios y errantes.
La nueva metodología propone por eso un enfoque estandarizado, pero adaptable a diferentes realidades territoriales, demográficas, geográficas y sociales.
Entre las herramientas disponibles se incluyen cuestionarios adaptables, listas de verificación para el trabajo de campo y orientaciones para analizar la información obtenida.
A partir de estos datos, las autoridades de salud pública y salud animal podrán identificar riesgos, definir intervenciones ajustadas a cada territorio y mejorar la capacidad de prevención y respuesta frente a enfermedades zoonóticas.
El objetivo final será disponer de estimaciones más confiables de las poblaciones de perros y gatos para fortalecer la vigilancia y el control de las zoonosis y, al mismo tiempo, mejorar la planificación de las campañas de vacunación antirrábica y otras acciones sanitarias.
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FUENTE: OPS