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Zoonosis

Felinos y humanos frente a una variante más agresiva de esporotricosis

La detección de Sporothrix brasiliensis en Argentina encendió alarmas sanitarias. El hongo se transmite de felinos a humanos y ya provoca brotes en la región.

11 de marzo de 2026 - 12:00

La aparición de la variante Sporothrix brasiliensis en Argentina encendió la alerta entre veterinarios y especialistas en salud pública. Se trata de una forma más agresiva del hongo responsable de la esporotricosis, una zoonosis que puede transmitirse de los felinos a las personas mediante arañazos, mordeduras o contacto directo con lesiones infectadas.

Diversas fuentes sanitarias confirmaron en marzo de 2026 la presencia de esta variante en el país, lo que representa un nuevo desafío para la vigilancia epidemiológica. A diferencia de la esporotricosis clásica —causada principalmente por Sporothrix schenckii—, la variante brasiliensis tiene mayor capacidad de transmisión entre felinos y humanos, además de provocar lesiones más profundas y de evolución más compleja.

Un hongo que se expande en la región

La preocupación sanitaria se amplificó tras la confirmación de un brote reciente en Uruguay. A fines de febrero de 2026, las autoridades sanitarias de ese país detectaron casos en los departamentos de Maldonado y Rocha, incluyendo la primera infección humana confirmada por esta variante.

El hallazgo se produjo tras analizar un brote intrafamiliar ocurrido en 2025, donde varias personas y sus animales de compañía resultaron afectados.

Según explicó la Dra. Elisa Cabeza, profesora adjunta de la Unidad Académica de Parasitología y Micología del Instituto de Higiene, la identificación de Sporothrix brasiliensis motivó un refuerzo inmediato de la vigilancia epidemiológica en el vecino país. La especialista advirtió que esta especie tiene capacidad de provocar brotes y puede resultar más severa en poblaciones vulnerables, como adultos mayores o niños pequeños.

Aunque inicialmente el brote fue asociado a la adopción de un gato callejero proveniente de Brasil, los investigadores consideran que el hongo ya podría estar circulando en la región desde antes, dado que se detectaron varios casos de gatos infectados sin un vínculo epidemiológico directo con el episodio inicial.

El gato como principal vector

A diferencia de la esporotricosis clásica, históricamente conocida como “la enfermedad del jardinero” por su asociación con lesiones cutáneas adquiridas al manipular tierra o plantas, la variante brasiliensis tiene al gato como principal reservorio y vector de transmisión.

La infección puede propagarse hacia las personas a través de:

- Arañazos o mordeduras de gatos infectados.

- Contacto directo con heridas o secreciones del animal.

- Exposición a secreciones respiratorias de felinos portadores.

En los gatos, la enfermedad suele manifestarse con lesiones ulceradas en el hocico, orejas o extremidades, que pueden ser altamente contagiosas para otros animales y para las personas que los manipulan.

Diagnóstico temprano, clave para el tratamiento

En humanos, la esporotricosis suele comenzar con lesiones cutáneas o nódulos ulcerados en la zona de contacto. En cuadros más avanzados, el hongo puede extenderse a través del sistema linfático e incluso comprometer órganos como los ojos, la nariz o el sistema respiratorio.

A pesar de su potencial gravedad, los especialistas destacan que la enfermedad es tratable, especialmente cuando se diagnostica de manera temprana.

“La infección es curable con antifúngicos específicos si se detecta a tiempo”, señaló la Dra. Cabeza, quien además remarcó la importancia de consultar ante la presencia de lesiones sospechosas tanto en gatos como en personas.

El control sanitario se vuelve particularmente complejo en poblaciones de gatos callejeros, donde el seguimiento veterinario es limitado y el contacto con otros animales facilita la diseminación del hongo.

Vigilancia en Argentina

En Argentina, las autoridades sanitarias y centros de investigación comenzaron a intensificar las tareas de monitoreo ante la confirmación de la variante.

En la provincia de Misiones, el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) mantiene un esquema de vigilancia activa en la zona de Puerto Iguazú, una región particularmente sensible por su cercanía con Brasil y Paraguay, países donde la enfermedad tiene circulación conocida.

Para los especialistas, la aparición de Sporothrix brasiliensis en el país refuerza la necesidad de fortalecer la vigilancia sanitaria, promover el diagnóstico temprano y difundir información entre veterinarios y tutores de mascotas.

La detección temprana de casos en animales, advierten, será clave para evitar brotes y reducir el riesgo de transmisión a las personas.

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